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Mazón en bañador, la oposición en pelotas

"¿Qué quieren los/as de la “muy leal y noble oposición? ¿Ver al expresidente desnudo en una mazmorra fustigándose con un látigo de púas por sus muchos mea culpa?"

El expresident de la Generalitat, Carlos Mazón.

El expresident de la Generalitat, Carlos Mazón.rober solsona

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Muy cabreados e inoperantes (“no operativos” que dicen los blogueros en pausa) deben estar los socialistas ejercitándose en la oposición blandiendo una foto del dimitido Carlos Mazón en bañador. No sé si es para acusarlo de desvergonzada banalidad después de toda aquella larguísima sobremesa que pasó en el reservado “Gigi” de El Ventorro, intentando captar a una periodista, o para demostrarnos que Carlitos por mucho bronceado primaveral y barra (de gimnasio, que no de bar) nunca será el adonis que de joven se pretendía.

Quizá a algún vengativo ultraderechoso ya le ande rondando por la cabeza armase de paciencia y móvil con buena óptica para perseguir por playas y piscinas a diputadas de izquierda sorprendiéndolas en paños menores, incluso mínimos, y ningún temor a posible denuncia (oportuna), obviamente sin buscar semejanzas con cualquier Venus o prometedora “starlette” de impresionante figura, sino con un objetivo malintencionadamente vejatorio de denigrar a una persona por su figura, no por su cerebro tanto más encomiable cuanto más procura a sus electores que para eso los votaron sin verlos/as taconear por una pasarela.

Y es que la política se está degradando hasta límites insoportables para una democracia occidental cuando prima lo personal sobre lo público. ¿Qué quieren los/as de la “muy leal y noble oposición? ¿Ver al expresidente desnudo en una mazmorra fustigándose con un látigo de púas por sus muchos “mea culpa”? ¿Qué dimita Pérez Llorca? Cuando ni siquiera conocía cercanamente a la periodista acompañante de Mazón y mucho menos éste le dio explicación inmediata alguna de algo que pertenecía al ámbito de lo estrictamente privado, por mucho que ahora se quiera (forzosamente) resguardar como encuentro (fichaje) profesional, salvo que sobre el sí o el no receptivos, después de tanto palique (14:30 a las 18:00, alargada en algún medio hasta las 18:45) primara la doctrina del obligado cumplimiento favorable al Partido Popular. 

Lo cual, a mi entender, todavía más imperdonable y falto de ética que cualquier otra maliciosa suposición causante de un profundo shock para la muy publicitada comensal con Mazón, Maribel Vilaplana, la menos culpable, pero más trasegada de todo este incontrolable y devastador embrollo ajeno a vicisitudes humanas provocado por la incontinente madre naturaleza, sobre la cual, y también aquí, los políticos se echan las culpas respectivas de los desastres naturales como si fuesen enfrentados dioses del Olimpo capaces de dominar rayos, tormentas y danas (antiguamente “inmenses “riuàs”).

Entre 2015 y 2023, ocho años de gobernanza, Ximo Puig fue presidente de la Generalidad Valenciana, y como periodista en ejercicio que había sido, sobrados conocimientos debería tener sobre históricos y continuados desmanes tormentosos, azudes y pantanos necesitados de una buena revisión estructural de ingeniería hidráulica para resistir próximas avenidas. ¿Pero qué hizo? Poco menos que nada. 

Y ahora, mientras él disfruta de la primavera parisina, sus herederos toman apuntes de aquellos proyectos y supuestas abultadas subvenciones del Gobierno central, sabiendo que ni lo hizo en el pasado, aunque perdiera dos bastiones como Andalucía y la Comunidad Valenciana, ni siquiera imaginariamente lo procurará en un futuro.

¿Dónde está (blanco sobre negro) el, cuando menos borrador, plan de regeneración para toda la Comunidad Valenciana que deberán presentar en los planes de ordenación urbana frente a la próxima convocatoria probablemente contra el pepero Pérez Llorca? De momento no los vemos en lo más perentorio y sustancial de las grandes obras futuribles, ni en los planes urbanísticos siquiera cuando tienen mayoría municipal, ni en la necesaria solidaridad PP-PSOE de una definitiva regulación de, pongamos por caso: Tajo-Segura o afluencias del río Turia.

Eso sí, apretados por Podemos, y algo menos por Compromís (un ojo en Cataluña y el otro en el añorado Botànic), han entrado en el debate de la emigración bajo el obligatorio eco de Pedro Sánchez, enfrentándose a una gran mayoría de los países de la UE por el simple hecho de que toda la masa laboral africana (mano de obra barata) no cabe en una Europa con su alto gasto en prestaciones asistenciales educativas, sanitarias, etcétera. “Aquí no hay cama para tanta gente” como diría el castizo. Si somos tan espléndidamente universalistas, quitémosle fronteras al mundo y que sea lo que Dios quiera.

No deja de ser una imprudencia posar en calzón después de lo que ha caído (nunca mejor dicho), pero tampoco es de recibo carecer de planificación pormenorizada cuando se aspira a una próxima gobernanza. Como dijo el hispano-mexicano Fernán González de Eslava allá por el siglo XVI: "Entendamos que se en lo principal (programa), y dejemos lo accesorio (bañador)".

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