| 27 de Enero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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Protesta ante una oficina de la Seguridad Social. Foto: José Navarro (Información)
Protesta ante una oficina de la Seguridad Social. Foto: José Navarro (Información)

Políticos y justicia: Confianza cero

Tras el batacazo Sanguino, Franco  - no Francisco, Ángel- sigue al frente de la máquina socialista de ganar asambleas y perder elecciones.

| Manuel Avilés Edición Alicante

Los políticos andan de los nervios. Todo el día tramando, imaginando operaciones, buscando estrellas escondidas que pongan al partido en “el candelabro” con listas de éxito. Se estrujan las meninges en sesiones de mañana, tarde y noche, al modo de Sabina: “algunas veces busco un adjetivo, inspirado y posesivo que te arañe el corazón”. Eso, que hago yo permanentemente con el amor de mi vida. Lo mismo intentan los políticos con el común de los mortales a la búsqueda del voto último del ciudadano conmovido, de la papeleta más escondida que asegure el sillón, la moqueta, la secretaria y hasta la escolta y el trato preferente para la propia madre, como cuenta la prensa que ha pasado con la predicadora ineficaz y falsa de la igualdad.

Yo creeré en la igualdad que predican con tanto encono cuando los abuelos jubilados sean atendidos en las administraciones, en los bancos y en todos los sitios públicos y privados, sin exigirles que sean doctores en informática, firmas digitales, accesos por medio de “apepes” y demás artilugios demoníacos actuales que, los abuelos jubilados, desconocen  y andan con las neuronas inhábiles para tales menesteres. Ese problema lo van a solucionar – como el blindaje de las pensiones y el acceso a residencias en las que no sean tratados como despojos- los de la Unión Europea de Pensionistas. Ya lo verán. Yo creeré en la igualdad cuando, en el derecho y ante la justicia, no haya que demostrar que se es inocente invirtiendo la carga de la prueba: eres culpable mientras no se demuestre lo contrario.

 Bonos de cuatrocientos pavos para que los niños maten marcianos con la play y no lean una mierda

Innumerables entidades, que se llaman de servicio público, se desayunan a diario con carteles casposos en los que dan patadas al diccionario: “SOLO SE ATENDERA CON CITA PREVIA”. Oiga usted, Antonio Nebrija: todas las citas son previas, no me sea redundante. Deje de ser pelmazo y preste el servicio público por el que cobra. Ayer mismo intenté yo quedar con el amor de mi vida para comer un buen arroz al borde del mar y recitarle al oído aquello de “que bien cabes, pequeña, dentro del corazón”, aunque ella pequeña, lo que se dice pequeña, no es. Fue una cita y fue previa, como todas, previa a la playa, al arroz y al refocile consecuente. Un consejo de anciano experimentado: el refocile es mejor llevarlo a cabo antes porque luego, que si el vino, que si la digestión, que si va uno embotado… el peligro de gatillazo es cierto. Primero refocile y luego la playa y el arroz. Queden enterados.

¿Andan los políticos perdiendo el sueño, desvelados y dando vueltas en la cama, envarados pensando cómo gestionar mejor los intereses de los ciudadanos? Absolutamente no. Ellos piensan en sí mismos y su principal objetivo es mantenerse e incluso subir, si es posible. Mantenerse y subir, aunque sea a base de repartir puñaladas,  por la espalda y al descuido más que de frente, como los carteristas, clavando la faca en el quinto espacio intercostal – al modo de La venganza de Don Mendo- mientras le pegan un abrazo eléctrico de los de crujir las bisagras y le cuentan al oído lo amigo que es y la cantidad de proyectos que tienen juntos.

Los grandes partidos, socialistas y populares, andan expectantes. Dice Bendodo, ese señor con cara de asombro permanente, que nadie de centro izquierda se va a sentir incómodo con Feijoó. Escenifican la moderación cuando saben, fijo,  que pactarán con la ultraderecha para que les salgan las cuentas. Miren Castilla y León, qué matrimonio tan bien avenido.

Lo mismo Sánchez, permanentemente arrodillado ante peneuves, bildus, esquerros, podemitas…, que lo mantienen en la Monclueca. ¿Era imprescindible para el bienestar de las gentes de la calle, despenalizar la sedición, suavizar la malversación que tanto ha metido la cuchara en la financiación ilegal de los partidos? No era imprescindible ni siquiera mínimamente necesario. Pero claro, la Criminología Critica no falla, más dogmática que Ratzinger y su secretario que raja contra Bergoglio: el derecho lo establecen  - incluidos los altísimos cargos judiciales que tienen la última palabra y que están ahí tras maquinar para que los pongan- quienes ostentan el poder para mantenerse en sus estatus privilegiados. Esa es la última causa y el último fin. Al ciudadano se le vende  - los medios están, generalmente,  volcados con sus favorecedores- la preocupación por la salud – un desastre sin paliativos-, por el empleo – otro fiasco como la copa de un pino-, por la seguridad ciudadana – pa mearse y no echar gota- y por las pensiones  - vamos a verlas que aún no he visto esa subida monstruo del 8,5 %-… y se le despista con bonos de cuatrocientos pavos para que los niños maten marcianos con la play y no lean una mierda. Viva la Cultura que no sé para qué necesita un ministerio, diecisiete Consejerías, setecientos diputados y miles de concejales. Tanta gente cobrando y no hay cultura ni para pegar un sello.

Montesquieu, el barón, el de “El espíritu de las leyes”, el ilustrado francés que habló de la división de poderes, ha muerto. Eso dijo – gran verdad- Alfonso Guerra en el año 85 y bien que lo han llevado a cabo unos y otros, echando paladas de tierra encima para que no resucite.

Pongamos un ejemplo un ejemplo cercano de servicio ciudadano que cumplen con tesón y entrega los políticos: Alicante, aunque podría ser cualquier otra ciudad. Tras el batacazo Sanguino, Franco  - no Francisco, Ángel- sigue al frente de la máquina socialista de ganar asambleas y perder elecciones. Se sacan de la manga una señora paracaidista y la colocan de candidata a la alcaldía. Cojamos visibilidad y andan, todos en comitiva y como puta por rastrojo  - frase hecha, no insulto ni mucho menos- dando bandazos por acá y por allá para que las gente les ponga cara. Me parto con la preparación, la capacidad de gestión y los puestos de trabajo demostrados. Venga. Vamos a las elecciones y ya buscaremos puestos para repartir migajas.

A perder fijo. Mecagoentoloquesemenea. Menos mal que “El gato tuerto. Un caso judicial”  me va consolando.