18 de Junio de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Tribunales Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía M. Ambiente ESdiario TV Mundo C. Valenciana Andalucía
Isabel Bonig durante su comparecencia de despedida
Isabel Bonig durante su comparecencia de despedida

Del haraquiri de Ciudadanos a la espantada de Bonig

La onda expansiva ha llegado al resto de las Españas y consecuentemente de la Comunidad Valenciana, pues ya advierte el viejo adagio: "cuando Madrid estornuda, el país entero se constipa"

Cuando las dos grandes placas tectónicas de la política española han chocado en Madrid confrontándose a vida o muerte, al mando de sus mejores maquiavélicos-estrategas sobre mapa (Miguel Ángel Rodríguez versus Iván Redondo) el resultado ha sido brutal sometiendo aplastantemente la derecha a la izquierda, mientras el centro neoliberal quedaba inerme y desvalido en ese basculante terreno ideológico de nadie y de todos.

Como siempre suele suceder en geopolítica la onda expansiva ha llegado al resto de las Españas y consecuentemente de la Comunidad Valenciana, pues ya advierte el viejo adagio reutilizable: "cuando Madrid estornuda, el país entero se constipa". Y aquí todos los ciudadanos/as del Cs andan con el moquero evacuando aguas entre la nariz taponada y los ojos llorosos en este cruce de caminos que los lleva despojados de titulitis política y vuelta a casa como gente común, o a ingresar en las filas del PP sin destino seguro y solo para darle a los de Casado-Mazón un lustre de liberalismo europeo.

El fundador Albert Rivera se volvió a la sociedad civil a guanyar diners, y tras suya un chorreo camal abajo, empezando por Emilio Argüeso, uno de los hombres clave en la Comunidad Valenciana y que en su sola persona conviven casi todos los personajes de una novela policiaca: abogado, licenciado en periodismo, criminólogo y máster universitario en Ciencias forenses, quien desde hace tiempo ya venía pactando secretamente en Murcia con García Egea el trasvase Cs-PP y con el mismísimo Carlos Mazón como intermediario en l’Alacantí y la Vega Baja, principales feudos de Ciudadanos, donde apenas quedaba fiel la familia Cisol de Elche, hoy reducidos al anecdotario. Por si semejante deserción masiva fuera poca, el híbrido madrileño-valenciano Toni Cantó, nada menos que portavoz y cabeza visible y parlante del CS en el Levante feliz, asesta la puñalada definitiva cambiando de pareja de baile, echando un tango con Isabel Díaz Ayuso, mientras deja a Inés Arrimadas "sola, fané y descangallada". Y a partir de aquí la desbandada general, algunos menos jugando a lo que queda de corro en el juego de las sillas, los más pidiéndole una caridad al PP.

A día de hoy y a expensas del último concierto en forma de convención solo les queda a Ciudadanos el canto del cisne (Saint–Saëns) de la bellísima, pero insuficiente Inés Arrimadas, reina sin trono ni súbditos. Triste destino de los liberales españoles desde la Transición.

Lo de Ciudadanos fue bonito mientras duró, pero regresando al futuro hemos vuelto hasta la España de la II República

Ahora, més que mai, las tribulaciones del Molt Honorable en la soledad de su palacio resultan acuciantes sobre si jugársela a una carta, convocando elecciones anticipadas como Ayuso, a sabiendas que las encuestas aquí le son favorables al PSPV, o aguantar como le piden desde Compromís, al presente desdibujado aplec en el mapa de els Països Catalans; y los podemitas en estampida troupe, donde unos piensan refugiarse con los nacionalistas de baja intensidad independentista, otros fundar Más (Més) País Valencià y todavía algunos, con cargo, aguantar (tente mientras cobro) en tripartitas reparticiones de poder y sueldo, porque desde la marcha de Pablo Iglesias: "tanta Gloria alcances" en La Sexta, o en el batiburrillo de emisoras que está preparando, "como paz nos dejas" teniendo que comentar un día sí y otro también tus salidas de tiesto espinado y meteduras de pata cheli, sin el talento dialéctico-marxista de Lenin, ni la inteligencia poético-urbana de Sabina. Por favor, cierra la puerta cuando te quedes solo en el karaoke de Galapagar, eras insufrible.

Y volviendo a la terreta, en ésas cavilaciones está Ximo Puig, y puede acabar metiéndonos a todos. Perdió la mano nacional cuando fue adversario de Pedro Sánchez, aunque la ganó en el ámbito regional plantando un Botánico (muestrario de distintas naturalezas), y sabe de revanchas, como también lo saben los socialistas andaluces, atendiendo a la tabernaria verbena La Paloma que el Presidente del Gobierno español, anda bajo de tono y sorderas por el derechazo del 4 de mayo madrileño tan comentado en la prensa internacional.

Lo de Ciudadanos fue bonito mientras duró, pero regresando al futuro hemos vuelto hasta la España de la II República. Y eso sí que parece preocupante: demasiados suicidios políticos en tan poco tiempo.