01 de Agosto de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Vicente Nomdedeu, presidente de ASCER
Vicente Nomdedeu, presidente de ASCER

Nomdedéu: "El Ministerio de Ribera debería comprender mejor el sector cerámico"

El presidente de la patronal azulejera ha defendido una estrategia conjunta entre Reyes Maroto y Teresa Ribera para "garantizar la viabilidad económica y la supervivencia de la industria"

| Jonathan Martínez Edición Castellón

El presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (ASCER), Vicente Nomdedéu, analiza la realidad del sector en un contexto de recuperación económica que presenta nuevos retos para preservar la competitividad internacional. Todo ello tras superar un período de pandemia que ha arrojado unos resultados económicos “muy dispares” entre empresas a pesar de que la facturación ha crecido de forma global. En esta entrevista para ESdiario, Nomdedéu aporta claves que ayudarán a definir el futuro de la industria.

P.-¿Cómo valoran los objetivos que se han fijado desde la UE para lograr una reducción de las emisiones y la descarbonización?

R.- Consideramos que para nuestra industria son difícilmente alcanzables. En el clúster necesitamos que se flexibilicen los objetivos, ya que al igual que no todos los países van a la misma velocidad en los procesos de descarbonización, no todos los sectores industriales poseen la misma posibilidad técnica de reducir sus emisiones. En nuestro sector debido a nuestra intensidad térmica y a la no disponibilidad de tecnología que permita la sustitución de gas por otras energías, necesitamos más tiempo para adaptar nuestros procesos y poder alcanzar los objetivos. 

Estas dificultades se traducen en aumento de los costes asociados a la normativa medioambiental, y mayor coste de la energía, y por tanto a una disminución de la competitividad de nuestros productos frente a productos de terceros países con menores costes; y en algunos casos este aumento puede repercutir muy negativamente en la viabilidad económica de algunas empresas y suponer su cierre. Necesitamos que desde el Ministerio de Transición Ecológica sean más conscientes de la realidad de sectores industriales exportadores como el nuestro.

P.- ¿ El mestizaje político en el Gobierno de España puede estar generando discrepancias para definir el futuro de la industria cerámica?

R.- Desconocemos si hay discrepancias, lo que sí entendemos desde la industria cerámica es que es necesaria una estrategia conjunta de las carteras de Fomento y Transición ecológica. El fomento y desarrollo de políticas industriales debe ir de la mano de las políticas energéticas y medioambientales, no nos encontramos ante una dicotomía: industria o medioambiente. Ambas deben estar alineadas para garantizar la viabilidad económica y la sostenibilidad de los procesos. Así, lograremos la supervivencia de la industria y con ella el mantenimiento de la riqueza y el empleo. 

P.- ¿La subida impositiva supondrá una pérdida de competitividad respecto al resto de empresas internacionales?

R.- Sí, evidentemente. No es momento para incrementar impuestos. Las empresas necesitan apoyo y no subidas impositivas, se les debe prestar ayuda para el mantenimiento y creación de empleo. En el caso de nuestro sector, cuya seña de identidad es su carácter exportador, cualquier incremento de costes nos afecta y reduce nuestra competitividad en los mercados exteriores. Tres de cada cuatro baldosas que producimos se vende fuera de nuestras fronteras. La competencia es atroz y cada vez hay más países productores; países en muchos casos no pertenecientes a la UE, y por tanto con menos restricciones y costes menores derivados de las normativas medioambientales. No competimos con las mismas reglas del juego. Estos países gozan además de un precio de la energía más competitivo. Si sumamos todos estos factores es fácil deducir que la consecuencia es una pérdida de competitividad. Una subida impositiva sería otro factor más que nos penalizaría frente a nuestros competidores.

P.- En el caso concreto de la tarifa eléctrica, ¿el encarecimiento de la luz hace menos viable aún el proceso hacia la electrificación?

R.- Además de inviable económicamente, es hoy en día inviable tecnológicamente. Los hornos que utilizamos en nuestro proceso de fabricación tienen una necesidad de una muy alta intensidad térmica, que con electricidad no logramos alcanzar. Se está trabajando en proyectos piloto y de I+D+i pero necesitamos un mayor margen temporal para abordar el cambio de paradigma.

P.- ¿Qué está ocurriendo con el elevado coste del transporte marítimo? ¿Hacerse con el control de la logística podría ser una solución para las empresas azulejeras?

