01 de Agosto de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Zona de carga del Grupo Dachser en el Puerto de Alicante
Zona de carga del Grupo Dachser en el Puerto de Alicante

¿Adiós a un puerto de mercancías en Alicante?

Nace la nueva asociación empresarial Propeller Club de Alicante, para intentar evitar la decadencia del puerto alicantino y reclamar mejoras de las instalaciones portuarias y los servicios

El cuasi federalismo de las autonomías en España le ha venido prósperamente bien a la mayoría de los puertos del llamado Corredor Mediterráneo por donde discurre todo el tráfico de mercancías portuarias nacionales e internacionales, menos al de Alicante capital cuyo tráfico por fachada marítima lo sitúa comparativamente en un paupérrimo movimiento de apenas el 0,5% del total, mientras Valencia, con un 14,6% que ya ha superado en los últimos años a Barcelona hoy con un 11,9%, siendo el de más tráfico el puerto de Algeciras por su condición geográfica con un 19,0%.

De esta situación, que proviene de lejos, el principal responsable fue en un principio el Gobierno central, pero esencialmente con el transcurso de los años, conforme se transferían competencias a las comunidades autónomas (la Autonomía propone y Madrid dispone ad-hoc), los gobiernos de la Generalitat Valenciana, esencialmente a partir de los primeros años 90 del pasado siglo permitieron -conjuntamente con el Ayuntamiento de Alicante- la transformación un de gran parte del muelle de Levante y el principio del de Poniente fueran reconvirtiéndose en zonas de ocio (Casino, restaurantes, pubs o discotecas), desplazando después el tráfico de mercancías y también el de pasajeros más allá de la primera bocana.

Puerto y playa de Madrid

Hasta mediados del siglo pasado la dársena de Alicante era por menor distancia e irrelevantes accidentes geográficos que superar o sortear el puerto y playa de Madrid. Sin embargo, una cada vez más notoria decadencia mercantil se ha venido prolongando desde hace 70 años hasta hoy en día, sin que el cargo de mayor relevancia y responsable como Presidente de la Autoridad Portuaria, una canonjía otorgada por el partido en el poder, hayan hecho gran cosa por resolver este déficit. Remitiéndonos a las hemerotecas: uno tras otro estos directivos, la mayoría sin previa formación y conocimientos portuarios, han prometido reformas e innovaciones que finalmente no vieron la luz.

Ante tal inanición por parte de la Conselleria, seis profesionales del sector logístico portuario alicantinos han puesto en marcha el Propeller (hélice en inglés) Club de Alicante para impulsar, como el resto de sus homólogos españoles (con quienes quieren estar en estrecha colaboración para, "el desarrollo del comercio comunitario e internacional y ya adelantan que "actuarán como foro de reivindicación de mejoras de las instalaciones portuarias y los servicios marítimos, así como sus conexiones terrestres e instalaciones logísticas".

De momento este grupo de presión está comandado por una gestora hasta que se acaben de redactar sus estatutos y directiva. ESdiario se ha puesto en contacto con sus promotores, quienes se lamentan de agravios comparativos en referencia a otros puertos de la Comunidad respecto al de Alicante, como el de que recientemente la aduana portuaria se le haya llevado a Castellón, mientras en Alicante solo han dejado la del aeropuerto. Otra queja de este grupo empresarial la basan en que las principales inversiones de la Generalitat Valenciana y de la propia dirección (política) portuaria (recientemente 31 millones en la integración del puerto con el casco urbano) en el sentido de promover un puerto lúdico y de entretenimiento ciudadano, mientras nada se hace, por mejorar las instalaciones de tránsito de mercancías, como el pintado de hangares, señalización, renovación de maquinaria etc.; pero sí se han escuchado las reivindicaciones vecinales de los barrios próximos al puerto, demandando zonas ajardinadas y poco menos que el fin de los graneles, cementos y demás, pero ignorando los miles de puestos de trabajo que se están perdiendo y cuya recuperación resultará cada vez más difícil, por no decir imposible.

Vecinos Vs mercancías

El último intento para conformar a ambas partes, esencialmente la vecinal, fue la de colocar unos paneles transparentes para evitar que el polvo siguiera desluciendo y contaminando toda la fachada urbana, con muchas viviendas de nueva creación abalconadas al mar, pero apenas se ha conseguido disminuir el efecto ensuciador de las descargas, por lo que se han venido produciendo manifestaciones solicitando la interrupción de cargas y descargas que puedan contaminar la atmósfera próxima al puerto.

En definitiva, ¿dejará aquel puerto que allá por el siglo XVIII era uno de los más importantes del Mediterráneo, esencialmente en el tráfico de vinos, barrilla y principal escala de pasajeros entre Orán y Marbella de ser rentable en el tráfico de mercancías para convertirse en un híbrido? Como apuntaba no hace mucho su actual presidente de la Autoridad Portuaria, J. A. Gisbert, acompañando a su amigo Ximo Puig presidente de la Generalitat, por los terrenos portuarios que se convertirán en zonas ajardinadas, alternando espacios libres con empresas de nuevas tecnologías, disminuyendo incluso el aparcamiento del tráfico ferroviario de mercancías. Gisbert, que le ha pedido a Ximo Puig seguir en el puesto por encima de sus circunstancias personales, tiene una larga trayectoria entre la economía y la política, fue el hombre que anduvo en el desmontaje de la antigua Caja de Ahorros de Alicante y Murcia, o quiso impedir las fusiones en Ruralcaja, siempre atento a los dictámenes del PSOE -PSPV. Quizá esta última misión sea la de reconvertir al puerto de Alicante en una dársena de ocio y de cruceros, cuyo diseño y beneficio todavía está por ver, mientras los últimos mohicanos del transporte y estibación portuarios intentan salvar el negocio mercantil y los puestos de trabajo que conlleva.