| 27 de Enero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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Alucino por un tubo

Pedro Sánchez ha hecho una ley “ad homines catalanes” y se ha cargado de golpe la sedición y la malversación, y hasta los propios socialistas se le han tirado al pescuezo

| Manuel Avilés Edición Alicante

¿No es esa la frase que usan los chavales para expresar sorpresa, expectación o no entender una mierda de lo que está pasando? Pues eso me ocurre a mí ahora mismo. El tren me pone. Me imagino con el amor de mi vida, como pasaba en el avión en aquella vieja película de Emmanuelle, disfrutando de su dulzura y del olor de su piel y me pongo como un becerro  y casi me voy encima del abuelo de mi quinta que la Renfe me ha colocado al lado. Me contengo, voy al aseo y me pongo la cabeza chorreando como un pollo, me sereno y cojo el ordenador Es mágico. El tren es mágico y el amor de mi vida está ya hasta los moños de que le mande trozos de artículos, frases de la nueva novela y ocurrencias varias de todos los colores. Van del rosa azafrán al verde botella y del rojo pasión al blanco inmaculado.

Recapitulo que ya conocen mi manía de irme por los cerros de Úbeda – una de las claves de mi éxito imparable y de que otros me pongan a caer de un burro- aunque al final, siempre acabe en el redil.

Alucino por un tubo con lo que veo. He llevado #elgatotuerto   al Congreso   - vean la foto- y he presenciado en primera fila la batalla campal que allí ha tenido lugar. Yo tuve que dejar el Smith Wesson y el cuchillo de Rambo en el control de seguridad. Si lo hubiera llevado encima, por el amor de mi vida y la gloria de mi madre, que me meto en la refriega.

La cosa viene de lejos. Pedro Sánchez se empeña en agotar la legislatura para ganar la siguiente y no le importa el compañero de cama que tenga que usar, fundamentalmente vascos y catalanes  - todos independentistas- además de los podemitas de la coalición. Hasta Alfonso Guerra lo ha dicho con su crítica ácida y grave, sigue siendo un genio este Guerra: “Cuando se hace una ley ad hominem la política y la legislatura va jodida” – permítanme que, lejos de ser paliza, haga una versión libre de sus expresiones en la radio-.

Pedro Sánchez ha hecho una ley “ad homines”. Concretemos,  “ad homines catalanes” y se ha cargado de golpe la sedición y la malversación. Hasta los propios socialistas se le han tirado al pescuezo – Leguina, Lamban, Page y Guerra, por supuesto- y en las diatribas del Congreso que para eso está, para discutir y decirse las cosas de frente y a la cara, han salido a relucir las acusaciones más “ostentóreas”, que diría el inefable Jesús Gil.

Por el asco de la política, de los egoísmos, de los afanes de sacar tajada, aunque sea pisando al otro, me permito recomendarles cuatro autoras para estas navidades

Unos diputados han recordado el golpe de Tejero  - en el que Tejero, por cierto, solo era un mandado-, otros han hablado de la sustitución de los tricornios por las togas y de golpes de estado para torcer el sistema. Los más leídos hablan de retorcer la Constitución y de déficit democrático. Hablan, gravemente, de incluir la reforma de leyes orgánicas como de tapadillo, a través de enmiendas parciales que es, salvando las distancias, como hacerse un chaletazo pidiendo licencia para cambiar los azulejos del baño. Se lio la marimorena y yo vi, nuevamente, solo afán de poder y de tener la sartén cogida por el mango, no de buscar sí o sí, el beneficio de los ciudadanos, de los parados, de los vulnerables, de los que no llegan a fin de mes, de los que no pueden pagar la luz o el alquiler, de los que andan con mantas y forrados en casa porque no pueden encender la calefacción o son desalojados por un fondo buitre. Asco me da esta política alejada de las necesidades de la plebe, entre la cual me cuento.

Este asco me hace buscar refugio nuevamente en la literatura. La literatura hace al hombre inmortal y lo convierte en Dios porque el escritor es capaz de crear realidades de la nada. Porque donde hay un folio en blanco, con el trabajo y la inspiración, surge una historia, unos personajes, unas emociones, alegrías y tragedias, odio y amor, dolor y éxtasis. La pulsión de escribir nos hace divinos, nos excita, nos relaja, nos enerva y hasta nos empalma  - con perdón- cuando la hacemos efectiva.

