| 30 de Enero de 2023 Director Antonio Martín Beaumont

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Verstappen gana en Monza y la F1 se postra ante Red Bull

Carlos Sainz al final fue cuarto, cuando optaba de manera real al tercer escalón del podio también sin safety car. Fernando Alonso, mientras, abandonó tras diez GGPP consecutivos puntuando.

| Miguel Queipo Deportes

No hay quien le tosa, así que la victoria de Max Verstappen en Monza, en el GP de Italia, era merecida y clara. Pero la Fórmula 1, o mejor dicho Liberty Media y su torticera manera de entender el Reglamento, volvió a quedar en entredicho. Un safety car provocado por el abandono de Ricciardo comprimía la carrera a falta de cinco vueltas del final, pero en vez de acelerar el proceso, como está estipulado, decidió que no se corriera: la carrera acabó tras el coche de seguridad, con Leclerc segundo, Russell tercero y un fenomenal Sainz, del 14º al cuarto, a un suspiro del podio. Alonso tuvo que abandonar.

Fue una carrera bastante aburrida. Aburrida en el sentido de que el Red Bull de Verstappen parece vivir en otra liga: salía séptimo pero a las cuatro vueltas ya estaba acechando a Leclerc, primero, y tras las paradas en boxes se colocó en el liderato sin que nadie le pudiera toser en toda la carrera. Por detrás, la emoción la ponía un fenomenal Sainz, rematando imparablemente hasta situarse cuarto, tras el Mercedes de Russell, y con opciones reales de alcanzar el tercer escalón del podio.

Pero no pudo ser. Lo de Liberty Media y la F1 comienza a ser un chiste. Todo lo que sea beneficiar al equipo que toque en cada momento, rendir pleitesía y, sobre todo, no cabrear a los verdaderos amos de esta variedad del Motorsport, los británicos, sirve. Ricciardo tuvo que aparcar en la pequeña recta entre Lesmo I y Lesmo II por avería de su monoplaza, cuando quedaban solo cinco vueltas para el final. Safety car. Una faena que se resuelve en minuto y medio tardó cuatro vueltas en resolverse. El tiempo justo para que no se pudiera reanudar la carrera.

Curiosamente esa decisión favorecía a Red Bull, sede en Milton Keynes, Gran Bretaña, para que Verstappen no pudiera verse acosado por Leclerc en la relanzada y tal vez perder la carrera. Y a Mercedes, sede en Brackley, Gran Bretaña, para que Russell no sintiera el aliento de Carlos Sainz en el cogote. El escalafón está bien claro en este deporte, y la escuadra italiana sólo es la que da colorido, pero no la que tiene peso en los despachos. El final, se pongan como se pongan, es un esperpento.

Así que Sainz al final fue cuarto, cuando optaba de manera real al tercer escalón del podio también sin safety car. Fernando Alonso, mientras, abandonó tras diez GGPP consecutivos puntuando, con un Alpine que no tuvo el ritmo en ningún momento del fin de semana cuando parecía que en las interminables rectas de Monza iba a ser un disparo.