29 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El Gobierno sabe pero esconde que la paralización de los colegios es segura

Isabel Celáa, en el Congreso

Isabel Celáa, en el Congreso

Los protocolos que ya aplican algunas Comunidades dejan claro lo que ocurrirá en las aulas en septiembre, pese a que Moncloa intenta simular una normalidad inexistente.

El Gobierno de España cuenta con que el curso escolar no arrancará o, si lo hace, será apenas durante unos días. Aunque el discurso oficial mantiene la tesis de que todo comenzará en la primera semana de septiembre con normalidad, internamente sabe y cuenta con que eso es imposible, por una razón cuya pista la dio a principios de agosto la Generalitat de Cataluña.

Allí, Quim Torra anunció lo que aquí baraja el Ministerio de Educación pero el portavoz de la pandemia, Fernando Simón, esconde o solo esboza tibiamente: con dos positivos, la clausura del centro educativo es inevitable.

Y la tasa de contagio actual en España, en torno al 1% de la población total con test realizados y mucho mayor aunque no estén controlados, garantiza la existencia de al menos esos casos en todos los centros: en uno de tamaño medio, de 300 alumnos más el personal educativo, administrativo, de comedores o logístico, lo probable es que se registren al menos tres casos. Y éstos se detectarán en cuanto se hagan las pruebas, algo que de momento solo ha anunciado que hará la propia Generalitat.

La desaparecida Celáa

Fuentes de tres Gobiernos autonómicos distintos reconocen a ESdiario que cuentan con esa posibilidad, que estará sobre la mesa en la reunión de los consejeros de Educación con el Ministerio prevista para el jueves, pero que es Isabel Celáa quien debe decirlo y dejar de echar la culpa a las regiones.

"Las competencias educativas son autonómicas, sí. Pero en materia de Salud Pública la primera responsabilidad es del Gobierno y este asunto no es meramente educativo. No han hecho nada, ni siquiera en Ceuta y Melilla, donde no tienen la excusa de que las competencias están transferidas porque allí siguen siendo de la Administración Central", explican.

 

 

El "caso alemán" es otro indicio de lo que casi con total seguridad ocurrirá en España. El curso arrancó allí a principios de agosto y, en apenas tres semanas, ya se han tenido que cerrar medio centenar de instalaciones educativas solo en Berlín, a pesar de que la transmisión en Alemania es muy inferior a la de España.

El problema logístico de las familias pesa a la hora de no anunciar el retraso o la suspensión indefinida del curso, a pesar de que los padres no son partidarios de llevar a sus hijos a la escuela con la amenaza de pandemia tan activa: 7 de cada 10, según NCReport, prefieren quedarse en casa, a sabiendas de la complejidad para conciliar obligaciones laborales y responsabilidades domésticas.

 

Lo cierto es que se han perdido meses y se ha desechado la experiencia de los meses previos. "Ni se ha avanzado en la organización telemática del curso ni se ha adaptado el programa lectivo a las particularidades del curso ni se ha formado a los profesores en verano ni se ha hecho nada de lo que debería haberse hecho. Todo el mundo ha estado de vacaciones", resume con pesar un dirigente político conocedor como pocos del panorama médico y educativo que nos rodea.

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