| 03 de Diciembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez y Juan Espadas, en un acto del PSOE en Sevilla.
Pedro Sánchez y Juan Espadas, en un acto del PSOE en Sevilla.

La prohibición de la prostitución se revuelve contra Sánchez

La moralidad que trata de demostrar el presidente del Gobierno choca con el pago de prostíbulos con dinero público de la Junta de Andalucía a través de la Faffe y los negocios de su suegro.

| Manuela Herreros Andalucía

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se coloca el traje de socialdemócrata en el 40º Congreso Federal de su partido y promete abolir la prostitución en España. Así lo ha anunciado en Valencia, donde se marcan este reto para el periodo que resta de legislatura, porque “esclaviza a las mujeres de su país”.

Una propuesta que llega a través de una enmienda presentada por la delegación de la Comunidad Valenciana, que quiere impulsar una ley integral para acabar con esta actividad sexual, en la que también se recoja la sanción a los clientes.

Todo un acto de cinismo el que ha hecho gala en la feria valenciana un PSOE que tiene mucho que callar sobre este asunto. Si la Ley que ahora propone Sánchez hubiera estado vigente algunos años atrás serían sus propios responsables políticos los que serían sancionados.

Porque este mensaje choca frontalmente con la actitud del socialismo en Andalucía, donde el dinero público ha ido a parar a pagar gastos en prostíbulos, joyas y cocaína. Lo hacían usando tarjetas negras, utilizando como escudo la fraudulenta Fundación Andaluza de Fondo de Formación y Empleo (Faffe).  

 

El oscuro pasado de los altos cargos de la Junta de Andalucía está de actualidad y la Faffe en el punto de mira del magistrado que instruye la trama. Los dos investigados, el exdirector Fernando Villén y la ex directora económica financiera del ente, Ana Valls, se enfrentan a una imputación por haber gastado más de 30.000 euros en clubes de alterne de Andalucía con tarjetas bancarias de la entidad.

El juicio está a punto de celebrarse y una vez que haya sentencia firme se pondrá en evidencia la moralidad socialista de la que ahora presume el secretario general del PSOE. Porque Sánchez no puede tapar décadas de corrupción en Andalucía que tiene a dos de sus expresidentes condenados, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, y que acabó también con Susana Díaz en las elecciones de 2018.

 

Díaz quiso escabullirse de la Fundación opaca, alegando que aún no ocupaba el puesto de presidenta. Pero de poco le sirvió pues en un atestado de la Guardia Civil queda patente que no atendió durante dos años los requerimientos insistentes de la benemérita para que facilitara los movimientos de caja de la fundación Faffe.

No se escapa el antiguo socialismo andaluz ni el actual de Juan Espadas, que se ha visto salpicado también por la corrupción de la Faffe, donde fue contratada su mujer, Carmen Ibanco, de forma irregular.

Juan Espadas, secretario general del PSOE-A, en su llegada al Congreso nacional.

El secretario general del PSOE-A y alcalde de Sevilla, no sólo se ve afectado por el enchufe de su esposa, sino que se investiga a la empresa Egmasa dentro del caso ERE por el supuesto desvío de 21 millones de euros en ayudas ilícitas. Espadas no está investigado en la causa, que afecta a nueve personas, pero ocupó diferentes cargos dentro de este organismo, entre ellos el de presidente de 2004 a 2008.

Ni hablar de la prostitución masculina

En la nueva propuesta del PSOE se quiere abolir la prostitución femenina y la masculina se obvia. O no le preocupa o no existe para Sánchez, o prefiere que no se hable de ella. Y es que de nuevo sus lecciones de ética social se le vuelven en su contra y es fácil recordar las "saunas" que su suegro y los hermanos de éste tuvieron en Madrid, especializadas en la explotación comercial homosexual.

 

El padre de Begoña GómezSabiniano Gómez, se dedicó a ese negocio en al menos dos centros, las saunas Azul y Adán ambas en el entorno de la Gran Vía madrileña. Aunque se desprendió de la propiedad antes de que su yerno llegara a la Presidencia del Gobierno: sí las mantuvo, o al menos sus hermanos, cuando Sánchez logró la secretaría general del PSOE y se hizo con los mandos de un partido que repudia la prostitución.

El PSOE quiere acabar con la prostitución que pagaba con el dinero de los andaluces y con el que su “familia política” se ha sustentado durante años. Una bandera que quiere alzar, pero igual la tiene finalmente que usar para tapar las vergüenzas socialistas.