Por eso, por el asco de la política, de los egoísmos, de los afanes de sacar tajada, aunque sea pisando al otro, me permito recomendarles cuatro autoras para estas navidades. Cuatro obras – de mujeres, para que luego me llamen machista, porque escriben más y mejor que nosotros- para disfrutar en la paz del sofá, de la cama, del orejero, antes, durante o después de hacer el amor porque hacer el amor con la buena literatura también es un disfrute.

“Licencia para espiar” de Carmen Posadas. Carmen es una escritora de muchísimo postín. Ganó el premio Planeta en su momento pero tiene un bagaje importantísimo de novelas  - de tinte histórico-  que te obligan a descubrirte ante su capacidad de escribir, de hacerlo bien y de embelesar al lector. Uno piensa, cuando lee el título “Licencia para espiar”, uno piensa, repito, en una novela ligera en la que se va a emular a James Bond, pero en femenino. Nada más lejos de la realidad. Carmen Posadas se revela como una mujer ilustrada e incluso profunda conocedora de la cultura clásica, incluida la bíblica. Nos sumerge – ya saben la prohibición de reventar novelas- Carmen en la historiografía más antigua de la humanidad, trufada de mitos, fábulas y leyendas. Una prostituta, Raab, ayuda al ejército israelita a conquistar Jericó, dicen que ayudados por un Dios sangriento e inmisericorde, ese que paró el sol para que terminaran de masacrar a la población y tomaran la ciudad tras derribar las murallas por arte de magia, o sea, milagrosamente. No se queda en la Biblia Carmen Posadas. Se pasea por la Roma clásica y se mete de lleno en las intrigas políticas – las mujeres son las mejores espías- para contarnos con detalle el asesinato de César a manos de Bruto. Y no puedo contar más porque este libro hay que leerlo y disfrutarlo.

La segunda novela, novelón, que recomiendo vivamente es  “Todos los nombres de Helena” de María de la Pau Janer, profesora y filóloga mallorquina que es la viva expresión de la dulzura, la elegancia y el estilo. También ganadora del Premio Planeta y evidentemente mujer ilustrada y enciclopédica. María de la Pau es profundamente conocedora de la mitología griega y con ese conocimiento exhaustivo arma una novela deliciosa mezclando la Guerra de Troya que tuvo lugar a causa de la disputa por Helena, la más bella de las mujeres. Mágicamente, con la magia que solo ella tiene, salta de la Grecia clásica al tiempo actual con unos actores enfrascados en representar la tragedia, el drama hasta que la fatalidad se va adueñando de los actores de manera real. Y no puedo contar más para no reventar este pedazo de novela, que recomiendo encarecidamente para disfrutar del saber clásico de una mujer que es un encanto – dicho con todas las letras.

Inmaculada Fuentes es una mujer menuda, viva, pequeña y lista como un rayo. Bibliotecaria y gestora cultural en la Vega Baja, lo cual me hace envidiar enormemente a los habitantes de esa comarca alicantina por tener a esa maravilla de mujer trabajando por su cultura, su arte, sus libros y sus ferias literarias. Hace una cosa que para mi es imposible: escribe libros para niños. El último es un libro delicioso y mágico, “Eos”. Nos explica lo inexplicable. Y hace un descubrimiento que yo desconocía: aproximadamente el 10% de la población es disléxica. Eos, de Inmaculada Fuentes, un álbum ilustrado y educativo, es especialmente indicado para personas con ese problema, aunque todos podemos disfrutar con él. Todos, como dice la autora, los que han experimentado el amor – yo mismo, con el amor de mi vida-, los que han sentido las gotas de rocío, han mirado la luna, han soñado con ella y han deseado un nuevo amanecer.

Y la última, una mujer que es todo sonrisa. Dulce y jugosa sonrisa. Esther Jiménez, una boticaria eldense  que nos ha deleitado hace un par de meses, pasando de formulas magistrales, antibióticos y otros potingues y escribiendo también para niños. “La leyenda de Oxfordshire”, también un libro ilustrado, ayuda a los niños y aporta herramientas a los padres y a los educadores para reconocer sus emociones y adquirir valores tan esenciales como creer en ellos mismos y ser agradecidos.

Regalen estos libros a los niños, no vengan luego con que no saben escribir cosa que pasará con toda seguridad si se dedican solo a embobarse ante la play matando marcianos. Os deseo a todos los lectores de Esdiario unos días felices.