| 04 de Diciembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Manifestaciónn en Valencia 'Per un finançament just'
Manifestaciónn en Valencia 'Per un finançament just'

El problema valenciano

Puig y Aragonès reivindican en forma de Commonwealth el viejo sueño de Joan Fuster sobre Els Països Catalans, pero nosotros los valencianos no queremos ser virreinato de Barcelona desgajada

| Pedro Nuño de la Rosa Edición Alicante

Después de las "marchetas" de Alicante, Castellón y Valencia (reconocidas por Ximo Puig como más 'cualitativas que cuantitativas'), las manifestaciones unitarias del ayer eran otra cosa por ambas cualidades, nuestro Molt Honorable habla del "problema valenciano" como concienciación colectiva, para añadir después una trapisonda ilusoria: "aunque no lo parezca".

Le ha faltado añadir el evangélico: "yo soy, el que soy", para que sus apóstoles contemporáneos repliquen – "fotre Mestre ¡cómo te explicas!, Ya que no se puede ser más abstracto, inconcreto y falto de la menor sustancia discursiva, cuando sobran razones diáfanas y comprobables con los números sobre la mesa, pero faltan bemoles para enfrentarte a un Pedro Sánchez capaz de decapitar a su lugarteniente Ábalos, y a quien tampoco les temblaría el pulso desde Ferraz, deponiendo a Ximo Puig para las próximas elecciones en la Comunidad Valenciana.

Hipotéticamente el aplec en las calles bajo la lluvia tenía como objetivo una nueva financiación autonómica por estar disconformes con la que padecemos. Ante lo cual surge la primera pregunta: ¿pero de qué Autonomía hablamos? ¿la nuestra, la catalana y vasca que hace cuatrienios van por libre diferenciador, la de Ceuta y Melilla...?

La segunda cuestión y no menos elemental, querido Puig: ¿tenemos, como mínimo, un borrador coherentemente estructurado y sistemático de lo que pretendemos? Porque, digo yo, habrá que reglar partidas presupuestarias, pues nada tienen que ver una mini pseudopolicia autonómica como la nuestra con los Mossos d'Escuadra o con la Ertzaintza. El modelo impositivo dista mucho de, pongamos por caso, los forales vasco y navarro, ¿a cuál nos acogemos, a las demandas en las Germanías del XVI, o las republicanas catalanas en plena guerra civil? Se supone, en buena lógica comparativa, que poco tienen que ver las economías estructurales, y con ellas muchas de sus peticiones de perentoriedad y futuribles, de las Castillas con el Levante y Aragón o con el Norte litoral incluso con el Sur españoles, todos/as hijos de la misma madre reunificadora (Reyes Católicos), pero de distintos padres según el transcurso de la Historia, hoy en día acomodada a cada cual. Hasta ahora, que sepamos, poco menos que nada ha prosperado la mesa de negociaciones entre las distintas Autonomías y el Gobierno central.

Ahora Ximo Puig y Pere Aragonès reivindican en forma de Commonwealth el viejo sueño de Joan Fuster sobre Els Països Catalans, pero "Nosaltres, els valencians" ("Nosotros los valencianos"), o al menos una incontestable mayoría si exceptuamos al votante de Compromís, o al postureo de Unides Podem, no queremos ser sucursalitas o virreinato de una Barcelona definitivamente desgajada del resto de España. Y haría bien el presidente de la Generalitat valenciana en materializar una encuesta al respecto, antes de ir a rendirle pleitesía al de la Generalitat catalana, donde se dan los certificados antiespañolistas como desplante falsamente progresista y pequeñoburgués, cuando ni entre ellos mismos (indepes) se aclaran, como ha demostrado la negociación de los últimos presupuestos tanto en la Generalitat como en el Ayuntamiento de Barcelona.

Corredor Mediterráneo, por supuesto y contando con Andalucía y Murcia a las que le sobra mercado, empezando por el agropecuario, en la Unión Europea, pero entendiendo que el Corredor no puede acabar ni en Orihuela, ni en Almansa desde donde ya no nos viene ningún mal borbónico, sino que, teniendo al resto de España como muelle de carga, el transporte del litoral mediterráneo, con la Comunidad Valenciana como epicentro geoestratégico supondría para "Nosaltres, els valencians" un nuevo Renacimiento económico y social, antítesis del "problema" como demagogia de notoriedad ante el resto del Estado español.