| 29 de Noviembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Imagen de una central de carbón.
Imagen de una central de carbón.

Repsol considera un error haber cerrado las centrales térmicas de carbón

Los expertos advierten de que volver al carbón sería romper con la transición energética y con un mejor país para las nuevas generaciones.

| ESdiario Economía

El economista jefe y director de estudios de Repsol, Pedro Antonio Merino García, se reunió el pasado jueves con el líder del PP, Pablo Casado, para cargar la culpa de los precios de electricidad a los derechos de emisión del CO2.  Merino insistió en que si hay problemas con gas en muchas instalaciones se podría sustituir gas por fuel-oil o diésel o incluso aseveró que se ha hecho mal en cerrar el carbón.

La compañía petrolera realiza este tipo de declaraciones siendo su sector el primer beneficiado de la situación, como demostraron el jueves sus resultados trimestrales. Repsol anunció unas ganancias de 1.939 millones en los primeros nueve meses de 2021 por la mejora de los precios de las materias primas, frente a las pérdidas de 2.578 millones que tuvo en el mismo periodo de 2020.


Y es que las petroleras y principales gasistas son las principales ganadoras de la subida de los precios. En su conjunto van a recibir con los actuales precios de los derechos de emisión de CO2 más de 500 millones de euros de forma gratuita, gracias a la asignación de derechos de la Unión Europea entre 2020 y 2025. Sin embargo, estas empresas repercuten e internalizan en los productos estos derechos de emisión por los que no han pagado.

Además, en el caso de Repsol, las estaciones de servicio -hechas con dinero público- fruto del proceso disolución de la extinta CAMPSA estatal fueron cedidas a Repsol y han disfrutado de ubicaciones privilegiadas durante décadas.

Volver al carbón sería romper con la transición energética y con un mejor país para nuestros hijos. Y es que si la producción de carbón en España se hubiese mantenido en valores similares a los de 2017 (previo al cierre) en lugar de la producción de carbón esperada para 2021, tendríamos 38 millones de toneladas de CO2 más en la atmósfera este año.

Si diéramos pasos hacia atrás, nuestro país sería víctima de unas commodities que están alcanzando precios récord en los mercados internacionales y que están escaseando. De hecho, buena muestra de ello son los apagones que están sufriendo países como China e India. Además, nos haría ser rehenes de terceros países, ya que España ha sido importadora de gas y de carbón. España no puede permitirse ser víctima de la especulación financiera de estas commodities.

La ventaja es que la transición energética no es reversible. Gracias al nuevo Real Decreto Ley 23/2021, que rectifica lo anterior, se ha evitado que la energía renovable se quede fuera del mercado el sábado 30 de octubre, lo que ha permitido que el precio medio sea de 123 euros por MWh con un mínimo de 59 euros.

Pero mientras se suceden declaraciones de este tipo, el viernes una imagen quedó en la retina de los españoles: la demolición de la torre de refrigeración de Velilla, una de las pocas centrales de carbón que quedaban en nuestro país. Esta central era una de las dos térmicas de carbón que la empresa eléctrica Iberdrola tenía en España y que a día hoy ya no operan.

Posicionada como líder en la lucha contra el cambio climático a las puertas de la COP26, Iberdrola es la mayor eléctrica del mundo sin producción de carbón y avanza en su objetivo de ser una compañía neutra en emisiones en 2030 en Europa.