23 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

¿Por qué está mucho más gordo Pablo Iglesias?

Iglesias, en un primer plano borroso este viernes al visitar a Junqueras en Lladoners

Iglesias, en un primer plano borroso este viernes al visitar a Junqueras en Lladoners

El líder de Podemos se presenta desmejorado, con sobrepeso y un aspecto extraño que puede tener explicación: el estrés engorda y él puede ser el ejemplo más aleccionador.

Podemos nació asegurando que en España pasaban hambre 2.4 millones de niños cada día y proclamando un manifiesto "Por el derecho a la alimentación y a la soberanía alimentaria". Y a fe que su propio líder, Pablo Iglesias, se aplica a rajatabla ese mensaje.

Sin frivolizar el asunto, lo cierto es que Iglesias ha cogido 20 kilos, según especialistas en nutrición consultados por ESdiario, en muy pocos meses. Su antaño enjuta figura deja hoy paso, como se vio en las imágenes tomadas en su visita a Oriol Junqueras en la cárcel de Lledoners, a una estampa más fofa, con evidente sobrepeso visible incluso en una ostentosa papada, todo ello pronunciado por su ya conocido andar desgarbado y su tendencia a exhibir una cierta joroba.

El estrés engorda. La tensión por el parto prematuro de Irene Montero puede generar ese sobrepeso

¿La buena vida en la mansión de Galapagar o una consecuencia de la ajetreada vida política y personal que lleva el dirigente de Podemos? Seguramente una combinación de todo, pero no hace falta recurrir a maldades para explicar el cambio anatómico de Iglesias. La situación de estrés vivida recientemente con el nacimiento prematuro de sus dos hijos con Irene Montero da una pista.

Las prisas

Según explican en el gabinete psicológico Centrum, especializado en la materia, las situaciones de presión extrema engordan. "El estrés engorda porque convierte las digestiones en procesos mucho más lentos. Nuestro organismo “entiende” que estamos ante un peligro y prioriza nuestra respuesta de defensa y el mecanismo de estrés ante cualquier otro proceso como es el caso del digestivo. Esto se traduce en que los movimientos del estómago se hacen más lentos y la secreción de jugos gástricos se ralentiza".

 

Iglesias, hace unos años, mucho más delgado

 

El sedentarismo y la tensión política, vivida tras su reaparición y la tensa negociación presupuestaria, también ayudan a entender el fenómeno. "La descarga de adrenalina que se produce como respuesta ante una situación de peligro, aumenta nuestro ritmo cardíaco y la tensión muscular, lo que supone un gran gasto de energía. Es entonces cuando comenzamos a segregar cortisol cuya función es encontrar energía en situaciones de estrés y para ello el cortisol aumenta nuestro apetito".

No es el único

Y un último apunte: "Todo esto sería coherente, sano y lógico  si comer fuera una situación de peligro real pero… no es así. Nuestro cuerpo se “confunde” y percibe nuestro agobio, intranquilidad y nuestra sensación de “no tener tiempo para comer” como si realmente estuviéramos en una situación amenazante".

 

 

En esa carrera al sobrepeso por nervios, Iglesias no está solo. El también diputado de ERC Gabriel Rufián es otro de los políticos españoles que más peso coge y pierde, según el momento del año, desde que llegara al Congreso. Otros como el fallecido Txiqui Benegas o el comisario Miguel Arias Cañete ya lo traían de casa. La barriguita, por distintas razones, no es pues una novedad.

 

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