27 de Enero de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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María Jesús Montero

El Gobierno miente: no baja el insoportable precio de la luz porque no quiere

Es falso que Europa le imponga a España un IVA tan elevado en el recibo eléctrico: la realidad es que el Gobierno se queda con más de la mitad del coste de la luz.

| ESdiario Editorial

 

En plena ola de frío, con la economía por los suelos, la pandemia arreciando y el ánimo ciudadano y empresarial desplomado; el Gobierno ha permitido una subida histórica del precio de la luz y el gas, de por sí uno de los más altos de Europa en términos absolutos, lo que lo hace aún más insoportable: no solo es más costoso calentarse o alumbrarse para un español que para un francés, sino que lo es con una renta per cápita inferior en un tercio.

Y para justificarlo, la portavoz del Ejecutivo y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha apelado a una supuesta imposición de Europa según la cual es imposible reducir el IVA para paliar mínimamente el esfuerzo impuesto a la ciudadanía y a las empresas de alto consumo, que duplica al que hacen sus competidoras en Alemania o Francia.

Es el mismo argumento esgrimido para mantener, hasta hace escasas semanas, un IVA desproporcionado en las mascarillas. Y como en aquel caso, es de nuevo una falacia irrespetuosa con los ciudadanos e incompatible con la realidad: todos los grandes países europeos cargan la luz y el gas con un IVA entre una y cuatro veces inferior a España.

Que además, añade otros peajes que suponen, en la práctica, cerca del 60% del coste final para el consumidor: de cada 100 euros de abono, se calcula que 58 responden a la voracidad fiscal del Estado, que inventa todo tipo de coartadas para gravar el recibo hasta unos límites inaceptables.

Un español gana un tercio menos que un francés pero paga cuatro veces más IVA por la luz y el gas

Desde el 5% del Reino Unido o el 5.5% de Francia hasta el 10% de Italia o el 19% de Alemania; el resto de grandes países no se sirven de un producto de primera necesidad para hacer caja como sí hace España, incapaz de desarrollar sistemas de suministro alternativo pese a disponer de fuentes tan notables como el viento, el sol o el mar.

 

Los excesos recaudatorios siempre atacan a la competitividad de un país y a la capacidad de consumo de los ciudadanos, provocando un empobrecimiento generalizado por el afán del Estado de mantenerse a sí mismo, a costa de lo que sea. Pero en este caso se agrava el problema por el deplorable discurso previo de quienes hoy gobiernan.

Porque hace nada, ante subidas igual de criticables pero menores ocurridas bajo el mando de Rajoy; el PSOE y Podemos salían en tromba a denunciar lo que hoy silencian y duplican. El mismo modus operandi, por cierto, que con otras emergencias sanitarias o climatológicas: los virus, la nieve o la luz son un escándalo cuando Sánchez e Iglesias están en la oposición pero una simple incidencia cuando gestionan ellos.  La hipocresía, en fin, en estado puro.