| 11 de Octubre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Alejandro Valverde, junto al resto de la expedición española a Japón.
Alejandro Valverde, junto al resto de la expedición española a Japón.

¿Por qué podemos soñar con una medalla de Valverde en los Juegos Olímpicos?

Mañana por la mañana, primera opción de medalla para la expedición española con el extraordinario ciclista murciano, campeón del Mundo en 2018, y aspirante al podio a sus 41 años de edad.

| El Tío del Mazo Deportes

Creer es difícil, pero soñar es posible. Así era en 2018, cuando con 38 años ya en ocaso de su carrera Alejandro Valverde ganó el Mundial de Ciclismo en Innsbruck. Tres años después, la hazaña sigue siendo posible.  

 No es el máximo favorito, pero nadie en su sano juicio se atreve a descartarle como posible campeón olímpico. Las casas de apuestas le sitúan en sexto o séptimo lugar, pero en el mundo del ciclismo su crédito es aún mayor. Y máxime si tenemos en cuenta una cosa, es la única prueba del calendario en la que ganan tres. Y a medallas no le gana nadie. Ni el mismísimo Eddy Merckx.

Por supuesto que no es lo mismo ganar la de oro que la de bronce, pero los Juegos Olímpicos son una prueba muy especial. Algo que trasciende el propio ciclismo (practicado solo en una parte del mundo), para conferir a sus protagonistas un status universal de estrella que no da ni el Tour, ni la Vuelta ni la Lieja-Bastogne-Lieja.

Y como decíamos, no solo pilla premio uno, sino tres. Ser medallista olímpico te garantiza ser reconocido en cualquier lugar del mundo durante el resto de tus días. Como tantas veces ha contado Samuel Sánchez, oro olímpico en 2008, se trata de un premio que entienden -y admiran- todos los habitantes del planeta.

Pero vayamos con la carrera. ¿Qué nos podemos encontrar el sábado mientras desayunamos? ¿Tiene posibilidades reales Valverde de conseguir una medalla?

Pues si no atenemos al histórico lo cierto es que sí. 244 kilómetros para superar 5 ascensiones, con un desnivel acumulado de 4.865 metros. Un recorrido en la línea del mundial de Innsbruck, el mundial más duro de los últimos tiempos, que acabó en los bolsillos del murciano.

Y un clima que favorece al corredor de Movistar. Según cuentan los que están allí, muy parecido al del Mediterráneo. Y, aunque los rumores de que Pogacar corre mejor con frío que con calor no pasan de especulaciones, lo que sí sabemos a ciencia cierta después de tantos años es que el de Las Lumbreras no disfruta sobre la bici si aprieta el frío. Y si no disfruta no gana.


Rivales y opciones

Lo que también sabemos es que la carrera va estar muy loca. Por varias razones: porque hoy en día se corre así, porque el recorrido es duro y porque cualquiera puede ganar. Aquí no hay super-equipos que marquen el ritmo la carrera. Hay selecciones de 5 (como España, que lleva el máximo de corredores a la prueba), de 4, de 3, de 2 y de 1, y todos quieren ganar. A pesar del poderío de selecciones como la italiana y la belga va a ser imposible controlar la carrera.

Porque además, ¿quién establece la jerarquía? ¿Qué pasa, por ejemplo, en la selección eslovena? ¿Roglic trabaja para Pogacar o Pogacar para Roglic? ¿Y en la italiana? Que sí, que Nibali es un capo, pero Bettiol o Moscon están mejor esta temporada…

De todas estas grietas podría aprovecharse Valverde, pues aunque la selección esté compuesta por hombres con punta de velocidad capaces de ganar en cualquier escenario (Ion y Gorka Izagirre, Omar Fraile y Jesús Herrada), la capitanía del murciano parece indiscutible.

Y también de la dureza del recorrido, que puede pasar factura a Wout Van Aert y Remco Evenepoel, los grandes adalides de la selección belga. Lo que está claro es que, en una carrera tan difícil como la de Tokyo, la experiencia y veteranía de Valverde son algo más que un grado, son una garantía.

Así lo considera también el campeón olímpico de 2008, Samuel Sánchez, que no resta ni un ápice de posibilidades al que fuera su compañero de selección hace 13 años, y quien concede un plus especial de posibilidades a aquellos que vienen de correr el Tour.

Ruedas a seguir

A los eslovenos, belgas e italianos, se unen también un gran número de ciclistas outsider con grandes posibilidades de éxito. El portugués Almeida, el alemán Schachmann, los ingleses Yates (x2), el colombiano Higuita, el canadiense Woods y por supuesto el ecuatoriano Carapaz, al que no conviene dejar ni un milímetro si se acerca entre los mejores a la parte  final de la carrera.

En definitiva, una carrera tremendamente abierta que podemos ver a partir de las cinco de la mañana en televisión (RTVE y Eurosport) y cuyo desenlace se prevé a las once y cuarto de la mañana. Una cita en la que, una vez y como siempre siendo habitual desde que Valverde es Valverde, tenemos derecho a soñar.