| 05 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Investigación Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía M. Ambiente ESdiario TV Mundo C. Valenciana Andalucía Suscribirse

No es no

Culpar a jueces-magistrados de machistas tiene un sesgo parejo históricamente a cuando en el medievo se incriminaba como brujas o hechiceros a todos aquellos que eran denunciados

| Pedro Nuño de la Rosa Edición Alicante

Irene Montero, "esta niña mona se ha quedado sola" en el Parlamento, y ni siquiera las feministas cayeron en sus ambisiniestros brazos (como remata la canción de Mecano). Tan paranoico 'solo sí es sí', ha transparentado el vestido político de quien no lleva nada debajo, sea por puro exhibicionismo-populismo indecoroso de un trasnochado "epater la bourgeoisie", o porque el corsé de la democracia occidental le hace llagas en las ingles de la soberbia y en las axilas del fanatismo. En las redes sociales diluvio de memes y demás chanzas contra la ministra que ha confundido el parlamento español con las algaradas universitarias de las que tantas veces fue promotora. Ya es difícil concitar a todos/as/es frente a tu soliloquio del conmigo o contra mí, pero nuestra psicóloga (de carrera, que no de oficio), necesitada de su propia medicina intelectual, lo ha conseguido atrincherada en su chillón paroxismo de Juana de Arco invertida.

Cubierta tras el ventajista aforamiento (hecha la ley hecha la trampa) canta su "línea y vamos para bingo" enfrentándose al poder compensatorio y divisorio de la Justicia respecto al Político Legislativo y a tomar por saco Montesquieu; siendo lógico que con semejante boutade legisladora y de paso cabree a la oposición en pleno (PP, Cs, Vox), algo natural en el parlamentarismo español, aunque no tanto, ni en cualquier democracia constatada en los indicadores internacionales al efecto, revertir, también en tu contra a los mismísimos socios de gobernanza desde el centenario PSOE, con tres presidentes del Consejo de Ministros en lo que llevamos de vuelta a la democracia parlamentaria, a independientes de diversas intensidades, e incluso a condenados herejes del tan intocable como intransigente dogma podemita (Errejón, Yolanda Díaz y demás disidentes internos).

Tildar al PP de machistas irredentos es no conocer a sus mujeres, empezando por las diputadas. Que les pregunten a sus maridos o parejas

Culpar a jueces-magistrados de machistas, tiene un sesgo parejo históricamente a cuando en el medievo se incriminaba como brujas o hechiceros, apóstatas heréticos, nigromantes y poseídos por el diablo a todos aquellos que eran denunciados, incluso anónimamente, para dar con ellas/ellos/elles en lóbregos calabozos, encadenarlos al remo o, y en tantos casos de inocentes, agonizar sobre las llamas ante el pueblo vociferante y sediento de carne chamuscada. Un disparate. Como también, y sensu contrario, lo podría ser el que una jueza y en caso de separación (Dios no quiera) de la Excma. Sra. Irene Montero con el compañero del metal Pablo Iglesias, le diera la razón de custodia filial y el chalé de Galapagar a éste, dejando a la ministra con lo puesto, y además obligada a pasar onerosa pensión hasta que la coleta le vuelva a crecer al desnortado profe Fu-Manchú llegándole a los talones.

Tildar al PP, también de machistas irredentos, es no conocer a sus mujeres, empezando por las diputadas. Que les pregunten a sus maridos o parejas, yo conozco algunas, y la respuesta no podrá ser más disuasoria y contrapuesta a lo que piensan, y quieren obligar a pensar a los demás, las ministras de Unidas Podemos. Y si nos extendemos a Ciudadanos (RIP) y su lideresa Inés Arrimadas, buena debe ser esa para cualquier sometimiento al otro sexo. Como decía Araceli: ¿sigo o me callo?

Pero lo que ya es rematadamente de locos, de tontos o de ambos en conjunción superlativa, es acusar a Yolanda Díaz de escoramiento machongo-socialista, cuando ayer era "pecera" (PCE) aupada como hermana predilecta, y hoy acusan de indigna tránsfuga que, entre Suma y resta, les puede quitar mucho voto destinado al desperdicio.

Parodiando al Tenorio: "los violadores que vos matáis, gozan de buena salud", y algunos saldrán a la calle antes de tiempo gracias a estos prodigiosas legisladoras que queriendo vestirse de santos/a feministas, desvisten la coherencia del Código Penal vigente cuando ya tenían advertido el fiasco de ir a por lana feminista y volver trasquiladas, al punto de que mucho voto progresista conseguido puede cambiar de signo político, para engordar el mazo de las papeletas del PP, sin ni siquiera adherirse a las del PSOE como castigo a todos los charcos en que se está metiendo Pedro Sánchez por acompañaros en vuestra mismísima tontaina culpa y perrería para sostenerla sin enmendarla. Que en lugar de hablar de los éxitos y primeros planos del presidente del Gobierno español con muy principales dirigentes mundiales en la cumbre G-20, todos los medios de comunicación y conversaciones a pie de calle o de trabajo hayan girado en torno a si una veintena o treintena de indeseables pueden salir de prisión o mitigar condenas, ya es munición retardada bajo el subsuelo socialista, pero si encima el cañonazo de retroceso le da a los podemitas mismos en la jeta y cartel para las próximas elecciones, es de puros gilis.

Seguramente los indultados por carambola de rebote os mandarán ramos de rosas rojas, bombones artesanos y alguno con posibles quizá os sufrague un psiquiatra de cheslong o conductista psicólogo de psicólogos/as, probablemente "trans" y versado en bipolaridades, para convenceros de que no sigáis "arreglando" millonésimos tiempos de los géneros humanos (no humanoides); en primer lugar, porque, aun intentando parecerlo, no sois diosas plenipotenciarias reverenciales; y, en un segundo aspecto, porque cada vez que abrís las boquitas pintadas es para desacreditar a la izquierda, empezando por sus intelectuales y acabando por tanto concejal, regidor, diputado, ministro/a que cada vez que los periodistas les preguntamos por la marcha de vuestras compañías y coaliciones políticas, suelen contestar con terminal frase de aquel celebérrimo, por ocurrente, alcalde Lassaletta:

"¡No es no! Y no me ayudes que es peor".