23 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los diez errores de Sánchez: así se desmorona en 60 días la imagen del gobierno

Pedro Sánchez, el pasado viernes, en su comparecencia de balance político antes de las vacaciones.

Pedro Sánchez, el pasado viernes, en su comparecencia de balance político antes de las vacaciones.

Entre la inexperiencia, las ansias de poder y las facturas a pagar a los socios de la moción de censura, La Moncloa ha embarrancado en los enchufes, RTVE, la inmigración o el taxi.

Este fin de semana España se adentra en la semana más festiva del año y miles de españoles van a disfrutar de las fiestas de la Virgen de agosto, que recorren todos los puntos de la geografía nacional. Y también los políticos cuelgan las botas. Tal vez un buen momento para hacer balance.

Desde que el pasado 2 de junio Pedro Sánchez prometió su cargo de presidente del Gobierno ante el Rey Felipe VI hasta este viernes, en el que el líder del PSOE sigue disfrutando de sus vacaciones en Doñana, han transcurrido 70 días, los dos meses de funcionamiento del nuevo ejecutivo socialista.

Sin embargo, lejos de lucir su etiqueta de Consejo de Ministros "solvente y telegénico", el gabinete naugrafa víctima, fundamentalmente, del propio inquilino de La Moncloa, que ha encadenado al menos diez agujeros negros en su breve gestión.

La primera ha sido la política migratoria, devenida estos dos meses en una oleada de irregulares que la mayoría de los expertos atribuyen a la precipitada gestión del caso Aquarius. Una decisión, la de aceptar en Valencia el buque, sin atender las recomendaciones de los expertos de la Policía y la Guardia Civil.

El segundo debe del Gobierno ha sido la política de nombramientos sin complejos que ha llevado a la mitad de la Ejecutiva del PSOE  a las empresas públicas más codiciadas y con mejor remuneración. Correos, Paradores, Red Eléctrica, el CIS y embajadas como las de la OCDE y la UNESCO han acabado en manos de amigos del líder socialista.

 

El Gobierno se mantiene de perfil ante la guerra entre el taxi y las VTC.

 

Como tercer pero en la gestión del Gobierno cabe resaltar el esperpento en la renovación de la cúpula de RTVE. Un decretazo improvisado para que Podemos tomara posiciones en la televisión pública, un bochorno en el Congreso y finalmente el nombramiento de Rosa María Mateo como administradora provisional... para apenas tres meses.

La gestión de la crisis catalana, la reunión con Quim Torra y los desplantes continuos del independentismo pese a la mano tendida del nuevo Gobierno ha sido para muchos el cuarto error de Sánchez, que prematuramente levantó el control de Hacienda a las cuentas de la Generalitat.

La quinta imprevisión de La Moncloa fue la de la negociación sobre la senda de déficit y el techo de gasto para 2019. Podemos, ERC y PDeCAT infringieron al PSOE su primera derrota parlamentaria y ponen en serio peligro la aprobación de los primeros presupuestos de Sánchez y la continuidad de la legislatura.

 

El uso del Falcon para asistir al  concierto de The Killers en Benicasim desató un terremoto mediático en toda regla.

 

Por sexta ocasión, Sánchez embarrancó ante la opinión pública con su propia agenda. Y desató críticas unánimes por usar un avión oficial del Ejército para asistir a un concierto de su grupo favorito, The Killers, en el Festival de Benicasim. Y, lo más criticado, improvisando una extraña cumbre en Castellón con el presidente valenciano, Ximo Puig.

El fulminante cese del coronel Manuel Sánchez Corbí como jefe de la UCO puso patas arriba a la Guardia Civil y ha elevado al máximo la tensión entre el Instituto Armado y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, uno de los miembros del  gabinete más chamuscados en estos apenas dos meses. La séptima polémica que ha salpicado a La Moncloa.

El acercamiento de los presos de ETA a las cárceles vascas, para muchos una decisión equivocada por prematura, ha puesto en guardia a las víctimas. Pero es el precio que Sánchez ha tenido que pagar al PNV por los cinco votos más decisivos en la moción de censura contra Rajoy.

Las vacaciones del presidente, apenas dos meses de su llegada al cargo, apelando además a una especie de "emergencia social", ha desatado numerosas críticas, incluso en el propio PSOE.

Y como colofón a esta lista de diez pifias del nuevo Ejecutivo, la polémica contratación de la esposa del presidente, Begoña Gómez. Un fichaje por el Instituto de Empresa que augura muchas primeras páginas.

Así llega al ecuador del verano Pedro Sánchez y su gobierno para la agenda del cambio. Un Sánchez que comenzó su mandato aceptando la dimisión de su ministro de Cultura, Máxim Huerta, unas horas después de ser nombrado. Sin duda, un mal presagio.

 

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