R.- Efectivamente el sector está sufriendo el fuerte aumento generalizado del precio de fletes, lo que está generando retrasos en los pedidos por parte de algunos clientes y mucha incertidumbre en las cotizaciones. Este es un problema a nivel global y que están sufriendo los sectores exportadores derivado de la parada que sufrió el comercio internacional durante los meses duros de la pandemia, con la cancelación de rutas que todavía hoy no se han regularizado. La segunda mitad de 2020 se produjo un fuerte aumento de la exportación, sobre todo en rutas este-oeste a nivel mundial y esto ha producido un desajuste importación/exportación que afecta directamente a la disponibilidad de contenedores. Para nuestro sector, en el que dos terceras partes dependen de la exportación, esta problemática nos afecta de forma muy negativa, ya no solo a causa del aumento del coste del transporte, si no que los continuos retrasos nos ponen en desventaja frente a otros productores más cercanos a los mercados de destino, y les brinda la oportunidad de hacerse con una parte de la cuota de mercado. Ahora a esto debemos añadir el aumento de precio en los materiales de embalaje como el plástico y el cartón, y también la escasez de pallets y precio creciente.

Desde ASCER hemos emprendido acciones a través de nuestra federación europea -Cerame-Unie- para la revisión de la regulación del transporte marítimo internacional por parte de la Unión Europea para garantizar que todos los agentes del mercado están cumpliendo con las normas. Asimismo, ASCER comparte y apoya la posición del Consejo Europeo de Cargadores (ESC) que ha solicitado a la UE medidas rápidas para que haya transparencia en el mercado y se corrijan los desequilibrios. Hay que regular el comercio marítimo, hay un problema de oligopolio y de dimensión.

Acerca de hacerse con el control de la logística, si no hay dimensión es imposible. Nuestros clientes controlan las cargas y tienen mayor poder de negociación que nosotros. También influye que la cerámica no es un producto perecedero en la menor capacidad de negociación.

P.- ¿Con qué alternativas trabaja el sector para sustituir el gas natural sin que ello implique que las empresas dejen de ser sostenibles económicamente?

R.- En la actualidad no contamos con ninguna alternativa energética al gas natural que garantice la viabilidad técnica y económica garantizando nuestra competitividad. La solución creemos que vendrá a través de un mix de energías con electricidad e hidrógeno, pero donde no se deberá perder de vista la viabilidad económica. La electricidad es 3-4 veces más cara que el gas, y el hidrógeno 8-9 veces más caro, y esto referido únicamente al coste de suministro puro y duro. Si tenemos en cuenta la inversión necesaria en generación, procesado, almacenamiento, distribución, etc. y el coste de sustitución de toda la maquinaria que utilizamos en nuestros procesos, es a todas luces inviable.

P.- ¿Los extraordinarios resultados económicos que ha presentado el Grupo Pamesa con un crecimiento en las ventas cerámicas del 20% son el reflejo de una tendencia al alza consolidada en la industria?

R.- Felicitamos a Pamesa desde la asociación por sus datos de ventas, sin embargo el conjunto del sector ha registrado unos resultados diferentes en 2020. Pese a la crisis desencadenada por la pandemia, las ventas totales sectoriales registraron un moderado crecimiento del 2%. Esta cifra dista de la previsión de partida con la que contábamos a inicios de 2020 y que apuntaba a un crecimiento de en torno al 7%. A pesar de esta cifra positiva -si nos comparamos con otros sectores- la situación económico-financiera de las empresas en el conjunto del sector es muy dispar y a pesar de que la facturación haya crecido de forma global, la rentabilidad de las empresas se está deteriorando a nivel sectorial. Para conocer la salud de una empresa hay que tener en cuenta varios indicadores del cuadro de mandos y no solo el dato de ventas. Uno de los indicadores que mejor refleja la rentabilidad de una compañía es el EBITDA. Si analizamos el EBITDA, el 38% de las empresas lo ha reducido en 2020 y el 19% ha tenido una reducción mayor al 20% respecto a 2019 (datos informe Altair). En el sector encontramos mucha disparidad y es difícil hablar de una tendencia generalizada para todos.

P.- ¿Cuál ha sido el papel de la Generalitat Valenciana para intentar superar la crisis sin perder posicionamiento de mercado?

R.- La relación con la GVA es excelente y en ellos tenemos a unos firmes aliados en la defensa de la industria. En 2020 contamos con un convenio de colaboración con la Conselleria de Hacienda y Modelos Económico, que nos permitió desarrollar una serie de proyectos estratégicos orientados en la mejora de la competitividad de la industria, la mejora de la formación y del posicionamiento en los mercados de los productos. Para este 2021 contamos de nuevo con su apoyo.

Durante los momentos más críticos de la pandemia, siempre atendieron a nuestras llamadas e intercedieron para que el impacto de las medidas restrictivas fueran lo menos lesivas para nuestra industria. Sin embargo, es necesario que haya más agilidad en ciertas cuestiones como tramitaciones, o apoyo ante la administración central o Bruselas. Las empresas y la administración trabajamos a diferentes velocidades, debería haber más colaboración pública privada. Necesitamos que la Generalitat Valenciana sea nuestro lobby allá donde se toman las decisiones que afectan más directamente al sector, que es en Madrid y en Bruselas.