22 de Abril de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Felipe despejando un cabezazo de De Jong que ya se colaba en la portería.

El colchón del Atlético se deshincha definitivamente y empieza una nueva Liga

El Sevilla se impone al Atlético en el Sánchez Pizjuán (1-0) en un partido polémico con superioridad hispalense y deja la Liga más abierta que nunca en la víspera del clásico.

| Agustín Díaz Deportes

Comencemos por el típico tópico: Si un extraterrestre llega a nuestro planeta esta tarde y lo primero que hace es encender la tele y ver el Sevilla-Atlético trataría de tonto a cualquiera que le dijera que el equipo rojiblanco, hoy de azul, puede ganar la Liga. Se quedaría aún más anonadado cuando le aseguraran que ese mismo equipo es el líder y que muchos decía en enero que tenía el campeonato ganado. Y es que el Sevilla pudo haber dejado sentenciado el encuentro en la primera media hora. 

Incluyendo el irregular Atlético de los últimos dos meses, ningún equipo le ha pasado por encima como el Sevilla. Ni siquiera el Chelsea de Tuchel, que no le dio opción ninguna en los 90 olvidables minutos de Stanford Bridge. Los jugadores que saltaron al Sánchez Pizjuán vistiendo la zamarra del Atleti estaban aún con sus selecciones y solo al final de la primera parte se dieron cuenta, algunos, de que la Liga, para regocijo de los aficionados, había vuelto. 

El Sevilla tuvo ocasiones de todos los colores, incluyendo un penalti, en el minuto 7, por un inocente pisotón de Saúl, de nuevo fatal, sobre Rakitic, que Gil Manzano vio y decretó de manera justa como pena máxima. Si hace dos semanas, Jan Oblak salvó a su equipo de un deshonroso empate al Alavés, en Nervión hizo lo mismo deteniendo el horrible disparo de Ocampos


Esa fue la más clara, pero solo un minuto después Felipe impidió que un remate de cabeza de De Jong se colara en la portería, y después disparos y más disparos de cualquier jugador sevillista. El 90 por ciento de ellos, por cierto, llegaron desde la autopista que, primero Lodi y después Saúl, dejaron en la banda derecha del ataque sevillista para un Jesús Navas que, sin lesiones y con mil años, debería ser fijo para la Eurocopa. 

Simeone, que no sabía cómo parar el soberano baño sevillista, tuvo que cambiar a Lodi, se desconoce si por lesión del lateral brasileño o si por ineficacia máxima a la hora de frenar la terrible ofensiva hispalense. El Atlético mejoró después de la media hora, aunque muy levemente, lo justo para registrar un tiro de Koke desde la frontal y un par de buenos centros de Trippier desde su banda derecha. Casi nada, pero al menos, el líder de la Liga llegó al descanso sin rasguños serios, en lo que bien se podría definir como un auténtico milagro. 

Solo tuvieron que pasar unos segundos para saber que la segunda parte empezaba diferente. La lógica bronca de Simeone dio frutos y la primera jugada de ataque fue un buen centro de Correa que Suárez estuvo a punto de conectar de cara a la portería de Bono, ex cancerbero del Atlético. 

La mayor intensidad colchonera en la reanudación estuvo muy mal entendido por Luis Suárez, que tras una falta clara de Diego Carlos en el córner se enzarzó en una ridícula bronca con el sevillista Acuña. Una bronca entre un argentino y un uruguayo no suele terminar bien y Gil Manzano decidió cortarlo con amarilla para ambos, la quinta en el caso de Suárez que no regresará el próximo domingo a Sevilla para enfrentarse al Betis. 

Dos disparos consecutivos del Atleti, obras de Marcos Llorente y Koke, dejaron el mejor minuto del partido para los de Simeone. Era el 66 y el partido, muchísimo más equilibrado en ese momento, había cambiado por completo. Hubo, incluso, intercambio de golpes. Y, en uno de ellos, Jesús Navas llegó a la línea de fondo por enésima vez y su extraordinario pase de la muerte lo remató Acuña de cabeza a la red. Las imágenes mostraron claramente una mano previa de Ocampos en la jugada justo anterior al gol. Hace unos meses, eso era motivo de anulación. Ahora, no.  


El Atlético no tardó en reaccionar y al minuto siguiente, el 72, Mario Hermoso mandó a las nubes la ocasión más clara del equipo en todo el partido. El pase, también de la muerte, había salido de las botas de Saúl después de una notable jugada de estrategia del equipo rojiblanco. 

Gil Manzano tampoco decidió expulsar a Diego Carlos, que detuvo con la mano un ataque más que prometedor del Atleti. Las protestas de los jugadores de Simeone provocaron la amarilla a Marcos Llorente, que tampoco jugará ante el Betis. Los dos futbolistas más determinantes del año en el Atleti no estarán en un partido fundamental. 

Bono realizó la parada milagrosa que ya acostumbra en cada partido, pero en este caso, aún más, ya que se produjo en el minuto 91 con un disparo de Correa solo desde el punto de penalti. 

El Atlético perdió y se certificó el deshinchamiento total de ese colchón que cosechó durante una primera vuelta de ensueño. El equipo rojiblanco aventaja en tres puntos al Real Madrid y, si el Barcelona gana mañana al Valladolid, el conjunto de Koeman se situará solo a un punto. La única buena noticia para los de Simeone es que la semana que viene Barça y Madrid, que se enfrentan, no podrán ganar a la vez.