| 06 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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La realidad se impone, abuelos

Ximo Puig y Ángel Franco han puesto en marcha la máquina de perder elecciones. Barcala se va de varilla y se parte de risa

| Manuel Avilés Edición Alicante

¿Qué hago yo escribiendo en español? ¿Cómo es posible que escriba sin decir haiga, amoto, asín, abujero y ostentóreo? ¿Podrá sobrevivir el idioma de Cervantes, el de Bécquer, Borges y García Márquez a la desaparición de la Oficina de Ayuso? ¿Cómo se va a recuperar esa lengua romance, que casi nadie habla, de la “espantá” a lo Curro Romero del señor Cantó? Esto es un sinvivir. Soporté mucho mejor cuando me dejó la última novia que tuve, allá por el pleistoceno, que se fue con la excusa de comprar tabaco – no fumaba que yo supiera- y me enteré meses después que convivía, maritalmente y todo, con un emigrante sudamericano, colombiano me dijeron, como esos ciclistas que corren la vuelta a España. Ni aquello, que me dejó hecho polvo, me hundió como ahora lo ha hecho la huida hacia adelante, en pos de Vox, del actor de tercera que ostenta el récord de militancias políticas. ¡Abuelos! Ya os he dicho, jefes y jefazos de la Unión Europea de Pensionistas, que no lo dejéis afiliarse porque ese es como Carlos III de Inglaterra y quiere vivir sin dar golpe, de la política, lo que le quede de vida. Pregúntenle a Vecinos por Torrelodones, a Rosa Díez la de UPyD antes socialista, a Ciudadanos, a la propia Ayuso y a los de Vox dentro de un par de meses. ¿Qué va a ser del español? Y me caen por la cara, como a Camarón, lágrimas como garbanzos por culpa de esta tragedia.

Vamos a ver, abuelos unidos en partido político y militantes de Unión Europea de Pensionistas: en mi condición de abuelo como vosotros, para no aburrirme ni que me machaque el alemán, el doctor Alzheimer, un cabrón de reconocido prestigio, dedico un par de horas al día a informarme buceando entre las páginas de la prensa canallesca. Hoy me salta a la cara una noticia que me deja eclipsado – nótese mi riqueza verbal y que voluntariamente no digo me  flipo-: la familia Aragonés  - presidente de la Generalitat y sostén del sillón de Pedro Sánchez-  ha recibido más de siete millones de euros del Instituto de Crédito Oficial porque tiene dificultades financieras en sus hoteles de la costa brava. Veo claramente que aquel eslogan de “España nos roba”y el nacionalismo furibundo, se va a hacer puñetas cuando el estado centralista es el que pone la pasta.

Abuelos: ¿Es el estado un padre generoso que ayuda a sus hijos catalanes en dificultades? ¿Esa generosidad es altruista y preocupada solo porque esas familias trabajadoras salgan a flote? Quien piense eso es tan ingenuo como el que cree que agitando una banderita y tocando el silbato va a conseguir blindar las pensiones. Estas conductas  - ¡es la economía, estúpido! decía  Clinton en su campaña contra Bush- tienen siempre una motivación política y eso es lo que deben buscar ustedes. Ya no lo voy a repetir más para no ser pelmazo: solo quince o veinte diputados, y los jubilados somos casi diez millones, pueden hacer que el gobierno que sea, nos da igual la derecha que la izquierda, se arrodille ante ese grupo de pensionistas y ceda a sus peticiones razonables porque a cambio, los jubilados, como ahora los catalanes, los vascos y los podemitas, lo sostendrán en el sillón. Así de claro y no crean que solo son los socialistas, que también he leído que la misma familia hotelera-política, con Rajoy y mediando una amnistía fiscal, pudo repatriar de las Antillas su negocio de comidas y camas. Como decía un preso viejo de la antigua cárcel de Benalúa “los billetes no tienen nombre”. ¿Se creen que Feijoo, con ese porte estudiado de equilibrio y sensatez, pausado y sin inmutarse, va a subir las pensiones conforme al índice de precios? Están más equivocados que el autor del mandamiento del celibato en el Concilio de Elvira. La derecha sigue propugnando las pensiones privadas y abrochar a los jubilados para que sobrevivan con las hipotecas inversas, las ventas aplazadas de la casa donde viven y su puta madre – no la de la derecha, que hablo en general y usando muletillas, vamos a ver-.

