| 06 de Febrero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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Un país de esperpento

Siguen los políticos en sus atalayas, con sus sueldos, sus coches oficiales, sus escoltas, sus prebendas… y siguen luchando para mantenerse en los sillones que les proporcionan esos chollos

| Manuel Avilés Edición Alicante

Acabo de ver el partido de España contra Marruecos, no soy un gran futbolero, y me pongo a escribir. El Mundial de Qatar, además de confirmarme la teoría del esperpento – hacer un mundial en invierno y en Qatar-  con sacos de millones corriendo por los despachos de directivos “fifaleros” porque esto no ha sido un acto de caridad hacia el mundo petrolero, me ha confirmado en dos convicciones: ni España ni Japón saben tirar penaltis. Espero que echen a Luis Enrique antes de que se publique este artículo.

A lo que vamos. Cuando el amor de mi vida no había hecho ni la primera comunión yo ya estudiaba Derecho y Criminología  – sin el menor aprovechamiento, que todo hay que decirlo-. En el examen final oral de la parte especial de Penal me preguntaron – dos catedráticos insignes-  el descubrimiento y la revelación de secretos.  Aquello eran exámenes, no ahora, que me han dicho que apruebas estudiando en la nube y sin leer un solo libro ni tener listados de bibliografía de cada asignatura. Así de analfabetos salen de las universidades. ¡Qué delito tan bonito, el descubrimiento y la revelación! A lo largo de mi vida – nunca como  imputado- alguna vez me he visto cerca de ese mogollón.

Sigo en mi condición de anciano inútil y perfectamente prescindible. Me dedico a escribir gilipolleces – que por cierto se venden. Véase #deprisionesputasypistolas y #elgatotuerto- y a vigilar obras, dándole varias vueltas al día a Alicante para fastidiar a la Ministra de Hacienda, al Director del Banco de España y a Cristine Lagarde, intentando morirme lo más tarde posible y no ya, como también quiere ese abuelo japonés ministro de finanzas, Taro Aso  - como el que asó la manteca- que pide a los ancianos que se den prisa en morir, como si él estuviera ahora en la EGB.

Leo en prensa: “Un ex trabajador de UGT es condenado por revelación de secretos. El citado trabajador destapó facturas falsas del sindicato”. ¿Estamos todos locos? ¿Un administrativo descubre facturas falsas – muy probablemente pagadas con el dinero público que riega a los sindicatos para que los liberad, lo digo como crítica política- y lo condenan a él en lugar de condenar al sindicato? #mecagoentoloquesemenea  ¿Ese era el espíritu del legislador al tipificar el delito de descubrimiento y revelación de secretos cuando  lo que se revela es una choricería que se acreditará cuando se juzgue? Reiteroo lo que he escrito y dicho mil veces. Los jueces, inteligentes, preparados, potentes intelectualmente, tienen todo mi respeto pero no son infalibles.

¿Van a crear el ministerio de la verdad y vamos a ser todos oprimidos como los animales de “Rebelión en la granja”?

Sigo leyendo prensa y me tengo que tomar un tranquimazin porque se me acelera el pulso y me pongo al borde del infarto, como si el amor de mi vida me estuviera invitando a un fin de semana de pasión y desenfreno en el Cabo de Palos o en el de Gata, en el de Peñas o en el de Machichaco, que me da igual el cabo si está ella.

Leo un artículo soberbio en el que una mujer joven  - solo su apellido Fraga es sospechoso- ilustrada, jurista, con espíritu crítico y no adocenada según veo. Afirma: “Si criticas el feminismo institucional, te linchan en la plaza pública”. La han acusado de tránsfoba – no sé qué es eso ni sé que palabras se están inventando cargadas de ideología totalitaria y dando patadas al diccionario, para despistar a los ancianos que seguimos el de María Moliner-. Le cancelan actos – a Paula Fraga, de apellido sospechoso, pero de nombre sublime- y le cierran sus perfiles sociales por incitación al odio. ¡La madre que me parió! Dice Paula que lleva tres años volcada en la crítica política y afirma que la ley trans es un retroceso socio jurídico.

¿Por eso la estigmatizan? ¿Dónde está la libertad? ¿Estamos entrando de lleno en la “Época de Orwell”? ¿Nos vigila constantemente el gran hermano fascista? ¿Van a crear el ministerio de la verdad y vamos a ser todos oprimidos como los animales de “Rebelión en la granja”? ¿Protegemos y dejamos hacer a un niño de quince años, que no tiene ni idea de nada, aunque se crea que lo sabe todo, para que se cambie de sexo y lleve a cabo conductas que no tienen vuelta atrás?  1984 y La Rebelión en la granja, Orwell el visionario, al completo, se están quedando cortos.

