| 05 de Octubre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Nuño de la Rosa visita hoy el Restaurante argentino 'Los Troncos'
Pedro Nuño de la Rosa visita hoy el Restaurante argentino 'Los Troncos'

'Los Troncos', restaurante argentino pero tirando a hispano

La cocina argentina tiene mucho de europea bastante posterior a la colonización de América, esencialmente con componentes de ida y vuelta: la patata-papa y batata, el pimiento y su pariente

Hubo un tiempo, allá por los últimos estertores del franquismo, en que se puso de moda para feligresía progre, por entonces más probada y leída que la actual, los restaurantes y locales de música en directo argentinos. No tanto por su diferente despiece de carnes y demás asaduras, amén de probar el mate, sino más bien por vernos reflejados en las letras insufladas de compromiso social por cantautores sudamericanos como Atahualpa, Facundo Cabral, Víctor Jara, Violeta Parra, etc.

Tambores, atavíos de montar gauchos, boleas..., toda decoración recordaba a la extensísima pampa iletrada y adusta, porque para alimento intelectual porteño ya teníamos harto aprovechamiento con los libros de Borges, el belga Cortázar, Sábato o el joyciano Marechal, entre otros muchos que superaban de largo la escasa nómina peninsular constreñida en una censura tan agobiante como tridentina.

La cocina argentina tiene mucho de europea bastante posterior a la colonización de América, esencialmente con componentes de ida y vuelta: la patata-papa y batata, el pimiento y su pariente el ají, por supuesto el tomate, la mandioca y así un extenso vademécum que ayudó sustancialmente a transformar la alimentación en el Viejo Continente para luego regresar al cono Sur en forma de recetario migrante, con predominio italiano y español, reforzado allí con algunos platos precolombinos de la trasmutada y mestiza cocina criolla.

Hacía meses que no volvía a un restaurante argentino, aunque tengo uno cerca de casa "La Vaca", que visito con cierta asiduidad de carnívoro irredento. Así pues, ahora que resido eventualmente cerca de La Albufereta, decidí visitar el restaurante Los Troncos, precedido por las opiniones gustosamente benevolentes o francamente contrarias de mis amigos/as gastronómadas.

Para empezar la antropología culinaria argentina de sus cartas se le quedan muy corta comparada con la más extensa y variada italo-española, y ya no digamos la bodega considerando lo presumidos que están por aquellos pagos y haciendas de zonas vitivinícolas como Mendoza, Salta, Catamarca o su La Rioja, por citar algunas relevantes.

Hasta donde alcanzan mis conocimientos gastronómicos, tan ávidos como siempre insuficientes, predominan platos originariamente italianos como la berenjena parmesana, o la típica siciliana (procedencia árabe) con miel y aceite de romero; por no hablar de sus varias "fetas" (queso fundido), aquí predomina el "Provolone" con champiñón y trufa, o el "Burrata" fresco en diferentes presentaciones y combinaciones; y ya como demostrativo de su italianizado retruécano, aunque con producto galaico, ¿qué me dicen de un carpaccio de vaca gallega? Por cierto, el fino corte, bien tajado.

Pero con ser importante la península itálica en su muestrario, todavía lo es mucho más la culinaria ibérica, empezando con el tradicional alicantino, murciano y almeriense como es su genético tomate raff ("o del terreno" – sic- ¿de qué terreno?  ¿el genérico Muchamiel, el huertano de la Vega Baja, o el más continental del Medio Vinalopó? acompañado de bonito en semisalazón, o también con sardina ahumada. Correcto.

Si de verdad quieren probar algo genuinamente pampeño atrévanse con el chuletón de vaca "maduración mínima 30 días"

Y ya que andamos en la cercana ribera del Segura, les quedan cumplidas sus alcachofas confitadas en aove (aceite de olivos mediterráneos). Creo que las croquetas "caseras" (faltaría más, aunque vengan contadas de una en una) resueltas con jamón ibérico, setas con boletos y queso de Cabrales, no necesitan denominación de origen. Incluido, y para que no falte europeísmo globalizador, algo genuinamente galo cual la tosta de foie con pan de cereales y frutos secos, cebolla caramelizada, mermelada de tomate y puré de manzana: talmente la comí así por primera vez en el sudoeste francés cuando íbamos a ver pelis prohibidas en España.

Hubiera sido antipatriota el dueño al olvidar sus famosas empanadas, tanto de vacuno como de queso o vegetales, inclusive una picante "diabla" con deje a la "diávola" romana. Correctas más en contenido que en texturas externas.

Pero si de verdad quieren probar algo genuinamente pampeño y por cerca de 60€ pantagruélicos, atrévanse con el chuletón de vaca "maduración mínima 30 días" (demasiado tiempo para un vaquero de oficio). Tripeo cárnico, que también puede serlo, y más asequible, con diversas chichas braseadas, o con "entraña" (parte más inferior del costillar vacuno).

Y rematen en postres con un auténtico dulce de leche de varias combinaciones.

La bodega mejor en denominaciones de origen que en diversidad de marcas. Y como comentábamos al principio, apenas siete u ocho vinos argentinos; puestos a recomendarles me inclino por el Trapiche Broquel, o un Alma Negra (Malbec, Bonarda, Petit Verdot) realmente conseguido.

Resumiendo: un restaurante acomodaticio a personas con superior saque que exigencias y entendimientos gastronómicos. Manejan adecuadamente la brasa, que no tanto el aparataje coquinario contemporáneo. Y su simbiosis entre las dos orillas del Atlántico se acerca más a la nuestra que al bonaerense barrio de Palermo, pongamos por caso: aprobado.

Restaurante Asador Los Troncos

C/ Avenida de la Albufereta 98 (La Isleta) Alicante

Teléf..: 965 65 98 16

Precio medio: 40 a 60 €

Cierra: miércoles y jueves mediodía