Desesperado, deprimido, con el ánimo como un seguidor del Barcelona tras un partido con el Bayer de Munich, me refugio una vez más en la literatura

Cambiemos de tema: Alicante. Ximo Puig y Ángel Franco han puesto en marcha la máquina de perder elecciones. Barcala se va de varilla y se parte de risa. Teniendo, por ejemplo, a Araceli Poblador o a Pepe Asensi, gente ilustrada, eficaz, con cartel…, pactan e imponen a una paracaidista como candidata estrella a la alcaldía. Que traiga el señor del peluquín a su jefe de emergencias, autor de una frase para la historia en las becerradas: tengan cuidado – no sé cuántos muertos van ya por esas salvajadas- los toros matan. Nadie sabía que los toros matan. Gran descubrimiento. Volvamos a lo de votar,  y no lo digo por mí que votaré a los pensionistas aunque no sea en las alcaldías donde se ventilen las pensiones sino en el Congreso y el Gobierno. El nombramiento de la paracaidista ha desatado las tormentas y unos, llamados “alejandrinos” y a los que también llaman sanchistas, se aprestan a la batalla pidiendo primarias para colocar a los suyos. Dicen los sabios que, con esa elección paracaidista, quieren evitar la guerra civil en Alicante.  ¡No hay cama pa tanta gente! Como cantaba aquella cubana de cuyo nombre no me acuerdo porque la edad se me está merendando las neuronas. Aquí todo el mundo quiere trabajar tanto como el orejas y vivir del cuento, y eso, además de que no puede ser, es imposible.

 

Desesperado, deprimido, con el ánimo como un seguidor del Barcelona tras un partido con el Bayer de Munich, me refugio una vez más en la literatura.

Oídme abuelos y los que no lo sois. Oídme los que leéis porque vivisteis con planes de educación sensatos y no con estos en los que apruebas sin dar chapa y pasas de curso con suspensos. Oídme los que manejáis libros y sabéis interpretar lo que ponen porque no estáis todo el día matando marcianos, jugando a la play y tocando los cojones con gilipolleces. ¿Os gusta la novela negra? ¿Esa en la que chorrea la sangre, el asesino intenta irse de rositas  y la policía, que no es tonta, acaba pillándolo tras mil y un jaleo y con las uñas del lector mordidas por todos los lados? Pues si os gusta esa novela negra, ya estáis cogiendo veinte pavos y yéndoos a la librería más cercana. Ha surgido un nuevo fenómeno de la novela negra en España. No tiene nada que envidiar a Joël Dicker, a Pierre Lemaitre o a los mismísimos  Dashiell Hammet o Raymond Chandler. Félix G.Hernán acaba de publicar en Al revés un novelón descomunal: Días sin sol. Tres personas han sido machacadas por la crisis y la corrupción. Contactan por las redes sociales y, finalmente, se ven y diseñan un plan maquiavélico para vengarse de quienes los jodieron en el peor de los sentidos. Novela trepidante, bien armada, sin una sola fisura en su construcción. No la compren. No la lean. No se hagan con ella porque si la empiezan, van a olvidar sus deberes paternales, filiales y conyugales. Van a dejar a un lado hasta el uso del matrimonio aunque su contraparte se arrodille solicitándolo. Es una novela absorbente en la que uno no puede dejar de devorar una página tras otra para ver qué pasa. No digan luego, que no les doy buenos consejos.

El gato tuerto está en el horno. Atentos a su inminente salida a escena, un gato peleón y que cuenta la realidad claramente. #Elgatotuerto