10 de Junio de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Este martes 4 de mayo se celebran las elecciones para la Asamblea de Madrid
Este martes 4 de mayo se celebran las elecciones para la Asamblea de Madrid

Viva la democracia

Espero que las elecciones de Madrid sean ejemplo de libertad y paz. De democracia, en definitiva. De si somos capaces de mantener un nivel de respeto óptimo en el proceso electoral

| Mónica Nombela Edición Alicante

Digámoslo claro: cada cual tiene que poder votar lo que le dé la gana. Pues solo faltaba eso, que no pudiéramos hacerlo en pleno siglo XXI.  En un escenario crispado como el que tenemos, muchas personas están preocupadas, pensando que tal vez se produzca en último momento en la Comunidad de Madrid un hecho atroz, que cause un vuelco electoral y un resultado diferente del que habría sido de esperar en condiciones normales. Muchos temen otro 11-M en estos momentos, para decirlo claro. No quiero pecar de Heidi, que en todo caso me identifico más con Mafalda, pero quiero creer en las fuerzas y cuerpos de la seguridad del Estado, en la salud democrática de la ciudadanía, y confío en que quienes estén llamados a votar en Madrid pasado mañana puedan hacerlo en plena libertad, sin interferencias, sin contaminaciones y sin que nadie los trate como a párvulos con monsergas, administradas como si fueran pildoritas disimuladas con azúcar, como hacía Mary Poppins.

A nadie se le escapa que Ayuso parte como favorita, pero luego esa previsión tiene que confirmarse con los votos, que ahí es donde se ven las verdades del barquero. Por cierto, no quiero ni pensar en las irregularidades que han denunciado muchos ciudadanos desde el extranjero, que no han recibido las papeletas para poder votar a tiempo por correo, a pesar de haberlas solicitado con la debida antelación, haya una mano negra. Sería de Mr. Bean, como meme que circula sobre lo de las cartas con los cartuchos fabricadas torpemente por alguien cortito de entendederas, una maniobra burda y ridícula, una cortina de humo, en definitiva, para causar revuelo en plena campaña electoral. Vamos, anda.

El Gobierno raya las líneas rojas, pero pasándoselas de largo, cuando encarga encuestas a su fiel lacayo Tezanos, en un momento en que debería mantenerse en un discreto y neutral segundo plano y dedicarse a mirar cómo demonios va a repartir los fondos europeos, con equidad y presteza, para ayudar a que la economía reflote lo antes posible. O a meterle mano al problema del paro. Lo digo, más que nada, porque este tipo de interferencias atenta contra el Reglamento Electoral y obviamente carece de la rectitud y limpieza que esperaría uno de un Gobierno que se precie. Claro está, que se precie.

Aquí nos quieren hacer comulgar con ruedas de molino, que nos traguemos cualquier sapo, como por ejemplo ese de que los escoltas de Pablo Iglesias fueran agrediendo, presuntamente, pero las fotos están ahí, a policías en la manifestación de Vox de Vallecas. Me alegro de que los hayan detenido y me parece absolutamente reprobable este tipo de comportamiento, porque, además, suscita muchas preguntas, como ¿actuaron por propio impulso o fueron azuzados por alguien? Cualquier interpretación o respuesta que demos a este hecho es para alucinar en colores. De una parte, doy por hecho que esta formación, Vox, va a Vallecas a dar el mitin no porque no haya más barrios en España en los que echar su discurso, sino sin lugar a dudas adrede para agitar el avispero. Querer hacer una incursión en el ex barrio del coleta, reconvertido en casta por mor de la pasta, pero, vamos, en lo que él cree su cortijo, es querer tocarle los cataplines.

Nos hemos tragado el sable de tener de socios del Gobierno a EH Bildu, como si su actividad delictiva hubiera sido un borrón sin importancia en nuestra Historia

De otra parte, ¿por qué no va a poder Vox, o el partido que quiera, ir dar un mitin adonde le dé la gana? Pues solo faltaba eso, la calle es mía, ¿es que estamos en tiempos de Capone o qué es lo que está pasando aquí? No se puede tolerar algo así y hay que denunciarlo y bien alto.

Por otra parte, no logro comprender por qué nos hemos tragado, al parecer con indolencia infinita, ese sable de tener de socios del Gobierno a EH Bildu, herederos de los etarras, la peor lacra que ha asolado a este país en democracia. Por qué hemos asumido su blanqueo y esta especie de “aquí no ha pasado nada”, como si su actividad delictiva hubiera sido un borrón sin importancia en nuestra Historia reciente, pese a que no se haya reparado a las víctimas por los execrables hechos que cometió la banda terrorista durante decenios, aterrorizando nuestro país, matando y mutilando niños, mujeres, militares y guardias civiles y destrozando familias, en defensa de no sé qué ideas que no merecían tales barbaries. Ninguna idea puede justificar lo injustificable. Pues bien, el lenguaje que se utiliza para hablar de ellos, de esta formación, es de lo más respetuoso, buen rollito, no se dice de ellos que sean ultras, aunque lo sean, y en cambio parece que este apelativo se utilice exclusivamente para aludir a Vox.

Digámoslo claro, ultras hay en los dos extremos del espectro político, a derecha y a izquierda, y a pesar de los pesares al final lo único que importa es que seamos respetuosos con la opinión ajena, y termino como empecé la columna, con las palabras de la biógrafa de Voltaire, Evelyn Beatrice Hall, atribuidas erróneamente por lo general al filósofo, "Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo". Estoy en desacuerdo con Vox, pero defenderé hasta la muerte su derecho a manifestarse. Y esto es la esencia del pensamiento democrático, el respeto absoluto de la opinión de todos y de la participación ciudadana en condiciones de igualdad en la vida pública.

Espero de corazón que las elecciones de Madrid, en las que se juega mucho más que la mera presidencia de esta Comunidad, sean ejemplo de libertad y paz. De democracia, en definitiva. Que no se trata solo, aunque en primera instancia sí, de si Ayuso sí o no revalida su presidencia, sino de si somos capaces de mantener un nivel de respeto óptimo y una limpieza absoluta en el proceso electoral. Ojalá así sea, por el bien de todos nosotros.

Mónica Nombela Olmo

​Abogada y escritora