| 26 de Septiembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Mañana vendrán a por los periodistas

"Si hubiera habido censura de prensa en Roma, no tendríamos hoy ni a Horacio ni a Juvenal, ni los escritos filosóficos de Cicerón", decía el incorruptible Voltaire

Mientras el speaker y amanuense de Podemos, Pedro Sánchez cacareaba utopías prometiendo un mundo feliz para el proletariado y las clases medias, el vocero podemita Jaime Asens (En Comú Podem) cuando le tocó el primer turno de un mitin doblado al alimón con Pablo Echenique, se arrancó por bulerías de forma abracadabrante, contándonos una distopía (antiutopía) sobre qué hubiera pasado si Rajoy retuviera el Gobierno después de haber superado aquella famosa moción de censura que desembocó en un Régimen frentepopulista, apoyado además por republicanos, nacionalistas e independentistas.

En un delirium tremens propio de cualquier frustrado guionista literario o cinematográfico, se despachó con una inquina poco inteligente al transportarnos a un España infausta, paupérrima, retardataria y al borde de la guerra civil (la enésima) convertidos en puro tercermundismo con Abascal dictándole a Rajoy los pasos a seguir, tal cual los ministros anárquico-comunistas están haciendo con el actual presidente del Gobierno. Baste, puestos también a imaginar, si el discurso de Pedro Sánchez en las Cortes no hubiese sido el mismísimo que el pronunciado por Pablo Iglesias mandando en la Moncloa versión Galapagar.

Bueno, esto demuestra que Sánchez se dejará la bovina piel del centro socialdemócrata europeo para travestirse mudando la cutícula en anaconda bolivariana. Allá él y pobres de nosotros. Pero lo más preocupante es que para llevar adelante su plan tan inteligente como perverso de dejar a Podemos sin futuro: unos cardan la lana ideológica y programática, mientras los otros acarrearán la fama y los votos, incluidos los de IU o los de la "fementida" con unos y otros Yolanda Díaz y sus ‘Supremes’ en el lote trilero.

Y todo empieza por el liberticidio contra los medios de comunicación que no comulgan con ellos al estilo de las sonrojantes tertulias televisivas y articulismo cubanos, hijo de aquel Lenin que acabó con la libertad de imprenta que ella llamaba "burguesa", teniendo por tales a los periodistas y medios de partidos socialistas y anarquistas que le ayudaron en la revolución soviética.

A los disidentes nos tachan profesionalmente como embaucadores de la opinión pública

Este Gobierno no sólo nos pringa de fachas buceando por las cloacas del poder; reaccionarios y mentirosos del primero al último que evidencie sus trapisondas utilizando el ladino equívoco de prometer hasta meterse en las urnas una renovación que nos lleve desde lo pésimo actual para mañana alcanzar lo trágico. Y, a los disidentes nos tachan profesionalmente como jodidos y arteros embaucadores de la opinión pública, tal cual, y descaradamente como si el pueblo fuera tonto de nacencia, o del culo, y todo aquel que no opte por su opción con obediencia mesiánica, o simplemente los critique, debe ser reducado y reprogramado hasta que nos aprendamos el "libro rojo" redactado por Sánchez para este último estado de la nación.

Sus acólitos de plumilla y cámara, amén de los digitales, ya proponen algo muy parecido a la censura previa legalizada desde el poder, y administrada, supongo, por sus mass media afines: "perro sí come de carne de perro" revirtiendo el viejo adagio periodístico. O ¿por qué no? cerrando directamente cualquier medio de comunicación que se niegue a ser anestesiado cambio de la publicidad institucional que, en definitiva, pagamos todos los españoles sea cual sea nuestra ideología.

"Si hubiera habido censura de prensa en Roma, no tendríamos hoy ni a Horacio ni a Juvenal, ni los escritos filosóficos de Cicerón", decía el incorruptible Voltaire, citado hace poco en estas páginas por mi amigo Manolo Avilés, hoy melancólico y tristón por la pérdida de un pastor alemán con el que compartía silencios, paseos y hasta le leía opiniones tan libres y espontaneas como una caricia de aprobación, o un renglón intimidatorio. Quizá mañana, cuando renueve compañía canina, no podamos hacerlo porque como en los tiempos más duros de la dictadura franquista, alguien ha mandado clausurarnos por desafectos al intolerante Régimen. Miedo me da cuando vengan "a por todas". Avisados estamos.