| 23 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Rocío Carrasco ya no tiene miedo a nada ni a nadie.
Rocío Carrasco ya no tiene miedo a nada ni a nadie.

Esto es lo que los Mohedano tienen que agradecer a Carrasco antes de la "guerra"

Después de cerrar una serie que ha hecho más en contra de la violencia en el seno familiar que cualquier campaña gubernamental, Rocío ya no tiene miedo a nada ni a nadie.

| Isabel Rábago Chismógrafo

 

 

El miércoles por la noche Rocío Carrasco quiso cerrar su testimonio televisivo en directo. Han sido meses en los que la hija de La más grande se ha abierto en canal ante una audiencia millonaria que hemos asistido a la descripción de la historia desconocida y descarnada de un personaje público que ha sido vapuleado sin piedad, en los medios de comunicación, durante más de 15 años.

El testimonio de la Carrasco no sólo ha sido un relato aderezado con la hemeroteca que compone su vida. Rocío quería hablar, denunciar, poner el foco en lo que ha sido su historia estos años en los que el silencio era un imperativo en su vida.

Años en los que la hemos visto día sí y día también en los juzgados reclamando justicia para sus hijos y para ella. Mientras en los platós, se nos contaba una historia adulterada en la que el objetivo principal era describirla como una mujer fría, aislada, egoísta, caprichosa, mala madre, mala hermana, mala sobrina y hasta mala hija.

Detrás de una verdad adulterada había una mujer en tratamiento psiquiátrico desde hace años

Detrás de esa verdad adulterada estaba la de ella, la de una mujer en tratamiento psiquiátrico desde el 2011 y que intentó acabar con su vida hace muy poco tiempo.

Rocío Carrasco se rearmó como mujer para acabar con su silencio

Pero pasó que Carrasco se rearmó como mujer y decidió acabar con ese silencio y lo hizo en la cadena, en la que más horas de televisión se han dedicado a describirla como mala madre, mala hija, mala sobrina, mala en general.

La Carrasco sabía que todo lo que iba a relatar, iba a ser cuestionado y para ello aportó al programa cientos de documentos, sentencias, informes médicos, psiquiátricos, facturas, fotos, denuncias, testificales, recursos que hacen de su relato una verdad irrefutable.

A pesar de ello su propia familia la negó y la cuestionó desde el primer minuto. No habíamos visto el capítulo cero y los dardos comenzaron: que si la entrevista era editada, que si la necesidad económica era el único motivo.

Rocío era cuestionada por los mismos que se dan golpes de pecho cada año ante la tumba de su madre. Tras la emisión de los primeros episodios el silencio entre su "familia mediática" se impuso.

El desgarrador testimonio de la hija de la Jurado impactó y causó un efecto para el que ellos no estaban preparados. A pesar de ello seguían cuestionando todo lo que decía la Carrasco buscando el detalle y asegurando desde los platós de televisión que mentía, eso sí, sin aportar ninguna prueba y lo peor, sin ver ni uno sólo de los capítulos de la serie.

Las semanas han ido avanzando y Rocío ha convencido a millones de espectadores y lo mejor a miles de mujeres que se han visto identificadas con ella.

Carrasco ha hecho más contra la violencia en el seno familiar que cualquier campaña

La docu-serie ha hecho más por la violencia que se sufre en el seno familiar que cualquier campaña gubernamental lanzada por ningún gobierno hasta la fecha. Las llamadas a los teléfonos de atención al maltrato se han disparado, las consultas y las denuncias igual.

La historia de Rocío Carrasco ha sacudido conciencias y ha quitado caretas

Su historia ha sacudido conciencias, ha quitado muchas caretas y ha puesto sobre la mesa un tema tabú en las conversaciones, el maltrato psicológico (que no ha podido demostrar ante la justicia pero que ya ha anunciado que seguirá luchando para que un juez la escuche) o la violencia de los hijos hacia los padres.

A pesar de la dureza de su testimonio y de una verdad jurídica que nadie puede ya maquillar, lo más duro ha sido escuchar las declaraciones de esa familia mediática que la sigue negando a pesar de las dos sentencias que avalan su testimonio.

Pero Rocío no piensa callar más y por ello en la madrugada del miércoles anunció que en otoño escucharíamos la segunda parte. Una serie de capítulos en los que por fin vamos a conocer el motivo por el que la hija de la Jurado no se habla con Amador, Rosa, Gloria, Antonio, José Ortega Cano o sus hermanos pequeños.

Rocío Jurado también fue una víctima como lo fue su hija

Y lo hará En el nombre de Rocío. En la promo ya se adivina el trasfondo de lo que está por venir: "Ella también fue una víctima". La Carrasco ya no quiere parar y hablará de cosas que no se han contado aún porque se desconocen y aclarará aquellos episodios que se habrían contado de "aquella manera".

Se prevé tormenta en el clan Mohedano que esperaban su momento desde hace meses. Pero Rocío ha querido separar su denuncia personal y judicial que le enfrenta a su expareja Antonio David, de su familia mediática. De momento lo que deberían agradecerle a Rocío Carrasco es que les ha avisado con tiempo para que se rearmen en lo que se avecina una guerra campal que se va a desatar.

Rocío no tiene miedo y a esa guerra va muy, muy armada. Y lo mejor, que ya no tiene miedo a nada ni a nadie.