| 09 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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De la decepción a la motivación: Todo es posible en el Calderón

El 3-0 se puede resumir en el mejor Real Madrid como equipo en mucho tiempo y el peor del Atlético como conjunto en la era Cholo que recuerdo. Ahora solo queda aferrarse al Calderón.

| Andrés Moraleda Deportes

Me van a llover hostias. Lo sé. En estos tiempos en los que ser crítico con tu equipo parece ser odiarlo, hoy me debo convertir en el mayor hater de la historia del Atlético de Madrid. Sí, ese equipo que no compareció en el euroderbi del Santiago Bernabéu. Me iba a poner a escribir esto justo después del partido, pero decidí darme un margen. Pensarlo, reflexionar con la almohada, dejar madurar mis sensaciones e intentar no intoxicarme con los medios que, como viene siendo en los Real Madrid-Atlético, tratan estos partidos más como un Real Madrid-Atlético Tucumán. El equipo español contra ese club turco del que usted me habla. Con las pulsaciones volviendo a su habitual ritmo, ahí va mi derbi.

Eso sí, mi primer dardo es el que me guardé justo después del partido. ¿A qué co***** jugó el Atleti en el Bernabéu? A mi me recordó a la era pre Cholo. Sí, esa en la que no recibir un gol en los 5 primeros minutos de derbi ya era un logro. La de piernas temblorosas en el Bernabéu y chiste al día siguiente en clase. Desde la llegada de Simeone la tendencia se invirtió. La presión era para ellos, el papelón siempre lo tenían los blancos y el guión lo escribía el técnico colchonero. Pero este martes los papeles se intercambiaron, el Madrid puso el miedo escénico, que no la animación, y el equipo, y el Atleti, desdibujado, parecía el peor conjunto de Zidane. No había compañeros en el campo, cada uno hizo la guerra por su cuenta, y nadie la ganó.

Nunca había visto jugar al Real Madrid de Zidane con tanta solidaridad y de manera tan compacta. Y eso que el Atleti no empezó mal. El Cholo no arriesgó con un sistema nuevo y acertó. Aunque el contratiempo del lateral derecho restó un jugador en ataque, el partido no era muy diferente al de Liga. Eso sí, con el gol todo cambió. Los rojiblancos no tuvieron más reacción que la supervivencia. No había ataque, se defendía por pura costumbre. El Cholo se dio cuenta y con los cambios llegó la sentencia de Cristiano. Cual juez con su mazo, el portugués asestó 3 golpes al Atlético que cayó como un púgil novato ante un veterano que todavía conserva su directo. Noqueado, el Atleti deambuló por el partido intentando no ceder más puntos.

Pero solo con esto no se explica el derbi. Se explica con una versión superlativa del Real Madrid, al que nunca vi jugar así como EQUIPO. Sí, eso que nunca ha sido el conjunto de Zidane y este martes apareció. Solidario en los ofrecimientos, con dinamismo y sentido. Sin un plan de juego claro más que atacar. Zidane no es un buen entrenador, es un 'alineador' a sueldo del palco, pero ayer acertó de lleno con sus elecciones. Y con los cambios. Supo darle amplitud al campo cuando el Atleti despobló la zona media. Punto para Zizou. Y luego está Cristiano Ronaldo. El de los cuatrocientos goles que diría Truffaut. Voraz como pocos, con la suerte y la picardía del delantero que sabe estar y la contundencia del mejor killer. Hasta él nota que la banda le queda grande, y el área, pequeña.

Tras esto, mi indignación post partido era palpable. Tanto, que la remontada me parecía un término lejano, muy lejano. Y tan indignado estaba que no había excusas. Ni el árbitro, que a pesar de ser un poco 'casero' como es habitual en los grandes escenarios, no se equivocó en el primer gol. Bueno, el linier mejor dicho. No hay fuera de juego, y si alguien sigue erre que erre con ello, valga esta explicación. Eso sí, no puedo dejar de decir que lo de las rojas en el Bernabéu sigue siendo un tema tabú. Lo de Ramos y las agresiones ya es de juzgado de guardia. Ojalá un día en el que la prensa no proteja a un central que aúna tanta calidad como inconsciencia jugando a esto del fútbol. Y lo de Isco, fino con el balón, torpe sin él en la presión. Se mereció la roja. Pero se quedó en el mérito.

La del 2 de mayo de 2017 fue la noche en la que el Atlético del Cholo no pudo disimular la diferencia de plantilla con su vecino rico. Llevábamos 5 años haciéndolo. Compitiendo contra las estrellas con trabajo y esfuerzo, con el 150%. En la ida de las semifinales de esta Champions 2016/17 eso no pasó. Lo cual permite ver con perspectiva la proeza de Simeone y este cuerpo técnico con este equipo.

Y ahora no queda más que confiar en la remontada. El Cholo Simeone ya puso la primera piedra. Dicen que lo primero es decir que crees, luego viene lo de creérselo y por último hacerlo. Bueno, el primer paso está dado, el segundo se va fraguando, ¿y el tercero? Pues todo puede ser. Por el Calderón, porque in Cholo we trust y porque tan pronto ayer el Madrid fue el Atleti y el Atleti fue un mal Madrid, como a orillas del Manzanares un mal viento despista a los de Zidane y les cae un 4-0. Ya ha pasado y puede volver a pasar. Porque como dice el técnico rojiblanco: "Nos llamamos Atlético de Madrid, seguramente podamos ser capaces". Y como refleja la hemeroteca, el Real Madrid de Zidane es capaz de todo, lo mejor y lo peor. Espero que el miércoles que viene haya más de lo segundo. Por mi corazoncito.