Pedro Sánchez asfixia económicamente a Zarzuela y el Rey Felipe reacciona drásticamente
La Casa del Rey se ve obligada a tirar de sus reservas y sacar 1 millón de euros tras 4 años en los que el Gobierno ha congelado el presupuesto a la Casa Real.

El rey Felipe VI y Pedro Sánchez, en el Palacio de la Zarzuela.
La Casa del Rey atraviesa una situación inédita desde la restauración de la democracia. Después de cuatro años consecutivos con el mismo presupuesto asignado por el Estado, Zarzuela ha tenido que recurrir a casi un millón de euros de sus reservas para poder mantener su funcionamiento ordinario. Un escenario que nunca antes se había producido y que vuelve a poner el foco sobre las cada vez más complejas relaciones entre la Corona y el Gobierno de Pedro Sánchez.
La institución dirigida por Felipe VI ha tenido que echar mano del denominado fondo de remanentes, tal y como asegura Monarquía Confidencial, para compensar el efecto de cuatro ejercicios consecutivos sin actualización presupuestaria. La inflación, el incremento de los costes de funcionamiento y el aumento de los gastos derivados de la actividad institucional han terminado pasando factura a unas cuentas que llevan congeladas desde 2022.
La situación resulta especialmente llamativa porque rompe con una dinámica que había sido habitual durante las últimas décadas. Aunque la Casa del Rey siempre ha defendido una gestión especialmente austera de los recursos públicos, nunca antes había permanecido tantos años sin que se revisara la asignación presupuestaria.
El recurso a las reservas evidencia precisamente esa presión económica. Los remanentes acumulados durante años gracias a una política de contención del gasto han servido ahora para evitar que la institución vea comprometido su funcionamiento diario. Sin embargo, distintas voces consideran que se trata de una solución temporal que difícilmente podrá prolongarse indefinidamente si la situación continúa igual.
Es en este punto donde aparece la lectura política del problema. Según ha podido saber ESdiario a través de diversas fuentes conocedoras de la situación, detrás de esta prolongada congelación presupuestaria también se encuentra el progresivo deterioro de las relaciones entre la Moncloa y la Casa Real. Estas fuentes sostienen que el clima institucional entre ambas instituciones atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años.
Aunque oficialmente tanto el Gobierno como Zarzuela mantienen una absoluta normalidad institucional y continúan desarrollando sus respectivas funciones dentro del marco constitucional, en los últimos meses se han sucedido distintos episodios que han alimentado las especulaciones sobre una creciente frialdad entre ambos. Desde la gestión de determinados actos oficiales hasta algunos viajes internacionales de los Reyes o la situación del Rey Juan Carlos han contribuido a reforzar esa percepción.
La congelación presupuestaria se convierte así en un nuevo elemento de ese complejo tablero institucional. Mientras otros organismos públicos han visto revisadas sus dotaciones para adaptarlas al incremento de costes, la Casa del Rey continúa funcionando con la misma asignación aprobada hace ya cuatro años.
Desde Zarzuela, fiel a la discreción que caracteriza su política de comunicación, no se ha realizado ninguna crítica pública sobre esta situación. Al contrario, la institución ha optado por absorber el impacto económico recurriendo a los ahorros generados durante ejercicios anteriores, fruto de una gestión basada en el control del gasto y la eficiencia administrativa.
No obstante, el hecho de que la Corona haya tenido que utilizar parte de sus reservas para equilibrar sus cuentas demuestra hasta qué punto la congelación presupuestaria comienza a tener consecuencias prácticas. Porque una cosa es hacer de la austeridad una seña de identidad y otra muy distinta verse obligado a financiar el funcionamiento ordinario con fondos acumulados para situaciones excepcionales.
El momento no deja de ser significativo. Felipe VI ha hecho de la estabilidad institucional y la ejemplaridad económica dos de los pilares de su reinado. Sin embargo, la falta de actualización del presupuesto coloca ahora a la institución en una posición inédita que obliga a mirar con preocupación hacia el futuro.
La gran incógnita es cuánto tiempo podrá mantenerse este equilibrio. Si el presupuesto continúa congelado y la inflación sigue presionando los costes de funcionamiento, el margen que ofrecen los remanentes terminará agotándose.
Chismógrafo
La obra del Emérito en su mansión en Abu Dabi le aleja para siempre de la Familia Real
David Lozano