| 14 de Septiembre de 2021 Director Antonio Martín Beaumont

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El comisario Villarejo y Luis Bárcenas
El comisario Villarejo y Luis Bárcenas

¿Cuánto tiempo va a permitirse que Villarejo y Bárcenas condicionen a España?

El mismo Gobierno que no escucha al Supremo o al Constitucional convierte en verdad absoluta las insidias de dos delincuentes condenados que cambian de testimonio constantemente.

| ESdiario Editorial

 

El juez García Castellón ha imputado por malversación, cohecho y tráfico de influencias a la exsecretaria general del PP, Dolores de Cospedal, en la instrucción de la llamada “Operación Kitchen”. Y junto a ella, a su marido, el empresario Ignacio López del Hierro.

Se investiga el uso de recursos policiales para investigar ilegalmente, entre 2013 y 2015, al extesorero Luis Bárcenas, a quien Cospedal despidió del PP y con el que mantiene un cruce de denuncias y acusaciones desde hace años.

El señalamiento de Cospedal procede de unas anotaciones del excomisario Villarejo en una agenda en las que hace constar las gestiones de la dirigente para captar al chófer de Bárcenas como “topo” de la organización policial montada por Villarejo para tratar de anular los testimonios y acusaciones de Bárcenas.

 

Las diligencias judiciales llevan ya 4 años abiertas, sin grandes avances, y coinciden con la celebración de una Comisión de Investigación en el Congreso que debería cerrarse a finales de junio pero quiere ahora prorrogarse hasta diciembre.

Si los hechos investigados son potencialmente graves, su utilización política es indecorosa: la Comisión parlamentaria paralela tiene poco sentido; pretende eternizarse para disimular sus pocos avances y se dedica más a estigmatizar al PP que a aclarar la verdad.

Al hilo de todo ello, el Congreso dio un espectáculo criticable al suspender sin aviso la comparecencia de Cospedal sin advertírselo. Y ahora pretende demorar sin ninguna razón las del exministro del Interior Jorge Fernández, imputado en la causa, y la del expresidente Rajoy.

En España no se investiga ninguno de os escándalos del Gobierno; pero se pretende criminalizar al PP eternamente

¿Cómo es posible que no se les quiera escuchar si supuestamente se trata de averiguar la verdad? ¿Y a qué viene alargar hasta diciembre una Comisión fallida si no es por razones estrictamente partidistas?

Sin menoscabo de la instrucción judicial, cabe hacer dos menciones: la Justicia no puede eternizarse, algo que ocurre con el PP en todos sus casos del pasado, algunos procedentes de principios de siglo ya. Y la política debe plantearse si puede seguir condicionada por los testimonios interesados, cambiantes y a menudo delirantes de dos delincuentes como Bárcenas y Villarejo, capaces de decir lo uno y lo contrario sin pudor y sin pruebas.

Lo que sí se debería investigar pero se veta

En el caso de Villarejo, si se dan pábulo a sus acusaciones, hay que hacerlo siempre: ha señalado al PP por esto, pero también a Podemos, al PSOE, al IBEX 35 y hasta a la Casa Real por otras cosas. ¿Tienen todos que ser tratados como culpables por las inmundicias de un personaje siniestro que ha hecho de la extorsión y las insidias una forma de vida?

En un país que no investiga la muerte de más de 100.000 personas por la pandemia, ni la financiación irregular de Podemos, ni el rescate de Plus Ultra ni el "Delcygate", ni la tesis plagiada de Sánchez, entre tantos escándalos vigentes; pretender condenar al PP ad eternum por hechos del pasado que quizá ni son ciertos, roza el terreno de los usos predemocráticos.

Prestarle atención a dos reos mientras se ignora hasta al Supremo o el Constitucional en temas clave como los indultos, retrata al Gobierno, sus prioridades y su tendencia a hacer del juego sucio su única herramienta de supervivencia.