| 22 de Mayo de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Ana Barceló, consellera de Sanidad
Ana Barceló, consellera de Sanidad

Ana Barceló, ¿futura alcaldesa de Alicante?

Semejante dislate no se le ocurre ni al que asó la manteca, pero al Molt Honorable le gustan los globos sondas, y el billar a tres bandas, al fin y al cabo, juega a dominar un tripartito

Tras el titular de este periódico pidiendo la dimisión de Ana Barceló, desafortunada Consellera de Sanidad, han sido muchos otros medios, y tras ellos los políticos (obviamente del PP y Ciudadanos) que se han sumado a lo obvio.

Lo que no me atreví a suscribir en aquel artículo es que Ximo Puig "la fuera" del Gobierno valenciano para, después de pasarla por el taller de la coherencia mandataria y hacerle una profunda y eficaz ITV política, comenzar los adiestramientos con "personal trainer" incluido, para enfrentarla a Luis Barcala (PP) en las próximas elecciones municipales de Alicante capital.

Y no me arriesgué porque hablando con un viejo socialista, al que han tratado de matar políticamente algún que otro mass-media, y no sé cuántas finiquitadas facciones de su propio partido, hoy saca su colmillo sonriente, mientras sigue manejando los hilos del guiñol. Me dijo que semejante dislate no se le ocurre ni al que asó la manteca, pero que al Molt Honorable le gustan los globos sondas, y el billar a tres bandas (al fin y al cabo, juega a dominar un tripartito).

Con el aerostático mide los vientos a favor y en contra que entran por la calle Pintor Gisbert, 3, sede de los socialistas alicantinos. Los resultados meteorológicos no han podido ser menos favorables al desembarco de la sajeña, a la que concedieron de mala gana, sometiéndose a los designios áulicos del Cap i Casal, el honorífico título provincial de Presidenta del PSPV –PSOE; pero de ahí a convertirla en la generala con mando en plaza capital, va la diferencia que puede haber entre una brisa de empaque con los populares, a un tsunami que destroce el histórico peso específico que los socialistas siempre han tenido en la Terreta.

Los alcaldes socialistas José Luis Lassaletta Cano que se mantuvo durante tres mandatos desde 1979 a 1991, a base de cohesionar una ciudad desperdigada por la chapucería franquista, y al que sus compañeros nunca le agradecieron los servicios prestados; sustituido por Ángel Luna González, abogadito madrileño enviado a provincias, que solo mantuvo un mandato porque cuando quiso salir de su despacho ya se le había acabado; o el desventurado Gabriel Echávarri Fernández que hizo bueno el adagio de que los enemigos no están en la oposición, sino en la bancada de su propio partido (Romanones, Churchill, Andreotti...), Convirtiéndolo en el Sancho de la isla Barataria, ahorcándose políticamente por la necedad y cabezonería de expulsar a una funcionaria, lo que le costó nueve años de inhabilitación política.

Al menos Ángel Luna era cunero de Madrid, capital del reino, y se había codeado con la cúpula de Ferraz

 

Éstos son los mimbres históricos recientes que puede presentar el PSOE-PSPV en las futuras elecciones municipales (que no se adelantan), tan poco solventes (con la excepción del cristiano Lassaletta), como para que el ciudadano de a pie (con la excepción de los fieles a Pablo Iglesias "el bueno" no les haga una peineta o simplemente ignore el mazo de papeletas de quien no parece tener mucho futuro.

Es más, los alicantinos capitalinos siempre han tenido un cierto desdén por Valencia como madrastra centrípeta, y no conceden salvo a Elche, títulos de igualdad nobiliaria. Cuando menos van a confiar en una señora, que les manda el castellonense Ximo Puig, después de haberla cesado por incompetente. El caso Garzón se iba a quedar corto comparado con los rebotes ofensivos en medios de comunicación, corrillos y hasta mercados municipales viéndoles caer encima a esta paracaidista. Y encima una exalcaldesa de Sax, al menos Ángel Luna era cunero de Madrid, capital del reino, y se había codeado con la cúpula de Ferraz; de ahí que ahora le hayan dado la canonjía como Síndic de Greuges.

 

Jugada esta, con Ana Barceló como descascarillada bola roja, que le puede salir retrucada al billarista Puig, pues no solo será un alegrón para el PP, léase Barcala, enfrentándose a quien ni siquiera se ha leído el Plan General de Ordenación Urbana de Alicante, ni conoce la problemática e idiosincrasia de cada barrio, o confunde al Alicante C. F. con el Hércules, pongamos por caso. Sino que y además se va a encontrar una fuerte oposición entre los propios socialistas alicantinos que se han quedado para mirar, callar y dar tabaco lejos del tapete verde donde se decide su futuro a tres bandas: Madrid, Valencia capital, Alicante provincia, sin que ellos puedan tocar bola.

Y por si no fueran pocas las "virtudes" que adornan a doña Anita, el Colegio de Médicos de Alicante la acaba de llamar mentirosa y le pide que rectifique respecto a la vacunación "por discriminación del colectivo". Pues vaya carrerón que lleva la Barceló como "ocupanta" de la alcaldía. De vivir "El Negre Lloma" y presentarse a las municipales, seguro que la bate por una mayoría tan absoluta que no se recordaría ni desde tiempos de Franco y sus listas únicas.