19 de enero de 2021
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Podemos no puede estar en el Gobierno y promover el derribo del Rey a la vez

Pablo Iglesias

Pablo Iglesias

La oposición y las instituciones deben sacudirse la tibieza de una vez y cuestionar a quienes cuestionan la Monarquía Parlamentaria y con ello socavan a la propia democracia.

 

Con una virulencia inusitada, el líder de Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno ha vuelto a defender, en público, el fin de la Monarquía Parlamentaria, que es tanto como trabajar por la reforma a las bravas de la Constitución, pilar del Estado de Derecho en España.

Al mensaje de Pablo Iglesias, responsable de un partido imputado formalmente y a punto de estarlo él mismo en el Tribunal Supremo por sus andanzas con Dina Bousselham, intenta sobredimensionar los problemas del Rey Emérito, más estéticos que legales, para derribar al actual Jefe de Estado, señalando al conjunto de la institución para relanzar su apuesta por una República frentista del agrado del separatismo vasco y catalán.

Una escalada que ha secundado su portavoz nacional, Isa Serra, entre otros cargos del partido, casi todos los relevantes sin excepción. La condenada por agredir a policías, que incomprensiblemente sigue en activo y sin dimitir, ha ido aún más lejos y, entre desprecio insultos, ha arremetido personalmente contra Felipe VI, intentando presentarle como un mero delegado de Vox y del PP.

El debate no es si sobra el Rey, sino si sobran Podemos y todos los partidos que intentan derribar la Constitución

Para rematar el desolador paisaje, impropio siempre de una democracia sólida pero especialmente repudiable en unos momentos de crisis tan dolorosos, ni el PSOE ni el Gobierno han tenido la reacción que cabría esperar de ellos: que no es otra que la destitución de los ministros que alimenten una ruptura institucional y el fin de toda alianza con Podemos, ERC o Bildu.

No basta, como hace Sánchez, con defender lo justo a la Corona tras ayudar a minarla de manera reiterada, ocultando a don Felipe, estigmatizando a don Juan Carlos y alimentando con sus hechos un debate sobre la Monarquía que no interesa a la ciudadanía. Eso es más una pose que una posición, y la soltura con que Podemos mantiene el pulso es la mejor prueba de ello.

Porque no se puede gobernar España, desde las instituciones, y trabajar en ellas contra la primera de todas. Éste debería ser el debate del día, y es a la oposición y a los pocos medios críticos que quedan en España a quienes cabe exigirles que lo pongan como prioridad sus agendas.

Porque no puede ser que un montón de cargos y partidos antisistema, repletos de condenados e imputados, consigan que la discusión verse sobre la salida del Rey en lugar de sobre la expulsión de todos ellos de cualquier ámbito de decisión institucional.

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