| 01 de Julio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Orcas en el Estrecho de Gibraltar tras una embarcación.
Orcas en el Estrecho de Gibraltar tras una embarcación.

El contacto cada vez más frecuente entre las orcas y el ser humano

Desde el mes de abril se han contabilizado una veintena de encuentros de las orcas con veleros en el Estrecho de Gibraltar y en ocho caso han dejado inutilizadas las embarcaciones.

| Manuela Herreros Andalucía

Comienza la temporada de la pesca del atún y al mismo tiempo que aparecen por el Estrecho de Gibraltar estos peces y los humanos se interesan por llevarlo hasta el plato, también ocurre lo mismo con su principal depredador: las orcas. Pero la convivencia de personas y cetáceos en estas aguas hace que cada vez se produzcan más encuentros, no siempre agradables.

Desde el pasado mes de abril, según ha confirmado Salvamento Marítimo de Tarifa (Cádiz), las orcas han "interactuado" con una veintena de veleros, a ocho de los cuales inutilizaron el timón, por lo que han precisado asistencia para ser remolcados hasta las costas.

Al igual que sucedió el verano pasado, cuando hasta el 3 de septiembre se registraron al menos 69 contactos con veleros, de los cuales 30 precisaron remolque por perder el timón, las interactuaciones o contactos se producen con veleros pequeños, por lo que el verano pasado se prohibió la navegación de estas embarcaciones de menos de 15 metros en la ensenada de Barbate (Cádiz).

Capitanía Marítima aún no ha tomado este año la decisión de, para evitar situaciones de peligro, volver a establecer esa prohibición, en espera de lo que aconseje el Grupo de Trabajo de Orcas del Atlántico, que agrupa a especialistas y científicos de la zona del Estrecho, Galicia, Portugal y Francia.

Recomendaciones para actuar

El biólogo Ezequiel Andréu, miembro de ese grupo, ha dicho que se está a la espera de comprobar si sucede como en las costas gallegas, donde este invierno pasado las interactuaciones de orcas con veleros han sido muy pocas y, sin embargo, el invierno anterior fueron muy frecuentes.

Ezequiel Andréu ha asegurado que se ha pedido a los patrones de estas embarcaciones que, en caso de ser contactados por orcas, cuyas crías suelen morder el timón hasta inutilizarlo, mientras que, en ocasiones uno o dos adultos las acompañan como si de un juego se tratara, que aporten las imágenes de vídeo que puedan conseguir, para seguir estudiando el por qué de este comportamiento de los cetáceos.

No obstante, el biólogo ha insistido en que tomen esas imágenes sólo si tienen posibilidad de hacerlo sin llamar la atención de las orcas, ya que la primera recomendación que dan es "evitar todo tipo de estímulo sobre el animal" y no sacar el cuerpo por la borda para evitar caídas.

Al igual que se hizo el verano pasado, también se pide a las embarcaciones con las que contacten los cetáceos que paren el motor de inmediato, que desconecten el piloto automático, que "saquen las manos del timón", que guarden silencio y apaguen la sonda, que el canal de radio lo dejen a bajo volumen y que contacten con Tráfico Marítimo para dar su situación y por si precisaran ayuda.

Una relación histórica

Históricamente, las orcas y los hombres han convivido y hasta han colaborado en la pesca del atún, ya que cada primavera, cuando los bancos de atún llegan al Mediterráneo, las orcas los acorralan y los empujan hacia las tradicionales almadrabas gaditanas que los pescan mediante este arte milenario.

La orca nada a 50 kilómetros por hora y el atún puede hacerlo a 90, por lo que el cetáceo, para darles caza, se organiza en grupos que los acosan y los cercan. La orca ibérica, clasificada en peligro de extinción, posee en la actualidad en el Estrecho, cinco grupos con un total estimado de unos cincuenta miembros.

Los investigadores estudian el comportamiento inédito de estos animales con los barcos, después de intensificarse los contactos e incluso ver como una orca agarraba el cabo de una de las embarcaciones. Aún se desconoce si se trata de un aprendizaje de caza para las crías, si se acercan por pura curiosidad o incluso por venganza al ser atacados por el hombre.