| 15 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez, presidente del Gobierno / JORGE PETEIRO
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno / JORGE PETEIRO

¿Pero hay alguien más?

Ahora vienen los indepes catalanes a deshacer y contradecir su famoso proverbio colectivo desde el Renacimiento a la Renaixença: "para casa, aunque sean piedras"

| Pedro Nuño de la Rosa Edición Alicante

A Pedro Sánchez no le sale una a derechas, pero, y eso es lo grave para su futuro, tampoco a izquierdas.

El último bochorno, al entrar cual caballero andante en el proceloso bosque del porno sucio y sadomasoquista en su sórdida y apartada clave homosexual, solo le ha procurado añadido descrédito ante una mayoría que no entra (y siquiera conoce ni le interesa) las oscurantistas salas de cine "grindhouse" con sus proyecciones bizarras, cualquier tipo de desviaciones sexuales, violaciones en vivo y en directo amateur, torturas entre sádicos satisfechos y sufridores gozosos, y todo aquello que tenga que ver, nunca mejor dicho, con el "gore" extremo. Un irresponsable "neng" capaz de embaucar a la policía artificial y forzadamente concienciada en la defensa de ciertas discriminaciones positivas; ridiculizar al apostolado LGTBI ahora que pueden expandir su buena nueva por doquier televisivo; o lo que es peor, sembrar la duda colectiva del común heterosexual sobre ese submundo de las XXX antinaturales y asqueantes (es un suponer, no sea que me anatemicen con el báculo progre de la intolerancia).

Y ya descabalgado de su rocín monclovita, por si no tuviese pocas magulladuras con el paletazo del molino gay, ahora vienen los indepes catalanes a deshacer y contradecir su famoso proverbio colectivo desde el Renacimiento a la Renaixença: "para casa, aunque sean piedras". Piedras, cemento, balizajes... obras públicas necesarias para la forzosa ampliación del aeropuerto del Prat, si quiere seguir como referente comunicador entre tres continentes. Sin embargo, tan negacionista como absurdo desprecio, no solo ha restallado como un bofetón en la jeta de Madrid capital del Estado español, sino que acaba de provocar cabreado eco y resonancias encendidas en todas las otras Autonomías, al grito: "¿y de lo mío qué?". Y a tal extremo insurrecto-colectivo de unir a dirigentes autonómicos socialistas y populares contra el agravio comparativo catalán; conjunción necesaria por necesitada para el bien común (Tribunal Constitucional, leyes educativas, Justicia...) que no consiguen en las Cortes de los pasos perdidos y las noches bizantinas, provocando un más que obligado face to face entre Sánchez, sin la muleta podemita, y Casado, sin los templarios de Vox.

No hay perfil externo, tampoco creo que le gusten al narcisista sin espejo, en las relaciones internacionales con el Magreb. Ya sabemos que el monarca marroquí, tal y como hicieron su padre y su abuelo, cuando tiene un problema interno con sublevaciones islamistas o de autenticidad democrática, revierten la opinión popular contraria al trono plenipotenciario y abusivo, con artificiales disputas territoriales, bien sea contra España y sus plazas europeas de Ceuta y Melilla, o contra el Argel protector del pueblo saharaui, que esa es otra pifiada sanchista salvaguardando a Brahim Gali, líder del Frente Polisario, sin  evacuar obligadas consultas diplomáticas, y más debidas por vecinales. Mientras, la peculiar pseudo-socialdemocracia argelina que domina el manorreductor del gas, una de cuyas tuberías nos viene a través de Marruecos con quienes la tienen liada parda por sempiternos encontronazos fronterizos muy oportunos para echar arena del desierto sobre la corrupción endémica propia de los gobiernos poscoloniales, y extensiva a los señores tribales de territorios y guerras. Encima vino a joderla el yihadismo con su megáfono ultra coránico desde los minaretes y en los barrios más depauperados; menos mal que se le van acabando las pilas al vocero refugiándose en Afganistán donde, solo con oír a los repatriados y a los pocos veros colaboradores que hemos podido auxiliar, nos dan cierta idea del enorme talento de Pedro Sánchez y de su equipo en la resolución de la crisis yendo a expensas y tutelaje de los americanos: peor imposible.

 

Apaga y vámonos, es lo único que se me ocurre discernir cuando intentan explicar lo de los recibos de las eléctricas. Pero de eso ya escribiremos otro día, de momento vuelvo a "Finnegans Wake" que es más sencillo y entreno. Porque con esta tropa al mando me ocurre lo del chiste del añorado Eugenio, cuando contaba "aquel" del hombre agarrado a una quebradiza rama para no caer fatalmente a un profundo precipicio terminal, cuando oye una voz de ultratumba, lo mismo me da que sea de Dios que de Pedro Sánchez, pidiéndole que se suelte confiado porque él lo recogerá entre sus oportunos y competentes brazos evitándole el fatal descalabro. El desesperado vuelve a mirar abajo antes de contestar: "Sí, sí,  muchas gracias, quien seas ¿pero hay alguien más?"