Siguen los políticos en sus atalayas, con sus sueldos, sus coches oficiales, sus escoltas, sus prebendas… y siguen luchando para mantenerse en los sillones que les proporcionan esos chollos. Ahora la pelea ya no es solo por ganar las elecciones, sino por ganar y tener colegas con los que poder gobernar. Ciudadanos está muerto y Arrimadas casi enterrada por ese abogado del estado que ha cogido  gusto por la política. Los populares ven ahí un caladero importante de algunas gentes con cierto cartel y ya han dicho que les abrirán las puertas: la derecha unida jamás será vencida.

Los socialistas andan con el canguelo y yéndose de varilla irremediablemente. Podemos es una jaula de grillos, Iglesias no controla a Yolanda Díaz y Belarra tiene que hacer un par de milis para saber por dónde le da el aire. Difícil lo tiene Sánchez para mantenerse en la Moncloa. Sánchez va a ganar porque la subida anunciada del 8,5% en las pensiones va a arrastrar a muchos de los diez millones de pensionistas si no somos absolutamente imbéciles. He ahí una de las piedras angulares del sistema: las pensiones.

Diez millones de abuelos – quitando algún listillo, metido en empresas potentes que se jubila con cincuenta tacos y le pagamos el resort y medio sueldo mientras su empresón sigue forrándose-  diez millones de abuelos formamos el colectivo de pensionistas. Hemos sostenido al país y lo hemos levantado durante los últimos sesenta años. Ahora  la Lagarde y el que asó la manteca, ese japonés gili, dicen que hay que morirse pronto, como si hubiera que eliminar los pobres que piden limosna en Maissonave para adecentar la imagen y aparecer como un país moderno y burbujeante. #mecagoentoloquesemenea

Las pensiones son sostenibles  - esta charla se la doy a diario al Partido Europeo de Pensionistas- solo hacen falta dos cosas: generar riqueza y puestos de trabajo, que el Estado deje de pagar apesebrados y de subvencionar vagos e inútiles, porque los jubilados hemos pagado durante cuarenta años y no es caridad lo que pedimos, sino que nos devuelvan lo entregado en su momento, que cada país debe afrontar todo aquello que genera. No vale pedir cotizaciones cuando estás activo y mandarte a la mierda cuando ya no produces salvo que seas un nazi consumado.

La segunda condición  - también la he escrito mil veces y me canso de ser repetido- es tener veinte diputados. Nada descabellado con diez millones de pensionistas. Veinte diputados – véase Esquerra, PNV, Bildu, Junts….- ponen a cualquier gobierno en situación obligadamente sumisa. Ya llegará el día, como digo  - en otro orden de cosas- al amor de mi vida citando, que no plagiando a Cortázar: “Un día llegará el día. El día de abrazarte, de desnudarte por fin de tanta ropa y tanta espera”.

Cambio de tercio de nuevo. Mi amigo Juan Alberto Belloch ha hecho una entrevista explosiva. Él me lo dijo hace muchos años: si no dices lo que piensas cuando tienes sesenta años a qué vas a esperar. Está escribiendo sus memorias  - me muero por leerlas porque hubo una temporada que yo andaba por allí y tienen que ser jugosas a tope, no como esos que escriben memorias y no tienen nada que decir-. Tuvo miedo de que el Cesid asesinara a Roldán porque andaba amenazando con tirar de la manta y no quería pasar a la historia de la infamia por ese asunto turbio. Lo acompaña en la entrevista Mari Cruz Soriano, su mujer – pedazo de pibón impresionante, lista como un rayo y con una clase y un “savoir faire” que espanta-. Me acuerdo cuando Belloch llegó al ministerio  -se había ido sin ningún motivo Antonio Asunción, al que Juan Alberto justamente reivindica- y yo pensé que me daría pasaporte en el asunto de los etarras al que me dedicaba. Me ratifico y me alegré de haber conocido y haber trabajado con un hombre de excepcional inteligencia. Después me ha prologado y presentado  - no en pago a mis desvelos sino por pura amistad – varios libros: Criminalidad Organizada. Los movimientos terroristas. El terrorismo integrista. De prisiones putas y pistolas y El Gato tuerto. ¿Se le puede pedir algo más a un amigo? Ese es Belloch, un hombre de un inteligencia privilegiada, un estratega y un amigo fiel.

No perdáis esa entrevista. Habla del Rey emérito y sus líos de faldas, incluso habla de los compromisos en que ponía al estado con tanto trajinar. Habla de Roldán y de la maleta que tuvo que soltar para que volviera. Habla de los sobresueldos en Interior. Habla, como no, de los Gal y del general Galindo. En definitiva, habla de la historia de España que ha vivido en primerísima persona. Un lujo de entrevista y un lujo de Memorias. Ya estoy en la cola para conseguirlas.