| 03 de Diciembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Benzema y Alaba celebran uno de los goles del francés
Benzema y Alaba celebran uno de los goles del francés

El Madrid vota “sí” a LaLiga

El conjunto blanco realizó un partido muy serio, especialmente tras el descanso, para pasar por encima del Alavés gracias a los tantos de Benzema (2), Nacho y Vinicius (1-4)

| Miguel Queipo Deportes

El Madrid vota “sí” a LaLiga, porque cuando el balón rueda mandan los jugadores y estos que dirige Ancelotti quieren el título, sin preocuparse por peleas de despachos, togas, buitres, tórtolas o lo que sea. Dos goles de Benzema y uno de Nacho, en diecisiete minutos huracanados de los blancos, le dieron el triunfo al conjunto madridista en Mendizorroza ante el Alavés (1-4), en un resultado redondeado de cabeza por Vinicius en la prolongación.

Había expectación por ver al Real Madrid esta temporada, después de una pretemporada casi clandestina en la que el club blanco decidió que dos de sus amistosos, Rayo y Fuenlabrada, no pudieran verse excepto por Aló Presidente, la televisión del club, que ofreció cuatro imágenes de lo que le pareció bien hurtando el desempeño del equipo a sus aficionados. Se esperaba la titularidad de Isco, pero el malagueño vio cómo Ancelotti apostaba por Bale y Hazard, otrora cuasigalácticos y ahora meritorios como cualquier otro. Alaba debutó como lateral izquierdo y no había rastro de esos jóvenes que debían revitalizar al equipo blanco.

No es sólo que Miguel Gutiérrez, ante las ausencias de Mendy y Marcelo, no fuera titular pese a viajar a Mendizorroza. Ni Vinicius, ni Rodrygo, ni Asensio, ni Blanco ni por supuesto los que se quedaron en Madrid pudieron olfatear el once inicial. Así que la revolución que el presidente madridista anunció en sus medios de confianza a finales del curso pasado se quedó en Alaba titular. Y listo.

 

El juego del Madrid fue además muy previsible en el primer tiempo. A los blancos siempre les hace daño un delantero alto, de esos que gana todo por arriba y luego descarga, y Joselu, criado en Valdebebas, es uno de ellos y de los que siempre les hace daño. Así fue. Además, en cuanto al juego ofensivo, no se podía achacar a los blancos eso de “falta de puntería”, tan sobado los dos últimos cursos. Porque hubo tan poco fútbol, tan poca fluidez, tan poca profundidad, en el primer acto que no hubo ocasiones de gol. Sí, algún disparo tuvieron los dos equipos, pero con menos peligro que con un cuchillo de gomaespuma.

 

Otra cosa fue la segunda mitad. El Madrid se desató y en los primeros diecisiete minutos tras la reanudación ya iba 0-3. Benzema, en dos ocasiones, y Nacho, aprovechando un enorme centro de un Modric que estuvo demasiado gris pero ahí destiló una enorme gota de su esencia, tumbaron a unos locales que no sabían si estaban achicharrados por el calor o por la desatada furia blanca. Valverde, horroroso en el primer tiempo, estaba enorme en ese trampo, y sólo un error infantil de Militao, de esos que cometía antes de que su espléndido final de Liga los hiciera pasar al olvido, permitió al Alavés recortar distancias, 1-3, Joselu de penalti.

 

Entraron Vinicius y Rodrygo por Hazard y Bale. Y los dos dejaron muchos detalles, incluso un gol a centro de Alaba en la prolongación el primero, algo que es de agradecer ante su sempiterna falta de puntería. En una temporada en la que con los rumores de Mbappé siempre repiquetando queda claro que jugadores de banda sobran, y el Madrid tiene para llenar dos autobuses de línea, aquí no puede relajarse nadie. Ni siquiera Jovic, Isco y Asensio, que dispusieron de dos minutos que pero no pueden no dar el callo si no quieren quedarse en el furgón de cola desde el minuto uno.