| 30 de Enero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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Otra vez buscando refugio

Esquerra Republicana y Bildu hablan del Estado español como del enemigo y sostienen al gobierno de ese Estado porque en pago a su sostén reciben lo que les da la gana

| Manuel Avilés Edición Alicante

Con tanta comida de Navidad, tanta cena de empresa  - dicen que en España hay más cenas de empresa que empresas-, con tanto despedir el año y quedar para desearse toda la felicidad del mundo en el que está a punto de empezar, con tanto cumpleaños pospuesto y tanto santo adelantado para evitar esos días clave, el amor de mi vida anda como ausente, como despistado, todo el día para arriba y para abajo, de una en otra celebración y no hay forma de hincarle el diente  - con perdón-. Vamos que no me hace ni puto caso, hablando en plata.

Recojo del tendedero dos lavadoras y plancho seis camisas. Saco a Casilda -si algún día os enteráis de que he caído por un tiro de  mi propia mano, es que Casilda ha muerto-. La fidelidad, la dulzura, el amor… no hay nada igual en el mundo. No hay un problema ni una tristeza ni un bajón ni un hundimiento que no se vaya a hacer puñetas cuando ella, con su hocico húmedo, con su cola oscilante, con sus arañazos amorosos, con sus ladridos cariñosos y provocadores, pidiendo guerra, no sea capaz de convertir en ternura. Pongo a Casilda en su cojín mullido y me dedico a la prensa que hay que estar mínimamente informado para poder vislumbrar por donde nos lleva este gobierno de nuestras incertidumbres y esta oposición de nuestros cabreos.

La prensa me pone contra la pared. Literalmente. El gobierno sobrevive hasta que, siguiendo las estrategias de unos y otros asesores  - Pedro Sánchez va de sobrado y creo que no le hace caso a nadie-, vea conveniente disolver las Cortes y convocar elecciones. Sobrevive con el apoyo contra natura que todos conocemos., pero así es la política: creadora de extraños compañeros de cama como decía Pujol.  Hoy es el ridículo llevado hasta el extremo: sobrevive el Estado con el soporte de quienes quieren cargárselo.

Esquerra Republicana y Bildu hablan del Estado español – expresión franquista donde las haya- como del enemigo y sostienen al gobierno de ese Estado porque en pago a su sostén  - con perdón- reciben lo que les da la gana. El PNV y los puigdemones son lo mismo, pero de derechas. No se engañen y no me den la matraca que la derecha pactó con ellos para mantenerse en los sillones y Aznar hablaba catalán con Pujol, extraño compañero de cama, en la intimidad. No sé si llegó a hablar euskera con Arzallus, pero le debió de faltar muy poco.

Pedro Sánchez actúa como un sátrapa, vamos a ser claros. Le hacen falta los votos de Bildu y de Esquerra y se carga el delito de sedición con un par, para conseguirlos. El pueblo, ignorante, abre la boca etxasiado en plan bobo y entonces vienen las explicaciones: en Europa ese delito ni siquiera existe. Felipe González, cabreado, nos ha sacado de la ignorancia: en Europa ese delito se llama “alta traición” y está penado con un chorro de años. El populacho -entre el cual me cuento- es fácilmente manipulable por quienes tienen los medios y la capacidad de manejar el trapo del engaño para que entremos. ¡Venga, fuera el delito de sedición! No pasa nada si uno intenta desde el  balcón privilegiado de su autonomía, que le parece poco, desguazar el Estado del que recibe el poder que ostenta. #mecagoentoloquesemenea.

Aprendan de una vez, los abuelos que se manifiestan ante las alcaldías con banderitas y silbatos, lo que se puede conseguir con un puñado de diputados que hacen de bisagra: el Estado -léase el gobierno-  se arrodilla. Todos los gobiernos son iguales y todos se entregan con armas y bagajes, cediendo en lo que haga falta, para seguir en el poder hasta el límite de lo deseable. Para convocar elecciones cuando no les queda otro remedio que convocarlas e intentando que se cumpla aquello de que  “ convocando desde el poder siempre se tienen más posibilidades de ganar”. Asignatura de primero de políticas que impartía Iglesias y que va a volver a impartir con Monedero.

No solo se elimina el delito de sedición – seguimos con los arrodillamientos a los sostenes ¡qué título para una película! - y se convierte en desórdenes públicos agravados. Con esa tipificación da lo mismo un golpe de estado que una quema de papeleras y contenedores después de un partido de esos que llaman de alto riesgo. #mecagoentoloquesemenea y ya no lo digo más, al menos en este artículo.

