| 28 de Noviembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Mónica García, Ada Colau, Mónica Oltra y Yolanda Díaz
Mónica García, Ada Colau, Mónica Oltra y Yolanda Díaz

El ataque de las mujeres

Esta nueva coalición pretende ser al PSOE lo que Vox es al PP, por mucho que los dos partidos mayoritarios españoles intenten alejarse de sus actuales sostenes gubernamentales

| Pedro Nuño de la Rosa Edición Alicante

Los últimos sondeos prescriptores del momento político no son muy considerados con Compromís, pero diagnostican lo que puede ser el principio del fin de Podemos (que no de los podemitas creyentes). Nunca Pablo Iglesias debió echar de la troika a su alter ego Iñigo Errejón, para después de esa demostración de bemoles vallecanos, retirarse a su particular Yuste en Galapagar. La venganza le viene por donde menos se lo esperaba: la divina marketingniana Yolanda Díaz. Con su piel de boutique milanesa y corazón de loba amamantadora de le izquierda dispersada; ahora vende eurocomunismo aristocrático por socialdemocracia avanzada convirtiéndose en la reinona de la pasarela mediática, muy por encima de Pedro Sánchez o del cocinicas Garzón, al punto de cosechar los aplausos de aquello que Ortega y Gasset llamara: "hombre masa" justo antes de nuestra guerra civil. Vuelven las dos Españas entre incorregibles.

Por eso ha empezado la revolución ¿silenciosa? de las amazonas con la anfitriona valenciana pancatalanista Mónica Oltra; la alcaldesa de Barcelona gracias a Catalunya en Comú, y desertora del bullanguero movimiento contra los desahucios Ada Colau; y la lugarteniente del cascarrabias Errejón en Más Madrid, la licenciada en Medicina y ex de Podemos, Mónica García. Bajo el decorado del feminismo militante y revoltoso, estas actrices de psicodrama político están preparando la recomposición de los juguetes rotos a la izquierda del PSOE, para revertir la crónica demoscópica de una agonía anunciada por falta de auténticos liderazgos machos, y siempre que las encuestas sigan a la baja. Pero como dicen los agricultores: "hasta verlo en el granero, todo es paja"; la cosa está como el trigo verde, y nadie quiere adelantar elecciones porque no les interesa ni a Pedro Sánchez en Madrid, ni a Ximo Puig en Valencia pegado a las faldas de Mónica Oltra, o a la propia Colau en la capitalidad de els Països Catalans, o a Mónica García, más guía espiritual de la oposición al PP madrileño, que un absolutamente ignoto Juan Lobato tan perdido que ni Paco Lobatón lo encuentra.

Bajo el decorado del feminismo militante y revoltoso, estas actrices de psicodrama político están preparando la recomposición de los juguetes rotos a la izquierda del PSOE

Esta nueva coalición pretende ser al PSOE -y en un futuro más o menos inmediato- lo que Vox es al PP, por mucho que los dos partidos mayoritarios españoles intenten alejarse de sus actuales sostenes gubernamentales; pero sean-seamos sinceros: de palabra, que no de obra.

 

Lo del próximo sábado en el teatro Olympia con las divas redentoras y su corifeo progre ante una claque encantada, me recuerda a la famosa vicetiple Rosita Amores cantando en ese mismo escenario aquella copla picarona "Tengo dos bombas a punto de explotar", porque una deflagración irá dirigida al desguace definitivo de Izquierda Unida (adiós a las armas del PC-E), y la otra de pistón retardado a la disolución y posterior reintegración de Podemos como sueño de una noche de verano que despierta convertido en "Reunificación de la Izquierda".

Ahora bien, me asalta una pregunta futurible: ¿pero a qué precio? Creo que la contestación da para otro artículo sobre vencedoras y vencidos.