| 15 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Carmen Calvo
Carmen Calvo

Carmen Calvo siempre tendrá Chueca para volver a sonreír

La ya exvicepresidenta abandona la primera línea política aunque siempre le esperaran mucha gente y muchos locales del barrio gay, donde fue feliz y dejó amistades y buenos recuerdos.

| Jesús Manuel Ruiz Chismógrafo

Este sábado fue el día en el que Carmen Calvo ponía punto y final a su paso por la política socialista y gubernamental. Atrás quedan años en el Ministerio de Cultura en la era Zapatero y ahora un escalón más con en el poder ejecutivo gobernante. Carmen Calvo sale del gobierno PSOE-Unidas Podemos.

Su sonrisa se había desdibujado en los últimos meses. Nada que ver con el pasado. Ni siquiera 'entre visillos' como diría otra Carmen, la Martín Gaite. Ya no era “la Carmen Calvo” que bailaba en la sala Polana en el barrio gay de Chueca en Madrid. Atrás quedan aquellas noches, saliente de ministra de Cultura, donde aparecía por la calle Barbieri 10 en compañía de personajes de la televisión para reírse, vivir y disfrutar de otra época. En la época en la que su sonrisa llamaba la atención a quienes acudían también a bailar. La sonrisa no era etrusca. Ahora ni siquiera eso. No había sonrisa.

Carmen Calvo consiguió el entusiasmo de aquellos jóvenes -y no tan jóvenes- que querían disfrutar de la noche madrileña al son de Rafaella Carrá y su 'Fiesta' y bien entrada la noche finalizar con algo movido de Mecano o música bailable cuando empezaba a despuntar el día.

 

La sonrisa de Carmen Calvo despareció en estos últimos dos años. Llegan otros tiempos. Los de la Renovación según Pedro Sánchez. Y Carmen Calvo debe volver a sonreír. Hoy ya es pasado para la vicepresidenta el nuevo gobierno de la renovación. Menos Socialistas y los mismos o mismas o mismes Unidas Podemos.

La cordobesa se ha dejado la sonrisa en estos dos años. La sonrisa que conquistó a muchos gays en el barrio de Chueca

Quien la conoció en su faceta más personal en otros momentos asegura que poco tenía que ver aquella mujer con esta nueva fémina.

 

Aquella mujer que bailaba al son del ritmo de la noche y se rodeaba del gourmet más divertido no ha soportado tener que dirigirse a los demás con el término “niñes” con potestad en doña Irene Montero como Ministra de Igualdad y tener que “renunciar” a comer carne con potestad en el Ministerio de Consumo del señor Garzón. Palabras mayores.

Demasiado lejos estas lodos de aquellos polvos cordobeses. La Carmen Calvo de ahora poco tenía que ver con aquella que acudía a algunas fiestas en la Sala Polana de Madrid para disfrutar, convencer y entretener a todo tipo de público sin necesidad del “nuevo tercer género” -según la titular de la cartera de Igualdad-. Carmen Calvo se va -o la invitan a irse- pero siempre le quedara volver a Chueca y volver a sonreír. Con los de antes. Con los que la esperan. Nada que ver con los que ha compartido -o soportado- dos años de mucha pancarta y menos verdad.