| 26 de Noviembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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El expresidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, en la Audiencia de Sevilla.
El expresidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, en la Audiencia de Sevilla.

El indulto de Griñán: un arma de doble filo para el PSOE en un momento crítico

El expresidente tiene un pie en la cárcel y ansía que llegue la medida de gracias del Gobierno de Sánchez, pero el temor se apodera del PSOE por el coste político ante el año electoral.

| Manuela Herreros Andalucía

El expresidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, se enfrenta a su inminente entrada en prisión y parece que nada va a frenarlo. Mientras su defensa agota todos los recursos judiciales habidos y por haber para ganar tiempo y que el "septuagenario" de Griñán no entre en la cárcel para cumplir su condena de seis años por malversación en el caso ERE, desde las filas socialistas se lanzan en la defensa de la "honorabilidad" del socialista.

Tanto la Audiencia de Sevilla como el Tribunal Supremo ya han rechazado los recursos del abogado de Griñán y han pedido su ingreso inmediato, por lo que sólo le queda una baza por jugar: conseguir el ansiado indulto parcial solicitado por su familia en septiembre y que está en manos del Consejo de Ministros. Tan esperada es la respuesta a esta petición, que la defensa del expresidente ha reclamado a la Audiencia que apremie al Gobierno de Pedro Sánchez a que se pronuncie sobre el mismo, pero el plazo para resolver un indulto es amplio, hasta un año.

 

El indulto parcial conllevaría una reducción de la condena y por tanto, sin antecedentes, Pepe Griñán, a sus 76 años, podría eludir su entrada en prisión, pero sus compañeros socialistas en el Gobierno central aún no emiten noticias al respecto mientras se agotan los diez días que ha dado de plazo la Audiencia para que elija centro penitenciario y entre de forma voluntaria. Así su defensa ha pedido ampliar este tiempo hasta los tres meses, para ver si llega la medida de gracia.

Sin embargo, el presidente del Gobierno y sus ministros saben que un indulto del PSOE al propio PSOE y a su corrupción en el caso más grave vivido en España sería todo un escándalo de consecuencias inasumibles. Y es que a tan sólo sesis meses de que se celebren las elecciones municipales, en mayo de 2023, y con las generales el mismo año, sería una arriesgada jugada 'salvar' al que fue jefe de filas del PSOE y máximo dirigente de la Junta.

 

El coste político podría ser tan elevado en las urnas que supondría un hundimiento definitivo del PSOE en Andalucía, ya castigado por los ciudadanos en los últimos comicios autonómicos, dejándolos como segunda fuerza muy por detrás de la mayoría del PP-A de Juanma Moreno.

Una hoja de doble filo para Sánchez que además recibe la presión de los históricos del partido apoyando con su firma el indulto, al mismo tiempo que cuestionan una sentencia judicial firme que debe cumplirse después de décadas de investigación judicial.

Así que con la cuenta atrás en marcha y el indulto 'en el cajón', igual el PSOE de Sánchez prefiere sacarlo de las rejas de la prisión a través de la reforma del Código Penal modificando el delito de sedición que estampando una firma en un polémico indulto.