| 04 de Octubre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Diego Armando Maradona y Josep Lluís Nuñez, durante el acto de firma del contrato del jugador con el Barcelona, el 4 de junio de 1982.
Diego Armando Maradona y Josep Lluís Nuñez, durante el acto de firma del contrato del jugador con el Barcelona, el 4 de junio de 1982.

3 de junio de 1982: El día que Maradona pudo ser del Real Madrid

Justo antes de firmar su contrato con el Barcelona, el astro argentino estuvo reunido con el club blanco, pero el presidente, Luis de Carlos, no pudo satisfacer sus exigencias económicas.

| Miguel Queipo Deportes

4 de junio de 1982. Diego Maradona, vestido con una camiseta azul celeste con su marca estampada y acompañado de su inseparable (por aquel entonces) apoderado Jorge Cyterszpiler, comparece en la sala de juntas de las oficinas del FC Barcelona. Allí le espera Josep Lluis Núñez, presidente del club azulgrana, con algunos de sus directivos, entre otros Nicolau Casaus y Joan Gaspart. Algo más de cien periodistas internacionales cubren el evento, el de la firma del contrato que ligaría al Pelusa, al mejor futbolista de los tiempos modernos, con la entidad barcelonesa por seis temporadas.

Fue un culebrón, un fichaje complicado… y caro. En 1980, el Barcelona intentó contratar a Maradona y creyó haber cerrado el pase por 480 millones de pesetas (2,88 millones de euros). Pero los problemas legales frustraban una y otra vez la operación. En 1982 fue el momento, y finalmente por 1.200 millones de pesetas (algo más de 7,2 millones de euros). Pero lo que muy pocos saben, y sólo alguno llegó a intuir, es que ese fichaje cerrado definitivamente el 4 de junio de 1982 estuvo a punto de frustrarse en la noche del día 3 de junio. Porque el Real Madrid se sentó con Maradona y con su agente en un restaurante madrileño, en un último intento que fue en vano.

Los antecedentes

1981. Alfredo di Stéfano, mito madridista y en aquel momento entrenador de River, afrontaba un Superclásico ante Boca, equipo del Pelusa. Era la primera vez que se enfrentaba al Diez como técnico, aunque le conocía personalmente desde octubre de 1980. Fue un partido que se jugó de mañana. Los Millonarios ganaron 4-2, pero Diego Maradona le clavó un golazo a Fillol. No confundir con otro golazo aún mejor, el que le marcó al mítico portero argentino también en 1981, tras desparramar al Pato y a Tarantino. Maradona era una cosa muy seria y a Di Stéfano le encandiló aún más el Diego.

Ese chico, Maradona, tenía un precontrato firmado con el Barcelona desde 1980, pero diversos problemas legales (duplicidad de pagos a Argentinos Juniors y a Boca, que peleaban por los derechos de jugador; contratos publicitarios; asuntos burocráticos con la AFA; comisiones a representantes) habían hecho imposible que se concretara la operación.

El 19 de mayo de 1982, Alfredo di Stéfano regresaba al Real Madrid después de su salida del club en 1964, el día que Santiago Bernabéu le dijo al sevillano Antonio Calderón, gerente del club, una frase demoledora: «Antonio, asegúrate de que este hijo de puta no vuelva al Real Madrid ni de botones mientras yo sea presidente». Hacía casi cuatro años que Bernabéu había fallecido y hasta entonces no regresó la Saeta Rubia a Chamartín. El presidente era Luis de Carlos, continuista de Don Santiago, pero Di Stefano volvió. La Prensa especula: el Madrid trae a Don Alfredo para intentar convencer a Maradona de que aterrice en Concha Espina.

De Carlos, en la presentación de Di Stéfano, fue claro: «Aún no sé si Maradona es jugador del Barcelona, pero puedo asegurar que el Madrid en ningún momento ha movido un dedo, ni lo moverá para su contratación». La Saeta iba en la misma dirección: «Con Maradona me liga una gran amistad, pero con él no he hablado de que venga al Madrid. Además aún no está claro a qué club pertenece, si a Argentinos o a Boca. Hasta para venderlo hay problemas».

