22 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Cs ahuyenta el "síndrome UPyD": sus trackings internos son mejor de lo esperado

En la formación de Rivera intentan no contagiarse del pesimismo de las encuestas y afirman que el 70% de los indecisos o abstencionistas de estos días son suyos. Así que hay partido.



El domingo publicamos en ESdiario que Iván Redondo mantenía el ánimo de la tropa socialista difundiendo en sus "círculos y satélites" que el PSOE estaba en 135 diputados. El CIS de Tezanos ha confirmado las filtraciones de Redondo. En realidad, las filtraciones y el barómetro son un todo. En Ferraz no se creen nada.

 

El mensaje del CIS está claro: el plan de repetir elecciones funciona y seguimos teniendo las mismas o más opciones para gobernar. Incluso podemos intentarlo, de nuevo, por la izquierda con Podemos (y alguno de "los otros" del Congreso) o seguir forzando a Ciudadanos a doblegarse y a apoyar un gobierno de Pedro Sánchez por "patriotismo" dada la situación en Cataluña y las malas previsiones económicas.

Este último sería el "objetivo real y final", insisten algunas fuentes desde hace meses. Hay necesidad urgente de unos presupuestos "sensatos", con ajustes, que Bruselas apruebe. Y un gobierno que aborde también reformas estructurales urgentes, que llevan años sin hacerse. Y eso con Podemos es impensable. Como lo de Cataluña.

La economía, la clave

Varios dirigentes del entorno monclovita y del PSOE más "tradicional" han convencido estos meses al presidente Sánchez de que el PSOE se la juega, sobre todo, en la gestión de la futura crisis económica (Tezanos dixit).

"El PSOE debe romper el mantra de que provoca crisis y paro cuando gobierna y que el PP gestiona mejor", señala un veterano. "Solo eso nos garantizará un periodo largo de gobierno". El recuerdo de Zapatero, los brutales recortes de mayo de 2010 y los tres millones de parados que dejó están, aún, muy recientes.

En Moncloa cuentan con que la presión del mundo económico (y de algún poder del Estado también …) se redoble, más aún, sobre Albert Rivera si los resultados del 10N dan para ello. Presión que, a modo de abstención, por "patriotismo", también iría dirigida al PP.

Ni a PP ni a PSOE, reconocen en Génova y Ferraz, les interesa un Ciudadanos hundido. Mantenerlo es estratégico, por ahora.

Ciudadanos: "Ser o no ser"

¿Qué hará Albert Rivera, esta vez, si sus escaños sirven, de nuevo, para que Sánchez sea investido? ¿Pedirle a Sánchez que se abstenga para que gobierne el PP en minoría?

¿Alguien imagina a Sánchez absteniéndose si gana las elecciones? Solo la victoria del PP podría cambiar las cosas.

Alguna pista nos la dio el líder de Cs en septiembre, horas antes de convocarse el 10N. La pista tenía trampa. Ya se sabía que no servía para nada. Su oferta de apoyo a Sánchez con condiciones y la abstención del PP, fue un punto de salida. Iba dirigida a la mañana del 11N. La manera de resultar coherente si, esta vez, Rivera se ve abocado a apoyar a Sánchez… "por razones de Estado".

Resulta difícil imaginar a Rivera, de nuevo, enrocado en el "no es no" si sus resultados son iguales o peores que los de abril.

"El 'no es no' -dice un dirigente- ha dejado al partido malherido, sin el halo de frescura y dinamismo que tenía, sin algunas de sus referencias más solventes que se han ido, fuera de algunos gobiernos autonómicos y roto en dos almas".

"Ha sido el mismo error que tontear con el PSOE, al principio de la moción, y dejar caer a Rajoy. Con Rajoy, íbamos directos a La Moncloa sin hacer nada", remata. "Nadie asumió responsabilidades por aquello", critica, ¿señalado a Villegas?

La sombra de UPyD

Ciudadanos se ha metido, de nuevo, estos meses, en su propia espiral de errores tratando de pisar el terreno del PP. Apoyar a Sánchez podría ser, esta vez, una manera de darse oxígeno, tapar los resultados si son malos y centrarse de nuevo. De ser útil y, quien sabe, si de tocar poder. Una manera de sobrevivir.

Aunque, primero, hay que pasar por las urnas. "Venceremos, de nuevo, a las encuestas", afirma convencido un cargo autonómico de Ciudadanos. "Nuestros trackings nos dan de 30 a 40 escaños, pero cambian cada pocos días de manera notable", advierte.

"Nuestros votantes son de fin de semana, de última hora", argumenta. "El 70% de los indecisos o abstencionistas de las encuestas de estos días son nuestros", asegura.

No es que Cs tema acabar como UPyD, pero sí hay cierta inquietud

"¿Hay síndrome de UPyD en Ciudadanos?", pregunto. Nadie lo contempla, pero una cierta inquietud sí se respira.

"¿Es imaginable Ciudadanos sin Rivera si el resultado es muy malo?". La pregunta misma provoca desconcierto y el desconcierto es casi la respuesta del "cesarismo" actual del partido. Ni el brillo de Inés Arrimadas, algo gastado estos meses en Madrid, puede sustituirle hoy por hoy.

La política española devora en semanas cualquier estrategia.

Abril pasado. Queda poco para el 28A. La cita tiene lugar en la sede central de Ciudadanos, en un despacho con amplias vistas.

Mi interlocutor se muestra seguro de los análisis que hacen entonces. Hay optimismo. "Tenemos ya un suelo consolidado del 15%. Ahora toca tener paciencia para llegar a La Moncloa. El PP va a hundirse el 28A. Si tardamos cuatro años más, pues cuatro años".

Octubre. Seis meses después. Estamos a punto de votar, otra vez. Ciudadanos está en el 10%, según el CIS y todas las encuestas. Con permiso de Sabina: "¿Quién (les) ha robado el mes de abril?”. Por no citar a Malú.

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