| 20 de Enero de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez y Dolores Delgado, en un mitin en 2019
Pedro Sánchez y Dolores Delgado, en un mitin en 2019

Dolores Delgado no puede ser Fiscal General ni un minuto más

Los propios fiscales exigen la salida de su "jefa" por su politización en favor de Sánchez, señalada también por Europa: su situación es ya insostenible.

| ESdiario Editorial

 

La Asociación de Fiscales, que es la mayoritaria en la carrera, ha exigido la dimisión de Dolores Delgado por su evidente politización y dependencia directa de Pedro Sánchez, tal y como él mismo se vanaglorió al presumir de que el Gobierno mandaba en la institución.

Que los propios fiscales reclamen la salida de su “jefa” es de una extrema gravedad que, en cualquier país de Europa, tendría efectos inmediatos: no se puede poner a un exministro de Justicia al frente de la acusación pública, especialmente ahora que la reforma en marcha de la Ley de Enjuiciamiento Criminal concede a los fiscales la instrucción de los casos y relega a los jueces a dictar sentencias con ese trabajo previo que dejarán de hacer: el anteproyecto ya fue aprobado por el Consejo de Ministros hace justo un año y puede entrar en vigor a lo largo de 2023.

 

La respuesta de los fiscales tiene, al menos, una consecuencia positiva: demuestra que, aunque la jerarquía en el Cuerpo otorgue a Dolores Delgado mucho poder; la autonomía de los fiscales existe y se resiste.

Que los fiscales no quieran a la Fiscal General debiera ser suficiente para que Dolores Delgado se marchara

La posición de la afectada es insostenible por su adscripción al PSOE, que comenzó con ella su asalto a la independencia judicial. Pero también por su papel y decisiones, sospechosas de auxiliar siempre al Gobierno de coalición: bien a Podemos en el “caso Neurona” y con el Pollo Carvajal; bien al PSOE con la gestión de la pandemia, entre otros casos.

Europa la señala

La actitud de la Fiscalía con respecto al Rey Juan Carlos, “condenado” a estar en un limbo judicial que ni avanza ni se archiva hasta ahora, es otro indicio de su deriva, coronado con su relación con Baltasar Garzón, un exjuez retirado por prevaricador ahora al frente de un despacho de abogados muy politizado y polémico; algo que no ayuda tampoco a creer en su independencia.

La propia Unión Europea ha puesto el acento en la inconveniencia de nombrar Fiscal General a una ministra, por mucho que su designación sea técnicamente legal según reciente resolución del Tribunal Supremo.