El Día D

Argentina se concentra en Villajoyosa (Alicante) para preparar el Mundial de España-82, al que acude Maradona. La rumorología asegura que el Barcelona ha subido su oferta para hacerse con el jugador, poder pagar así a los dos clubes que pelean por sus derechos (Argentinos Juniors y Boca) y que complacerá las cantidades económicas que exigía Cyterszpiler para su representado. No era tan así. Que será azulgrana es un hecho, pero nadie se pone de acuerdo con la fecha de la firma del contrato, dado que Menotti (seleccionador argentino) no está dispuesto a dejar salir a Maradona y que se pierda algún entrenamiento. Pero finalmente accede: el 4 de junio.

Cyterszpiler, que había negociado bajo cuerda en varias ocasiones con el Real Madrid a instancias de Di Stéfano, alojándose en una de las casas del cantante español Francisco, tiene claro que el jugador irá donde satisfagan sus exigencias económicas. Y vuelve a ponerse en contacto con el club madridista. Maradona, que además arrastraba unas pequeñas molestias y se entrenaba en solitario en esas fechas, tendría libre desde la tarde del día 3 de junio pero debería estar en el aeropuerto de Alicante a las 9 de la mañana del día 4 para coger el avión y viajar a Barcelona. Así que si el Madrid quería al futbolista, tendría que cerrar el fichaje en ese periodo temporal.

Dicho y hecho. El Real Madrid le preparó un vehículo a Maradona y Cyterszpiler, que les recogería en el hotel Montíboli en el que estaban alojados y les devolvería a tiempo a Alicante en caso de que no hubiera acuerdo para que pudieran firmar con el Barcelona. La cita estaba prevista a las 21:00 en el Asador El Cacique, al final de la Calle Padre Damián,  cerca del estadio blanco. Ese establecimiento aún hoy sigue existiendo y fue la primera parrilla argentina de la capital española.

A la cita acudieron Maradona, ataviado con una camiseta azul celeste de su propia línea de ropa, y Cyterszpiler, además de De Carlos, Di Stéfano y una tercera persona por parte del Real Madrid. Hubo un problema. José María García, el Butano, reconocidísimo periodista español, recibió un chivatazo. García acababa de poner en marcha, apenas un mes antes, Antena 3 Radio y ésa era la exclusiva del año: el Madrid negociaba con Maradona apenas doce horas antes de que el jugador fuera a ser presentado por el Barcelona. Allí se plantó un redactor, haciendo guardia en la puerta. Pero el maitre no le dejó acceder.

La conversación entre el Real Madrid y Maradona no llevó a ningún lado. El Madrid no podía llegar en aquella época a la cantidad que finalmente pagó el Barcelona ni tampoco igualar su sueldo: 25 millones de pesetas anuales primas aparte (150.000€), un pago publicitario único de 45 millones de pesetas (270.000€) y una comisión de otros 150.000€ para sus agentes. Esa comisión, que no quería pagar el Barcelona, era lo que llevó a Cyterszpiler a buscar otra opción. Pero el Madrid no quiso entrar en ese juego.

No había mucho más de que hablar. El Asador El Cacique tenía una salida trasera. Por ella salieron los argentinos, mientras que la comitiva madridista salió por la puerta principal. Ni rastro de Maradona, debió ver el periodista ante la desolación de García. El vehículo recogió a Maradona y su apoderado y les dejó de regreso en Alicante, a tiempo para tomar el avión de las 09:00 como estaba previsto. Para la historia quedará que Maradona firmó su contrato con el Barcelona con la misma camiseta celeste con la que acudió a la reunión con De Carlos y Di Stéfano: iban con tanta premura de tiempo que no pudo ponerse un traje, ni siquiera cambiarse de ropa. Pero así vestidos, la directiva culé aceptó pagar la comisión de los agentes. Y esa misma mañana, Maradona firmó por el club azulgrana. La enorme cara de cansancio con la que compareció ante la Prensa no era por estrés…