| 26 de Junio de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Alberto Núñez Feijóo
Alberto Núñez Feijóo

Feijóo zanja el debate: España es una nación y Cataluña y el País Vasco no

El origen gallego del presidente del PP le da una autoridad especial para hablarle claro al nacionalismo y frenar toda tentación de comprar una parte del discurso de Sánchez.

| ESdiario Editorial

 

El presidente del PP cerró de forma inequívoca la controversia desatada por su número 3, Elías Bendodo, al afirmar confusamente que España es un “Estado plurinacional” compuesto por “nacionalidades” en forma de Comunidad Autónoma.

Si bien el segundo término aparece en el artículo 2 de la Constitución, no lo hace como reconocimiento a derechos inexistentes como el de secesión o el de autodeterminación, sino al contrario: como un sinónimo de Comunidad a la que se reconoce, dentro de una Nación única, su identidad propia, su cultura y su capacidad autónoma de gestión.

 

Pero el concepto de “plurinacionalidad” sí era nuevo en el PP y coincidía con el utilizado en distintas versiones, por los presidentes socialistas José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez.

Feijóo ha querido acabar con el debate rechazando esa palabra y recitando de memoria la Constitución, que es muy clara al respecto: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”.

El presidente del PP achacó a un error retórico las palabras de Bendodo, ciertamente sorprendentes, pero aprovechó para despejar una de las dudas que su procedencia gallega, una Comunidad con lengua propia: "La organización y la distribución del Estado no se negocian y la soberanía no debemos negociarla".

Cataluña y el País Vasco

Para el debate frente al nacionalismo, el origen de Feijóo puede ser muy interesante: nada mejor que Galicia para demostrar que se puede tener una identidad lingüística y cultural muy sólida y que, lejos de ser eso un elemento de separación de España, es una prueba de la larga historia de la Nación.

En todo caso, el PP debe aclarar cuál es su discurso formal en Cataluña y el País Vasco, dos comunidades clave en el reparto de escaños donde, ahora mismo, su presencia es muy baja. Y debe encontrar una manera de hacerlo sin repetir, de algún modo, los mensajes del PSOE para lograr apoyo en ambas regiones. El constitucionalismo no es inexistente allí, pero necesita portavoces claros que lo defiendan y, cuando lleguen al Gobierno, lo apliquen.