| 28 de Septiembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Real Madrid 4 - Mallorca 1: De golazo en golazo

El equipo blanco fue capaz de remontar el gol de un Mallorca estupendo en defensa y lo hizo a base de tantos para enmarcar, especialmente el primero, de Valverde y el tercero, de Rodrygo.

| Miguel Queipo Deportes

Con dos golazos estratosféricos, de Valverde y Rodrygo. Con otros dos goles más, de Vinicius y Rudiger. Sobreponiéndose a un fenomenal Mallorca, a un horario intempestivo y a un césped deplorable, el Real Madrid suma y sigue: 4-1 al equipo bermellón para sumar la quinta jornada liguera con otras tantas victorias. Los de Ancelotti no frenan y no tiene pinta de que de momento vayan a hacerlo, porque funcionan las rotaciones aunque pareciera por momentos que no lo iban a hacer.

El primer tanto del Madrid no sé si será el gol de LaLiga, pero es un firme candidato. Era el minuto 48 del primer tiempo. Fede Valverde recibió el balón de Ceballos en tres cuartos de su propio campo. Se deshizo con un amague de Kang In Lee, burló en carrera y por potencia a Battaglia, se centró y, en la frontal del área rival, soltó un zurdazo impresionante que se estampó como un obús en la escuadra derecha de Rajkovic. Era el 1-1 del Real Madrid, que hasta ese momento perdía en casa ante el Mallorca, que se había adelantado con gol de Muriqi tras un error escandaloso, una vez más, de Ferland Mendy.

 


Fue un pajarracazo que sirvió para tapar la pobre puesta en escena del Real Madrid, como acostumbra en las jornadas ligueras en casa cuando hay partidos entre semana. Porque el Mallorca supo maniatar al Madrid de entreguerras que alineó Ancelotti, sin Benzema, sin Modric, sin su negritud en la medular (Tchouameni-Camavinga), sin Carvajal… Todo ello provocó un atasco fenomenal por el centro del paupérrimo césped del Bernabéu, que parece estar más de obras aún que la fachada del coliseo blano.

Porque el Madrid, con Hazard de nueve, con Vinicius y Rodrygo en las bandas, es más previsible que un disco de reguetón: podrá utilizar las bandas, pero como no hay rematadores acabará reiniciando el juego para percutir por el centro. Aunque Ceballos tuvo muchas luces encendidas, y Vinicius lo intentó todo ante un Maffeo que lleva ya dos temporadas siendo la kryptonita del brasileño, a quien es capaz de desesperar, el Madrid no mordía. Y el Mallorca, que se conocía perfectamente la partitura, decidió esperar el momento del solo de trombón.

Lo encontró por medio de Muriqi, a balón parado, tras centro del sensacional Kang In Lee, que tiene una magnífica pinta. Se comió el centro al segundo palo un Mendy a quien el uniforme del Real Madrid le queda más grande que el de Antetokoumpo a Papá Pitufo. Así que por si fuera poco tener que sobreponerse a un día no muy espabilado, con un juego previsible y a una hora en la que lo que de verdad apetece es tomarse un vermú. El soberano golazo de Valverde alivió algo las penas, pero en el segundo acto la cosa siguió igual: balón blanco, cero creatividad, Mallorca tranquilo.

Un chutazo de Lucas Vázquez desde la frontal y una ocasión de Antonio Sánchez, que marró un remate de eso que no se fallan, era toda la producción ofensiva de ambos equipos cuando ya habían comenzado los cambios. Ancelotti tiró de Modric, porque faltaba fantasía; de Nacho, para librarse de las cadenas de Mendy; de Camavinga, para meter empuje. Y también de Carvajal, por lesión de Lucas Vázquez. Y fue así como llegó el 2-1, gol de Vinicius tras una buena jugada de Rodrygo y un gran control y remate cruzado de su compatriota. El agua ya no llegaba al cuello.

 


Y para rematar el encuentro, para sellar las cinco de cinco victorias en Liga y las siete de siete en todos los partidos oficiales, Rodrygo se marcó un golazo para enmarcar, tras driblar en una baldosa a Grenier, Baba y Raillo y sellar una barbaridad de jugada con el 3-1 con el que no finalizó el partido., porque Rudiger se estrenó como madridista rematando en el segundo palo el 4-1 definitivo. El Madrid sigue, y sigue, y sigue…