| 28 de Marzo de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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Puteros

Un destape, nunca mejor dicho, que puede ser letal, como lo fue la Gürtel para el PP, sobre todo de cara a la ya inmediata primavera electoral

Según se mire y acomode, Madrid queda relativamente cerca o lejos para diputados y senadores/as provinciales, quienes a coste cero, o, mejor dicho: nuestro, pueden desplazarse por todo el territorio español, islas incluidas; también tienen importantes descuentos en hoteles de cuatro estrellas muy próximos a los parlamentos, más o menos al precio que a usted o a mí nos costaría una mala pensión en Callao. Así que, parece humanamente natural la opción de pernoctar en “el foro”, en lugar de pegarle un palizón aéreo de tres horas a los riñones, echar una cabezada hogareña y volverse cuando amanece helando escarchadas.

Hasta ahí, ese privilegiado gorroneo de la clase política (la más desprestigiada de todos los gremios y oficios) nos puede parecer asumible. Lo que ya no entra en las tragaderas de la opinión pública, es que algunos honorables “padres de la patria”, en lugar de retirada a aprenderse la lección para el siguiente día parlamentario, ir al cine o al teatro, cenar en un restaurante de precio medio o en el mismo hotel, se peguen una “hartá” marisquera”, descorchen champán (que no cava), abran latas de caviar (Belluga, que no Riofrío), buen solomillo o fresquísimo pescado a la espalda, tarta, café, copa Island Single Malt, y purazo de Vuelta Abajo, etc. talmente cuál nuevos ricos indianos o portentosos millonarios escapados de una revolución.

Que empresarios, políticos y encargados del orden público compartan mordidas y estancias golfas en un lupanar es tan antiguo como Babilonia, y si lo actualizamos aquí en España, cuando ingenuamente les preguntas por el refocile de gloriosas sobremesas bien pagadas, te contestarán con cierta sorna aquello de “yo nunca he ido a un puticlub, ni pienso volver”.

Juan Bernardo Fuentes, alias “Tito Berni”, es el último caso de político socialista y puteril del llamado ‘Caso Mediador’, sobradamente conocido por el ciudadano y donde algunas imágenes del sexagenario diputado canario y las titis veinteañeras en toples toallero, vale más que 1000 palabras, si bien tampoco resultan nada desdeñables las conversaciones grabadas a la presunta ¿“cachondona gente de bien”? como un General de la Benemérita (¡Ay! si Francisco Javier Girón y Ezpeleta, II duque de Ahumada levantara el testuz), empresarios guanches de acreditada relevancia, para cerrar el tricornio económico-putero-gourmand con la parentela o/e íntimos del “fontaneros comisionistas del granujilla “Tito”. Ya versaba el superlativo e incorregible don Francisco de Quevedo: “Puto es el hombre que de putas fía, / y puto el que sus gustos apetece;/ puto es el estipendio que se ofrece en pago de su puta compañía.”

Como decía aquel genial toledano de alargada mano y figura: “nunca te fíes porque las putas sólo te gastarán putadas, y si andas necesitado o incontinente búscate un amante que, si sumamos pagos a las otras muchas, te saldrá bastante más barata”; pero el tercer verso quevediano sobre el del “estipendio” es el que más nos duele a todos porque semejante derroche para los sentidos de estos depredadores epicúreos ha sido a costa del contribuyente.

Estos días publicábamos algunos medios que Alejandro Soler exalcalde de Elche y actual secretario general del PSOE en la provincia de Alicante, pudo asistir a alguna de semejantes comilonas y francachelas donde el producto de un cubierto cuesta más que el cocinero en un mes. Él obviamente lo negó, amenazando con querellarse contra el mensajero (siempre pagamos los mismos), entre otras razones porque se le puede ir al garete, amén del sueldazo como parlamentario, el control (con permiso de Ángel Franco) de la ejecutiva socialista alicantina, hoy en armas contra el presidente Ximo Puig, a quien le pregunté el otro día por qué cuando viene a la capital del Sur comunitario, nunca se rodea de una propia guardia pretoriana alicantina; con su siempre afabilidad cotidiana me respondió que eso no era del todo cierto, pero yo miré a su alrededor y no vi ningún carnet expedido en Alicante del PSPV, y menos con mando en plaza.

La desacreditación y el ir pertinazmente a la contra como sistemas únicos de ataque y defensa sólo perjudica a la democracia y el deterioro de la fe que tantos españoles tenemos puesta en el menos malo de los sistemas de gobernanza

Si estuvo o no mi buen amigo (dentro de lo poco amigos que podemos ser políticos y periodistas) Alejandro Soler, creo que entra en el apartado chovinista de la noticia; sin embargo, parece demostrado que el también predominantemente socialista Ayuntamiento de Valencia sí anduvo en tratos y concesiones con una empresa de drones vinculada al pelotazo “Mediador”. Y eso es tan preocupante como para que ya la oposición le esté pidiendo explicaciones al alcalde Joan Ribó y a sus soportes socialistas.

Un destape, nunca mejor dicho, que puede ser letal, como lo fue la Gürtel para el PP, sobre todo de cara a la ya inmediata primavera electoral. Mala cara trae la presa con colmillo mediático clavándose en la espina dorsal del Molt Honorable valenciano abriéndole un frente imprevisto donde, por muy troceados que anduvieran los contratos municipales, pues las cifras sumarias cantan a extremaunción de siglas más que a renovación del voto matrimonial con los electores. El “merdé” ya no tiene arreglo, intente usted, querido president, parar el penalti estirándose a la verdad desde la clarificadora franqueza, y no tirar balones a la otra banda del “tú más que yo”. La desacreditación y el ir pertinazmente a la contra como sistemas únicos de ataque y defensa sólo perjudica a la democracia y el deterioro de la fe que tantos españoles tenemos puesta en el menos malo de los sistemas de gobernanza.

Como citábamos más arriba con palabras del mayor de los sonetistas del Siglo de Oro: las putas son “mala compañía”, pero los putos, añadimos por cuenta propia, resultan matadores para cualquier carrera política.

Estamos esperando.