22 de Abril de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

× Home España Medios Tribunales Opinión Estilo Chismógrafo Deportes Tecnología Tvcine Economía M. Ambiente ESdiario TV Mundo C. Valenciana Vanidad
Pablo Iglesias

Iglesias debe dimitir como diputado hoy mismo si no está engañando a Madrid

El líder de Podemos no puede llegar al 4M sin haber renunciado a su acta en el Congreso: de no hacerlo ya, estará engañando a sus votantes y guardándose una salida indigna.

| ESdiario Editorial

 

Pablo Iglesias dio la sorpresa la semana pasada anunciando que sería el candidato de Podemos, un partido en caída clara, en la Comunidad de Madrid. Lo hizo para intentar salvar los muebles de su formación, erradicada en los comicios de Galicia y el País Vasco y minoritaria en Cataluña; pero también para marcar distancias con el PSOE y ejercer, a la vez, de socio y de oposición al Gobierno del que sigue formando parte.

Para dar ese paso, el aún vicepresidente segundo anunció también que abandonaría el Ejecutivo, probablemente a mediados de abril, pero en ningún caso ha precisado cuándo dejará su acta de diputado en el Congreso, incompatible con la de parlamentario en la Asamblea de Madrid.

Este domingo, con acierto, el alcalde madrileño, José Luis Martínez Almeida, le ha instado a hacerlo de inmediato, algo que debería haber salido de Iglesias desde el primer momento, si de verdad se ha tomado en serio su salto a la Comunidad de Madrid, algo cuando menos dudoso.

Porque de ir en serio, ¿a qué viene seguir ostentando un acta de diputado? La sospecha de que incluso hará la campaña con esa condición, pero sin la de vicepresidente, es más que legítima: de hacerlo, podría renunciar a recoger sus credenciales en la Asamblea de Madrid una vez terminado el escrutinio, para volverse a la Cámara Baja tras haber ayudado a Podemos a lograr una representación que, sin él, las encuestas no le daban.

Iglesias tiene que dimitir como diputado antes del 4M o estará engañando a los madrileños y guardándose otra baza

Y no sería de extrañar: los casos de Manuela Carmena e Íñigo Errejón demuestran cómo determinados dirigentes se presentaron ante los ciudadanos pidiéndoles su confianza para una misión de cuatro años y cómo, al pasar los comicios, se marcharon a otros destinos.

¿Es ése el plan de Iglesias? Desde luego es verosímil. Con ello lograría mantener el aforamiento durante toda la campaña, que perdería con la renuncia a ser diputado nacional sin serlo todavía autonómico, sorteando la amenaza del juez García Castellón por el "Caso Dina".

 

Y renunciando finalmente a la política autonómica, siempre tras el 4M, seguiría en la nacional en una posición cómoda para el clima preelectoral que se ha instalado: marcaría de cerca a Sánchez con sus ministros y, a la vez, estaría más libre de hacer oposición al no formar parte ya del Gabinete comandado por el socialista.

Todo ello le obliga a Iglesias a aclarar ese dilema antes de que los madrileños acudan a las urnas: si llega a esa cita con el acta de diputado en vigor, su sucio juego habrá quedado en evidencia, tanto como la embarrada, destructiva e injustificable campaña de tensión que ya ha iniciado.