| 27 de Junio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Mila Ximénez.
Mila Ximénez.

Un año sin Mila Ximénez

La periodista dejaba huérfano al entretenimiento salvaje. Mujer de filias y fobias. Fue a su género lo que Jesús Mariñas en la pluma. Todos la temían al tiempo que la respetaban y querían.

| Jesús Manuel Ruiz Chismógrafo

 

 


Fue un 23 de junio. Uno de los días que más le gustaba del año a la colaboradora en el que la arrastró para siempre un cáncer de pulmón. Al amanecer. Un franja del día que conocía a la perfección porque absorbió la vida como hacen los grandes "disfrutones del placer". Hace ya un año que Mila Ximénez emprendía el viaje definitivo. Un billete de ida. Sin vuelta.

Un año sin Mila Ximénez from ESdiarioTV on Vimeo.

Aquel 23 de junio a mediodía se conocía la noticia. La mujer transgresora, atrevida, divertida, inteligente, comprometida con lo importante (y en silencio), generosa, políticamente incorrecta perdía su última batalla. No fue la más importante. Fue la imposible. Mila dejaba huérfano al entretenimiento salvaje. Mujer de filias y fobias. Fue a su género lo que Jesús Mariñas en la pluma. Todos la temían al tiempo que la respetaban y la querían.

Sus últimos 18 años estuvieron marcados por la televisión. Desde aquel 1 de septiembre de 2003 cuando regresaba a la televisión de la mano de su gran amigo Raúl Prieto. Aquella tarde desde su Marbella reaparecía para quedarse. Y aprovechó la oportunidad. Fue la jabata mediática de los últimos años de la televisión. Prieto fue su último mentor. Mila tuvo muchas vidas. Raúl fue su amigo de verdad. Lejos de la etiquetas de moda de eso que llaman amistad.

Mila Ximénez pasó por los programas más míticos de la parrilla

Amiga de pocos y querida por muchos. Algunos le siguieron el juego porque la temían. El extinto programa de sobremesa Aquí hay tomate la resucitó. El programa vespertino A tu lado la ensalzó. Crónicas Marcianas le dio la categoría de diferente. Y Sálvame la convirtió en una estrella de la tarde televisiva. Insustituible. Para los amigos y los enemigos. A la misma distancia. Y en la misma cantidad.

Mila se fue un día mágico. Horas antes a la Noche de San Juan. Noche de hogueras. Y papeles blancos escritos que se prenden para arrastrar malos augurios y señales venidas de la teatral Dama del Alba. Se fue al lado de los suyos. Su hija Alba, su brazo de acero y hermano Manolo, y sus hermanas Conchi y Nani. Mila fue despedida por su gente, sus compañeros y amigos y en silencio en el último adiós en el crematorio de La Almudena. Sus cenizas reposan desde días después en el lugar donde se olvidaba de ser Ximénez para ser la madre, la abuela y la amiga. Descansa para siempre en Amsterdam.