15 de Mayo de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Rocío carrasco durante su participación en el programa especial de Telecinco / europapress

Ya te vale, país

Acabaremos todos abducidos por la caja tonta absortos con la anécdota del famoseo, sin comprender el problema de fondo: los malos tratos, vengan y vayan contra quienes quieran y los sufran

El santoral pagano y rosa ha entronizado en los altares de la fama, sea ésta perdurable por 5 minutos o para toda una semana, esperemos que no haya remake por la salud mental de los españoles. A una señora, Rocío Carrasco Jurado cuyo mayor mérito en esta vida se sustenta en el de ser hija de dos monstruos, en el mejor sentido de la palabra folclórico-deportiva, la arrolladora Rocío Jurado, cuya voz permanece para siempre en el Olimpo de las tonadilleras, y de Pedro Carrasco, un roqueño boxeador que se jugó las meninges contra Miguel Velázquez en un memorable combate en el Palacio de los Deportes de Madrid. Y luego decimos de la monarquía cognática, pues anda que esta tropa de hijos e hijas de reyes del mambo, del cuadrilátero, o de vaya usted a saber qué otra valía del pasado, se las trae con la única y muy rentable ocupación de contar de vez en cuando, y ante un pelotón de fusileros/as que se dicen comunicadores, sus últimos sucedidos íntimamente personales, a cambio de magras sumas dinerarias.

Ver televisión, para creer. La tal "Rociiiito", con ese nombre en diminutivo que más ajustaría a una niña de siete años vestida de faralaes, que a la emulación de Gilda (Rita Hayworth) con la que salió peinada y ataviada en Telecinco, después de una campaña anunciadora más intensa que si Marruecos nos hubiera declarado la guerra, o el Papa volviese a cambiar el Vaticano por Peñíscola, para soltarnos que su marido, Antonio David Flores la había maltratado en su, ahora desdichado y vociferado matrimonio. Otro portento que pasó de la garita de guardia civil a los estudios de Telecinco (que lo ha expulsado como colaborador en sus programas, dándole la patada y a seguir, por "malos tratos psicológicos y físicos" a la pobrecita mía y desocupada Rociito, sin dar Mediaset ninguna explicación, ni él, ni a nosotros cautivos espectadores expectantes, de por qué son más "juecistas" que el juez que lo exoneró de tales delitos). Supongo que, a los hijos del casorio, quienes no quieren saber nada de la madre, los relegarán al ostracismo mediático en esa cadena; o ¿quién sabe con esta farándula de carotas desvergonzados? si serán actores principales de una telenovela real como la vida misma, llevándose también mejor acopio económico para seguir viviendo del morbo colectivo.

Este país está degenerando exponencialmente, pero no seré yo quien les diga que cambien de canal

Cuento todo esto, porque y al mismo tiempo, un hombre en Alcoy apuñala a su mujer y a sus dos hijos dejándolos en muy mal estado, para infligirse él propiamente otro tajo mortal que lo mandó a donde mismamente hubiese ido tiempo atrás por homicidio que frustró la suerte poco menos que divina.

Pero de la carnicería alcoyana solo se han ocupado algunas líneas periodísticas y el recuelo (sección sucesos) de noticiario televisivo. Nada ha dicho Irene Montero, la podemita que desde su señoritil chalé de Galapagar echa de menos sus gritos tras una pancarta anarco-feminista. Tuvo que ser Vox, a contrario sensu político, quien por boca del arquitecto Monasterio, metiera el dedo de la mano derecha en la llaga de la izquierda, al preguntarse si en tales desaguisados matrimoniales, "síndrome de alienación parental", no son los hijos quienes acaban peor parados psicológicamente y para el resto existencial, por culpa de las reyertas de sus padres a cara y soez vocinglería vista, sin el menor respeto y amor hacia sus vástagos.

No seré yo quien les diga que cambien de canal, y busquen la película o el documental que mejor les entretenga según sus gustos; allá cada cual con su otro yo, pero opino que, siquiera tomándolo a broma, este país está degenerando exponencialmente. Incluso, ahora me arrepiento de estar escribiendo sobre este culebrón 'trending topic', pero ya es tarde. Malditos bastardos, aquí acabaremos todos abducidos por la caja tonta absortos con la anécdota del famoseo, sin comprender el problema de fondo: los malos tratos, vengan y vayan contra quienes quieran y los sufran.