| 16 de Agosto de 2022 Director Antonio Martín Beaumont

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Pedro Sánchez
Pedro Sánchez

Sánchez se somete a Podemos y renuncia a ayudar a Ucrania como toda Europa

El Gobierno no enviará armamento a la zona de conflicto, como Alemania y otros socios, en una decisión insólita que parece impuesta por Podemos.

| ESdiario Editorial

 

España parece haber quedado algo descolgada en el protagonismo que, al inicio de la crisis, Pedro Sánchez quiso tener al anunciar antes que nadie el envío de fragatas a las inmediaciones del conflicto en Ucrania.

Aunque el presidente suscribe todas y cada una de las medidas y posiciones de la OTAN y de la Unión Europea e incluso España encabeza la petición de excluir a los equipos rusos de las competiciones deportivas europeas, la diplomacia española se ha situado en un segundo plano y el rechazo a enviar armamento a la zona, desvelado por el propio Sánchez en una entrevista en TVE, lo atestigua.

 

La razón quizá esté en la preocupación de Sánchez por abrir otra herida con su socio de Gobierno, Podemos, y loe juegos malabares que hace para distanciarse de Rusia y, a la vez, mostrar su rechazo a la OTAN.

La izquierda radical está intentando presentar a Putin como un heredero de los zares para justificar su oposición a Rusia sin incurrir en contradicciones con su tradicional posicionamiento contra la Alianza Atlántica ni aparecer como aliada del Kremlin.

La realidad es bien distinta: Putin es un claro producto de los tiempos de la URSS; su expansionismo es claramente soviético; su biografía está relacionada hasta el último detalle con el Partido Comunista y sus aliados naturales son China, Cuba, Venezuela o Nicaragua. Es decir, los países de regímenes populistas más relacionados con partidos como Podemos.

Fuera del Gobierno

Aunque Sánchez ha intentado apartar a su socio de la gestión del conflicto, una vez más la posición española queda afectada y disminuida por la participación en el Gobierno de un partido próximo a las posiciones populistas y, en el fondo, al discurso de Putin: otra cosa es que ese apoyo sea difícil de publicitar en plena masacre de la población civil.

Pero la coincidencia con el mensaje antioccidental, antieuropeo y antiamericano del Kremlin es absoluta y por ello deberían rendir cuentas y, probablemente, salir del Gobierno: es inadmisible que un partido con esas posiciones represente a España. Y directamente intolerable que Sánchez lo permita, anteponiendo una vez más sus intereses a los del país.