Sigo con la prensa y me crece el cabreo mucho más que el pelo que aún no he perdido. Los esquerras – sostenes de Sánchez- dan una vuelta de tuerca a sus exigencias: la malversación – no me voy a poner ahora a estudiar el tipo delictivo porque no estoy para esos rollos con esta edad, sino para vigilar obras- recuerdo las clases de don Rafael Bañón y don Faustino Urquía, ambos insignes juristas, la malversación consistía en dedicar el dinero público para otros fines distintos de resolver necesidades públicas previamente presupuestadas. O sea, llevárselo en el bolsillo, dedicarlo a otras cosas, gastarlo en pagar  francachelas, golpes, juergas, puticlubs, regalos o mil y una historia – golpes de estado también- que de necesidad pública tienen muy poco. Hoy quieren tipificar de nuevo esa malversación acomodando el tipo penal a lo que exigen Junqueras y compañía para seguir ejerciendo como sostén del garito. Claro, hasta los barones socialistas se han cabreado y andan montando la marimorena. El PNV y Bildu callan y otorgan porque siempre que hay río revuelto ganan los pescadores.

La clave está en si tendrá mayoría con los Junqueras,  puigdemones, bildus, belarras y urkullus, para seguir en la Moncloa o si Feijoó y Abascal lo conseguirán desbancar

Sánchez, hay que reconocerlo, es un fenómeno político, aunque a algunos no les gusten y se empeñen en demonizarlo, pero es un fenómeno el tío. Sabe detectar, como los buenos boxeadores, los puntos flacos del contrario y golpear donde más daño hace. Dice Sánchez que “hay que desjudicializar la política catalana” y eso, que puede resultar una frase bonita y efectista es una falacia como la copa de un pino. ¿Desjudicializar la política supone librar de los delitos a quienes los han cometido? ¿Desjudicializar la política supone un indulto de facto, una amnistía encubierta? ¿Nos cargamos la sedición y como hay un concurso de delitos, nos cargamos también la malversación y…miel sobre hojuelas? ¿Por qué no desjudicializamos la tarea de los narcos, o la de los atracadores o la de los tratantes de blancas? Todos son delincuentes y, si algo he aprendido a lo largo de cuarenta años en la cárcel, es que cada delincuente considera su delito más explicable y menos grave que el de los demás. Vuelvo a mi escuela de la Criminología crítica: El derecho natural no existe. El derecho es un conjunto de normas que imponen los que tienen el poder para seguir conservando su situación de privilegio. ¡Qué gran verdad!

Y Sánchez va a ganar otra vez. La clave está en si tendrá mayoría con los Junqueraspuigdemones, bildus, belarras y urkullus, para seguir en la Moncloa o si Feijoó y Abascal lo conseguirán desbancar. De momento ha movido unas fichas importantísimas: vamos a ver si se lleva a efecto la subida del 8.5% para las pensiones porque en ese caso tendrá una inyección importante de votos de abuelos, entre ellos el mío. Los votos de independentistas – el PNV, aunque de derechas lo es como el que más- son fijos, esos no se mueven como de los ciudadanos a los populares y esos son quince o veinte escaños que sabrán pagar el gran lío de la sedición y la malversación. Ya verán que Sánchez es un lince. A finales de 2023 hablamos.

Otro lío: el mundial de nuestras entretelas. Me he hecho marroquí porque esos chavales juegan con hambre y no mariconeando, mareando la perdiz y dando “pasesitos” que no llevan a ningún sitio. Por si no era suficiente con montar un mundial en invierno en un desierto que flota sobre petróleo, ahora se monta el “Qatargate” -nombre que amula al escándalo que le costó la cabeza a Nixon. No me pronunció porque respeto la presunción de inocencia más de lo que la respetan algunos profesionales del rollo. La policía belga allana una oficina del Parlamento europeo y encuentra un millón de euros en efectivo. Todo hace sospechar que Qatar proporcionaba mordidas a políticos de fuste para que limpiaran su nombre y para influir en ese órgano legislativo. Ganas me están entrando de cantar  “maldito parné”. Ya saben, las dictaduras con pasta gastan dinero en blanqueante.

Conforme al titulo intentaba buscar de nuevo refugio en la literatura y comentar el novelón de Carmen Posadas “Licencia para espiar”. Con él  disfruto como un novio  antiguo con una novia libérrima. Se me ha acabado el espacio. La semana que viene será si los políticos, los eurodiputados, los asesores, los directores generales de cualquier cosa y los arzobispos eméritos, me lo permiten. El amor de mi vida no da señales de vida, con perdón de la redundancia. #mecagoentoloquesemenea. Ya lo he dicho otra vez.