| 04 de Diciembre de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Real Madrid 1 - Osasuna 1: Parón postparón

Los blancos no pasaron del empate (1-1) ante Osasuna en su estadio, en un partido muy espeso, donde faltó juego y suerte, porque el Madrid hasta marró un penalti, lanzado por Benzema.

| Miguel Queipo Deportes

Es un mal endémico, que se aparece de vez en cuando. Parón de selecciones y a la vuelta, el Madrid se atasca. Los blancos no pasaron del empate (1-1) ante Osasuna en su estadio, en un partido muy espeso, donde faltó juego y suerte, porque el Madrid hasta marró un penalti, lanzado por Benzema, en el alargue. Un gol sin querer de Vinicius había adelantado a los blancos y Kike García castigó la indolencia madridista a la vuelta del descanso. Los de Ancelotti rompen su pleno de triunfos esta campaña.

Al Real Madrid le salió un primer tiempo con sabor a pestiño. El de sobra conocido que el retorno a la competición doméstica tras un parón de selecciones provoca una pesadez de piernas extra en los jugadores, pero ante Osasuna se notó en exceso. Ancelotti rotó poco el once, pero rotó (Modric, lesionado; Courtois, ausente por una ciatalgia; Militao y Valverde, descansando tras sus viajes transoceánicos) pero el equipo no carburaba.

Ceballos se ganó la oportunidad de jugar de inicio, pero el utrerano fue incapaz de dinamizar el ataque blanco, algo que pasaba por un Vinicius que con espacios era capaz de superar el buen entramado defensivo rojillo, y por un Tchouameni que cada partido que pasa agiganta su presencia sobre el césped del Bernabéu, aunque las pilas esta vez le duraron poco. El resto, bastante pobre. Los miedos de Ancelotti acerca de cómo volverá su equipo tras el Mundial están más que justificados, casi mejor no pensarlo.

El partido estaba reducido a un Vinicius vs Abde. Un brasileño contra un marroquí, ambos por la banda izquierda de sus equipos. Cuando tenían campo para correr, pasaban cosas. Pero por eso uno juega en el Real Madrid y otro en Osasuna. El rojillo tuvo dos ocasiones, y las tiró fuera, y el brasileño tuvo una y le regalaron otra; la primera la desaprovechó el reaparecido Benzema tras una gran galopada de Vini y la segunda fue gol, aunque no pareció que intentara disparar a puerta, pero el amago de Rudiger de ir a por el balón despistó a Sergio Herrera. Con ese 1-0 al borde del descanso ambos equipos enfilaron los vestuarios.

El resultado no hacía justicia a lo visto sobre el campo, porque el encuentro estaba muy igualado, y como siempre el dios del balompié decidió intervenir: el Madrid salió dormidísimo tras la reanudación y Kike García, con un cabezazo tan parabólico como imponente, hizo el 1-1. Y menos mal, porque el mismo jugador pudo hacer el 1-2 apenas dos minutos después. Ancelotti trató de hacer reaccionar a su equipo metiendo a Valverde y Camavinga, que es como echarle un chorrito más de whisky al combinado. Más madera, es la guerra.

Pero al Madrid le costaba. La circulación de balón era lenta y Osasuna se replegaba bien, con Torró incrustándose entre los centrales cuando los de Ancelotti atacaban. Entrar por dentro era imposible, y por banda no había fluidez. Eso sí, los de Jagoba estaban tan aplicados en defensa que se olvidaron de atacar. Y el Madrid aprovechó para desatarse en el tramo final, tan habitual en el equipo blanco.

Primero, disponiendo de un penalti VAR tras un derribo de David García a Benzema, que supuso la expulsión del defensa osasunista. El francés, que ya había fallado dos penaltis ante los rojillos el curso pasado, repitió suerte: al larguero. Poco después, Karim embocó una jugada con varios rebotes en área osasunista. Pero en fuera de juego, ratificado por las líneas del VAR. Ancelotti había metido toda la pólvora sobre el campo, hasta a Mariano. El hispanodominicano y otra vez Benzema tuvieron sendas ocasiones de cabeza, en el alargue, en esos minutos que tan bien maneja el Madrid. Pero no esta vez: el parón de selecciones se hizo bola.