| 20 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Los abogados Antoni Aba, Andreu Van den Eynde, Benet Salellas, Gonzalo Boye, posan en un debate organizado por Òmnium Cultural
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Mortadelo y Filemón, agencia de información

Espiar a un don nadie no se hace porque es inútil. Ahora bien, espiar al presidente del gobierno, a la ministra de defensa o al de interior sí es rentable y por independentistas sí es rentab

| Manuel Avilés Edición Alicante

Hace un par de años, un auténtico hijo de puta – o varios, una manada-, me mandó un correo en cuyo titular decía: Esta es su factura.

Me cagoentoloquesemenea – me dije a mí mismo- ¿Qué factura ni qué leches? Yo soy un anciano jubilado y pobre que no gano nada, pero que tampoco compro nada. No necesito ropa – tengo cincuenta camisas de cuando tenía que ir maqueado y niquelado a trabajar y seguro que no me las acabo antes de terminar el crematorio-,  tengo cincuenta corbatas y diez o doce trajes más antiguos que las cortinas de saco. No necesito electrodomésticos, no compro un ordenador al año porque el modelo se hace viejo en menos de lo que tarda en persignarse un cura loco. La lencería, calcetines, gayumbos eróticos, camisetas de manga larga -que la edad  no perdona-, calzoncillos de felpa hasta el tobillo – los que usábamos cuando aún había hombres que hacíamos la mili en invierno en El Ferral del Bernesga,  los compro en la boutique al aire libre del mercadillo de Benalúa o de Babel. Moda fashion de cojones, primera calidad, marca blanca o apócrifa, pero en los puestos no dan recibo de ningún tipo y se paga en dinero contante y sonante. No tengo hipotecas ni préstamos, ni pienso pedirlos. ¿De qué factura hablan?

Me mosqueo con lo de la factura que envía ese cabrito por correo y le doy a descargar para mandarle una carta llamándole de todo menos guapo. Ahí se lía el copón de la baraja. Se enciende y se apaga el ordenador, no obedece a nada, echa humo, se le pone negra la pantalla y yo creo que todo se debe a mi analfabetismo informático. Se apaga el chisme y ya es imposible encenderlo. Acudo al moro cercano, le cuento la película y me dice serio y compungido:

⸻Mera paisa, tu tiene virus. 

⸻Que virus ni que cojones  - contesto airado y pensando que el moro me quiere llevar al huerto- tengo puestas las tres vacunas y ni siquiera me he acatarrado en los últimos cinco años. ¿De qué virus hablas?

Mera paisa, muchos infectados como tú. Piden dinero y sacan pasta. Eso mafia, mucho periculo.

El ordenador esta negro como el sobaco de un grillo y no tira ni para adelante ni para atrás. Cien pavos me cobró el moro por arreglarlo y además de la pasta me costó perder las fotos desde hace diez años hasta la fecha. Cabrones hackers que no sé dónde encuentran el placer en meterse en un móvil del que no van a sacar nada de nada, solo fastidiar.

Es lógico. ¿Qué van a sacar espiándome a mí o a cualquier otro de mi calaña que no manda en ningún sitio y cuyo único horizonte es el asilo y la urna funeraria esa que nadie quiere y acaba en el contenedor más cercano, abandonada una noche cuando no lo ve nadie?

¿Alguien piensa que los que han inventado el Pegaso se paran a la hora de vender su sistema a quien tenga dinero para comprarlo?

Espiar a un don nadie no se hace porque es inútil. Ahora bien, espiar al presidente del gobierno, a la ministra de defensa, al de interior, al portavoz de los independentistas, vascos o catalanes o al que maneja pasta para enterrarnos a todos en billetes, eso sí es rentable y por eso se hace. ¿Alguien piensa que los que han inventado el Pegaso, ese sistema que lo ve todo y que tiene nombre de camión antiguo, alguien piensa que se paran a la hora de vender su sistema a quien tenga dinero para comprarlo? Si dicen que  solo se vende con fines antiterroristas y contra el crimen organizado, yo no me lo creo. Lo que se crea, tras mucho estudio y mucha inversión, se trata de rentabilizar por todos los medios y el fundamental es vendiéndolo o cuantos más mejor, como los coches, los frigoríficos y los televisores.

Lo raro es que un gobierno, con miles de asesores de todos los calibres y todas las especialidades, con problemas que lo acosan por mil sitios distintos, con Marruecos presionando y chantajeando con el Sahara, la inmigración subsahariana, los niños que se cuelan por los espigones de Ceuta y Melilla, y dos mil historia más, sea capaz de colarse – suena por todos los lados, aunque nunca se confirmará- en los teléfonos esenciales del país y en momentos tan crudos como eran aquellos de 2021. Esto suena a Mortadelo y Filemón, aquellos espías del tebeo que solo hacían barrabasadas y pifias en cada uno de los encargos policiales que recibían.

 

Ahora vienen los terremotos posteriores a la gran noticia del espionaje y yo me quedo a cuadros. El señor Echenique – socio del gobierno con sus votos, sostenedor del gobierno y votante de la investidura de Sánchez- pide que dimita Margarita Robles – la ministra más competente y con más formación del gobierno- ; los ezquerras – también votantes de la investidura, dicen que está en juego la democracia y que esto no puede ser- y lanzan amenazas y rayos y centellas al aire. Todos claman al cielo y al infierno, pero no se asusten, es puro postureo, brindis al sol que llaman los clásicos. Todas esas peticiones de dimisión y todos esos clamores por las ilegalidades del espionaje se solventan en dos minutos. Se salen ustedes del gobierno, le quitan el apoyo a Sánchez y… antes del verano andamos ya con la campaña electoral a cuestas.

Nooooo, eso no se puede hacer porque perderíamos no se sabe cuantos escaños y miles de puestos chollos en ministerios, secretarías de estado, direcciones generales y la madre que nos trajo a todos. Además, miren las encuestas: los socialistas caen levemente; los populares de Feijoo suben – no entiendo por qué- y tienen a Casado olvidado como si su existencia fuera  algo del periodo paleolítico; Ciudadanos se evapora del escenario y pasa al recuerdo; Abascal se sale del tablero y parece que con los Feijoos va a gobernar con la misma facilidad con la que han pactado en Castilla y León y Podemos anda en caída libre fruto de sus patochadas y sus incongruencias, salvándose solo la ministra de trabajo que no es de Podemos, dicho sea de paso. Así las cosas hay que aguantar la legislatura como se pueda a ver si tiene lugar algún acontecimiento cósmico que haga cambiar el escenario o a ver si Putin la palma y el fin de la invasión de Ucrania despeja el panorama económico y político mundial.

Reunión urgente de la comisión de secretos que no lo parece tanto. Se filtra inmediatamente que se ha espiado al entorno de Puigdemont y del entorno independentista. ¡Pues claro! ¿Qué servicios de inteligencia tendríamos si no se investigara a esta gente? Para partirse si no fuera por el cabreo que genera esta polémica.

En esas estamos, cabreados, asombrados y sin entender nada de nada,  todos pendientes de Putin, todos pendientes de Sánchez y de los marroquíes, de Rufián, de Echenique y de si encuentran alguna cabeza de turco que aplaque, aunque sea por unos días, la verbena del espionaje. Ya saldrá otra por cualquier lado y, así, poco a poco, iremos tirando.