| 01 de Diciembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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Isabel Díaz Ayuso y José Pablo López
Isabel Díaz Ayuso y José Pablo López

Telemadrid no puede ser el cortijo de su Director y de la oposición a Ayuso

La reforma del ente público es imprescindible tras años en que, bajo la aparente apuesta por la independencia, se ha manipulado como pocas veces un servicio público fallido.

| ESdiario Editorial

 

El Gobierno de la Comunidad de Madrid ha presentado, como primera medida, una reformulación del procedimiento para la elección del Director General de Telemadrid, tal y como en su día hicieron, con distintos argumentos, el Ejecutivo Central con RTVE o la Generalitat con TV3.

Esos precedentes ya desautorizan a quienes entonces callaron y hoy ponen el grito en el cielo, demostrando con esa actitud tan hipócrita que no les mueve la necesaria independencia de los medios públicos; sino la imprescindible subordinación a su criterio ideológico: no les molesta que las televisiones no sean autónomas; sino que no estén a su servicio.

Telemadrid ha cumplido en estos años ese papel a la perfección, con un matiz que hace de su trayectoria reciente un caso único: ha estado claramente orientada hacia una posición política, pero no precisamente a la del Gobierno regional, sirviéndose de la confluencia de PSOE, Podemos y Más Madrid con Ciudadanos para recrear una mayoría que le permitiera a su Director hacer y deshacer a su antojo.

Telemadrid no ha sido independiente por denigrar a Ayuso, sino sectaria por utilizar a la oposición para hacer del ente un cortijo de su Director

Y si es negativo que hubiese estado entregada a la Puerta del Sol, como ocurre con TVE con Moncloa de forma a menudo escandalosa, no puede serlo menos que se haya aliado con la oposición de manera ostentosa, jugando con los premios y castigos a los distintos partidos para garantizarse una mayoría frente a Ayuso: la independencia no consiste en atosigar al Gobierno y ensalzar a sus rivales, como ha hecho Telemadrid, sino en alejarse de toda trinchera y cuidar la condición de servicio público, muy costoso por cierto.

 

Si a la evidente línea ideológica impuesta por José Pablo López se le añade su opacidad personal, las flojas audiencias y la dudosa gestión económica; resulta incontestable la necesidad de reformar Telemadrid, una corporación de medios que cada año cuesta casi 80 millones de euros y que apenas alcanza los 60.000 espectadores en sus programas más exitosos, una cifra que alcanzan en apenas dos horas medios independientes sin coste público como ESdiario.

Los medios públicos han de ser transparentes y cumplir con el objetivo que justifique el esfuerzo ciudadano con sus impuestos. No se trata, desde luego, de ponerlo al servicio sin más de la Isabel Díaz Ayuso de turno, sea cual sea el partido. Pero mucho menos al de un Director General al que no han elegido los madrileños y que ha hecho de Telemadrid un cortijo personal con muy poco servicio, muy poca audiencia y, eso sí, mucho derroche y mucha manipulación.