| 03 de Octubre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Verstappen, celebrando su victoria en el Gran Premio de Francia.
Verstappen, celebrando su victoria en el Gran Premio de Francia.

Sainz es un exhibicionista

El piloto madrileño remontó 14 plazas hasta acabar quinto en un Gran Premio de Francia que venció Verstappen y en el que Fernando Alonso concluyó en sexta posición.

| Miguel Queipo Deportes

Le ha costado cogerle el pulso al Ferrari F1-75, el monoplaza con las nuevas especificaciones técnicas para esta temporada 2022, pero una vez que lo ha hecho, Carlos Sainz es un disparo. El madrileño acabó quinto, marcando además la vuelta rápida en carrera, en el GP de Francia en el circuito de Paul Ricard, pero su fin de semana ha sido estratosférico, de exhibicionista, en vez de mono le hubiera sentado mejor la gabardina del inspector Gadget.

Sólo el lastre de las penalizaciones por cambiar la unidad de potencia carbonizada en Austria, que le provocó salir el decimonoveno y tener que remontar tras marcar la mejor vuelta de la clasificación (¡en la Q2!), y una pésima estrategia de Ferrari, mal primer cambio de neumáticos aderezado con otra penalización (cinco segundos) por un unsafe realzase, y luego un segundo paso por boxes cuando Sainz rodaba tercero, impidieron una heroicidad mayúscula de un piloto que cada día crece y crece y no para de crecer.

 

 

La carrera la ganó Verstappen, con su Red Bull, y se mete medio Mundial en el bolsillo, porque Charles Leclerc estrelló su Ferrari cuando marchaba primero sin demasiada oposición del monoplaza energético. El monegasco sigue siendo demasiado propenso a descontrolarse cuando la situación se le pone favorable, y aunque era sólo su segundo error de la temporada, tanto abandono entre fallos suyos y problemas de fiabilidad en su bólido rojo le dejan demasiado alejado de la posibilidad de ser campeón del mundo.

La prueba fue una procesión, pero dejó pinceladas más que interesantes. Por ejemplo, el doble podio de Mercedes. La nave espacial sin pontones ideada por los de Brackley le va cogiendo el pulso poco a poco a la normativa. Sigue siendo el monoplaza más lento en línea recta, pero tracciona como un demonio y gracias a eso Hamilton llevó su W13 al segundo escalón del podio y Russell fue capaz de superar en duelo de tú a tú a Checo Pérez, a un Red Bull, para auparse al tercero.

 


Alonso, al que se le ve disfrutando como nunca, pilotó su Alpine al sexto puesto, manteniendo a raya a los McLaren y a su compañero Ocon. Justo por detrás del exhibicionista Sainz que, como no podía ser de otra manera tras remontar 14 posiciones, fue elegido piloto del día por los espectadores mundiales. Sobreponerse a Ferrari nunca es fácil.