| 28 de Junio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Jesús Mariñas no dejó de contar historias en ningún momento.
Jesús Mariñas no dejó de contar historias en ningún momento.

Buen viaje Maestro. Adiós Jesús Mariñas

Hoy tengo que hablar de mi para poder escribir de ti. Lo siento. La noche nos unió y pronto me acerqué a tu persona para conocer tu oficio. Así fue. Te busqué y me acogiste. Hasta siempre.

| Jesús Manuel Ruiz Chismógrafo

 

 

"Amigo, ¿cómo va todo? Me acuerdo de vosotros". Es el mensaje que este martes a las 12,10 le mandaba a Elio Valderrama, marido y fiel escudero de Mariñas para conocer cómo transcurrían los días en el hospital en el que ingresó a finales de marzo. Con este mensaje hablaba en presente. 35 minutos después leo "Fallece Jesús Mariñas". Durante unos minutos me han venido mil momentos e imágenes a la memoria. Y sensaciones. Mi presente se empezaba a convertir en pasado. Ya no podía utilizar el mismo tiempo verbal para referirme al maestro.

 

Hoy tengo que hablar de mi para poder escribir de ti. Lo siento. Jesús Mariñas, maestro al que empecé a admirar cuando quería ser como Él. Quizás nunca lo consiga pero se ha ido ido sabedor de que quise ser el periodista que fue durante décadas. Se lo dije el día que fui a casa a recoger el libro de sus memorias con un bella dedicatoria que me guardo. Corre el mes de diciembre de 2021.

 
 
 
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Maestro, hoy desde lo terrenal te doy las gracias. Gracias públicas a tu generosidad por enseñarme este oficio. En el año 2001 comienza mi andadura por la prensa de sociedad. Allí recorría evento tras evento a ver que podía podía "rascar" para contar como becario en Telemadrid. La noche nos unió y pronto me acerqué a tu persona para conocer tu oficio. Así fue. Te busqué y me acogiste.

Recuerdo aquella tarde que me dijiste, "Oye, sabes que tenemos el mismo nombre. Yo también me llamo Jesús Manuel" y a continuación me diste el primer consejo: "En ese velatorio no interesa el muerto. Interesa la cuñada que vendrá en una hora. Así tendrás información diferente a la que ya se ha publicado". Estábamos cubriendo un funeral en el Tanatorio de San Isidro. Así fue querido Mariñas. Lo he seguido. Lo he intentado. Y te lo agradeceré eternamente.

Jesús Mariñas siguió contando historias desde su cama del hospital

De aquel consejo a estos polvos o lodos. Hace tan sólo hace un mes cuando hablamos por teléfono por última vez. Fuerte, con ganas, con tu pluma en tus crónicas hasta el final. En tu cama del hospital seguías contando historias. El oficio que me enseñaste. En aquella llamada me dijiste que te había gustado una crónica que acaba de publicar en ESdiario. Me hiciste feliz porque para mí eres, fuiste y serás siempre el Maestro. Un maestro en mayúsculas y como contador de historias.

Te plagié hasta los colores en la indumentaria para acudir a televisión. Lo hice conscientemente. O no. Ahora estoy haciendo memoria. Siempre fue mejor tenerte de amigo que de enemigo. Fuiste salvaje en todo. La perfección no existe. Fue tu riqueza.

Se ha ido el periodista que inventó la crónica social en todo su esplendor. Tus crónicas podían reducirse al comentario de un vestido de un personaje asistente a una boda. Esa fue tu riqueza como aportación a la prensa del corazón. Hacer de lo mínimo e insignificante, la grandeza del papel couché.

Fuiste generoso conmigo. Muy generoso. A veces cabrón, eh. La balanza está muy desequilibrada . En las dos ocasiones que te llamé para que vinieses al teatro, allí estabas. La última vez fue en julio de 2021 al espectáculo Gracias por venir, Homenaje a Lina Morgan. Personaje que me presentaste tú muchos años atrás. En 2004. Querido Mariñas, te gustaba que te recitara El Pipayo de José Carlos de Luna. A partir de ahora, siempre que lo haga, pensaré en ti. Gracias. En lo que me diste. En lo que aprendí. En lo que disfruté contigo. Gracias por todo.

Jesús Mariñas absorbió la vida, la masticó, la devoró

Tu partida es una pena a medias porque soy conocedor que no has vivido la vida. La has absorbido. Las has masticado. Y devorado. A lo bestia. Eso también . Desde el principio al final. Querido Mariñas, buen viaje.

Amigo, ya te has encontrado con tus grandes amigas Monserrat Caballé y Amparo Rivelles. Y tu hermano Carlos Larrañaga. Cuando volvamos a coincidir te diré lo mismo. Gracias por enseñarme a amar este oficio. Hasta siempre. Te quiero.